El gobierno español descarta “prejuicios” contra Huawei

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Mobile World Live – Albert Cuesta

El ministro español de Exteriores y Cooperación, Josep Borrell (en la foto, a la izquierda), ha asegurado esta semana en Bruselas que España no tiene “ningún prejuicio” sobre la entrada de empresas tecnológicas chinas como Huawei en el mercado europeo. No obstante, ha señalado que para Europa es importante garantizar “la seguridad y el control” de las empresas que van a liderar el desarrollo de las redes 5G.

Según Borrell, “las relaciones con Huawei son muy importantes para las empresas españolas de telecomunicaciones, en particular para Telefónica, y España no tiene ningún prejuicio en contra de nadie”, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Borrell realizó estas manifestaciones el pasado lunes, a la salida de una reunión de ministros de Exteriores de la UE en la que su homólogo chino Wang Yi ha pedido a los estados europeos que no impidan la participación de las firmas tecnológicas de su país en los despliegues de 5G pese a las presiones del gobierno de EEUU, que considera a Huawei una amenaza para la seguridad nacional. Wang ha calificado de “arbitrarias” dichas acusaciones, que atribuye a motivos políticos, y ha recordado que Huawei es una empresa totalmente privada sin participación alguna del estado.

La infraestructura más crítica

Las declaraciones de Josep Borrell son probablemente las primeras que un alto cargo del gobierno español realiza en público sobre Huawei desde que Estados Unidos comenzó a promover un veto a la firma china entre sus aliados internacionales. Hasta la fecha, y a diferencia de otros estados europeos, los organismos del ejecutivo español, incluida la secretaría de estado de agenda digital, habían declinado pronunciarse al respecto. Borrell también ha considerado que las medidas proteccionistas impulsadas por Estados Unidos no están dando resultados.

El ministro español también ha destacado que las redes 5G serán “la más crítica de las infraestructuras críticas” y que proporcionará ventaja a quien las controle, por lo que será trascendental ver de qué modo Europa afronta su desarrollo.