El Gobierno impulsa un plan nacional para liderar el desarrollo de inteligencia artificial en la región

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iProfesional – Andrea Catalano

Ya se concretó el primer encuentro y se conformaron las mesas de trabajo. Buscan generar un marco regulatorio y ético. Convocatoria a diversos actores.

¿Qué pasa con los datos que te pide un robot cuando hacés unaconsulta en la página de un gobierno, de un banco o de un sitio dee-commerce? ¿Y con los algoritmos que fijan los precios o te dicenqué consumir, qué hacer? Históricamente, la tecnología ha sidouna herramienta. Pero en estos tiempos ella nos usa a partir de ladetección de datos, de patrones de comportamiento que puedenseguirse mediante la inteligencia artificial (IA).

En los últimos años los humanos dejaron de hacer cosas que hoyrealizan las máquinas, y las máquinas se ocupan de tareashistóricamente humanas. Es decir, los roles se han invertido. Y losalgoritmos involucrados en estas tareas automatizadas estánmoldeando la realidad más allá de lo que se ve en las redessociales, determinó un estudio de la Journal of Association forInformation Systems, de la Universidad de Hull del Reino Unido yLa Virginia Commonwealth University, de Estados Unidos. 

Es la razón por la que el Gobierno argentino, a través de lasecretaría de Ciencia y Técnica, puso en marcha hace unassemanas las primeras convocatorias para definir el Plan Nacionalde Inteligencia Artificial 2020-2030. Era una iniciativa planeadapara 2018 pero que, por diversos motivos, no prosperó. Ahora,pareciera, la cosa comenzó a marchar con pasos más decisivos.

En el primer encuentro el Gobierno convocó al sector privado, a lacomunidad científica y a las universidades públicas y privadas. Lameta es definir un plan a lo largo de este 2019 e insertarlo en laAgenda Digital, que la administración nacional presentó a finalesde 2018. De ahí la urgencia por delinearlo ahora, a fin de que sehaga efectivo a partir del año próximo. 

De acuerdo a la reconstrucción que iProfesional pudo hacer de ese encuentro, porque no fue posible obtener una respuesta oficial pese a haber insistido en varias oportunidades, el objetivo de este plan apunta a desarrollar una especie de laboratorio de inteligencia artificial. Algo así como ámbito de acción para materializar los recursos tanto del sector público como del privado y de la comunidad científica y académica.

Se conformaron ocho mesas de trabajo. El objetivo principal es definir un marco de reglas para que se desarrollen empresas privadas vinculadas con la inteligencia artificial, además de oportunidades de innovación basdas en esta tecnología.

Por eso también se incluyeron en las discusiones otras temáticas relativas a blockchain, internet de las cosas (IoT) y big data, que son tecnologías afines, o que terminan siempre involucradas en la IA.

“Se planteó la idea de generar una marca país y liderar la región. En la primera reunión se habló de definir una meta general en cada mesa de discusión, y a partir de ahí, consensuar objetivos”, contó a iProfesional, Carlos Doncel, consultor en innovación, y participante de ese primer encuentro.

La necesidad de generar la marca país responde al hecho de que en América latina ningún país ha activado, hasta ahora, un plan en ese sentido, cosa que sí han hecho las naciones centrales.

Microsoft, IBM, Oracle, SAP, las cámaras del sector, como CICOMRA y la Fundación Sadosky, universidades públicas y privadas, además de la Cámara de Exportadores, la UIA y Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), y los ministerios de Educación y Relaciones Exteriores también fueron de la partida. La comunidad científica e integrantes del Conicet también participaron de este primer encuentro. Sucede que las aplicaciones de la IA, como cualquier otra tecnología, resulta transversal a cualquier actividad.

Las distintas mesas de trabajo abordaban temáticas que iban desde los recursos humanos, hasta el impacto en el mundo del trabajo, pasando por la articulación público-privada, la capacitación y la visión internacional.

Desde lo estrictamente vinculado a inteligencia artificial, las primeras conversaciones giraron en torno a la gestión del riesgo, es decir, qué pasa si todo cae en manos de un algoritmo; como también la regulación y la ética que la actividad debe contener, el financiamiento para impulsar proyectos de impacto, la infraestructura necesaria y el capital humano, sin olvidar, claro, la cultura empresaria que involucra esta actividad.

“La Argentina tiene varios proyectos en marcha de IA y no hay un plan. El Gobierno busca dar un marco que englobe las características de la actividad y fije los criterios. En estas reuniones se definirá el alcance que tendrá ese marco y también a qué otros actores más sumar”, comentó, por su parte, Damián Rabinovich, responsable de tecnologías de SAP Argentina.

El ejecutivo explicó con el ejemplo del chatbot, el recurso de IA más extendido y conocido por el público en general, lo necesario que es darle una serie de conceptos legales, regulatorios, vinculados con la ética, la seguridad de la información, la pertenencia de los datos. Y también los aspectos de la infraestructura para impulsar un sector que está directamente relacionado con la gestión de las cosas que los trabajadores dejarán de hacer en un futuro, más cercano en algunos casos, más lejanos en otros. 

Otro ejemplo de lo que va generando la IA es el que, por caso, se da entre KPMG y Microsoft. La primera es una de las principales proveedoras de IA de la compañía tecnológica, en una alianza extendida en 40 países. Y los proyectos surgidos de ella aplican a servicios financieros, salud y producción. De ahí que KPMG también impulse un programa de Etica de la IA a fin de medir su impacto en la economía y los negocios.

Es la razón por la que las regulaciones y las políticas públicas que se impulsen en este sentido determinarán el desarrollo del sector y de las nuevas tecnologías en general.

“Por ahora es investigar, qué tener en cuenta, con el objetivo de darle al ciudadano vía estas tecnologías la posibilidad de operar con mayor seguridad, mejor trazabilidad y mejor posibilidad de auditar, además de hacerlo más rápido”, agregó Rabinovich.

China, Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa yadefinieron los pasos a seguir. Y hasta el presidente ruso, VladimirPutin, dijo el año pasado que “aquel país que consiga liderar eldesarrollo de la inteligencia artificial será el amo del mundo”.

China convocó en 2017 a la definición de un plan conocido como Anext generation Artificial Intelligence Development Plan. Conformado en tres fases, el objetivo es alcanzar en 2020 el mismonivel de desarrollo que sus competidores. Para 2025 buscan lideraralgunos aspectos de la IA y llegar al trono en 2030.

Los ejes de su estrategia apuntan a investigación y desarrollo (I+D), industria, talento, educación y adquisición de habilidades, ética yseguridad y estandarización. 

Estados Unidos, en tanto, abandonó la iniciativa de avanzar en unplan de IA con el cambio de Gobierno. Mientras durante laadministración de Obama hubo informes vinculados con la IA yrecomendaciones que podrían haber conformado una estrategia deIA, cuando asumió Donald Trump ese trabajo se abandonó y, dealguna manera, la dejó en manos del mercado. En mayo de 2018 laCasa Blanca publicó un resumen llamado Artificial Inteligence forAmerican Industry en el que se definen obejtivos bastante vagos, como mantener el liderazgo norteamericano, respaldar altrabajador y promover la I+D pública. 

Francia, en tanto, presntó su informe sobre IA en marzo de 2018 llamado For a meaningful AI: towards a French and European Strategy. Ahí se plantea la necesidad de regular los datos, establecer a los sectores de la salud, la defensa, el transporte y el medio ambiente como estratégicos, planificar el impacto, además de impulsar la investigación y apoyar la inclusión y la diversidad. Francia invertirá u$s1.500 millones de euros en cuatro años en esta iniciativa.

La Comisión Europea también tomó cartas y en abril de 2018 publicó el reporte Artificial Intelligence for Europe donde fijó como objetivos potencial la capacidad tecnológica e industrial y la absorción de la IA por parte de la producción, prepararse para cambios socioeconómicos, y asegurar un marco legal y ético apropiado, entre otras cosas.

Como se advierte, el tema está en plena discusión y los países referentes no quieren perder peso en el mundo de la IA. La Argentina quiere aprovechar el vacío que aún se da en América latina para retomar liderazgo en materia de nuevas tecnologías y posicionarse en el complejo mundo de la inteligencia artificial.