El País –

Radar Covid, la app del Gobierno de España.

El Gobierno ha publicado finalmente este miércoles el código de Radar Covid, tal y como había prometido la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas. A partir de ahora, cualquier persona con cierto grado de conocimiento en programación puede indagar en su interior y conocer su funcionamiento. Un movimiento necesario para despejar la más mínima duda de una aplicación sensible para la sociedad al formar parte de la infraestructura de salud pública, que se encarga de rastrear los contactos de un posible contagio por coronavirus.

La liberación del código ha sido un foco constante de críticas por buena parte de la comunidad tecnológica. El sábado pasado, más de un centenar de académicos firmó una carta en la que exigía al Ejecutivo unos mínimos necesarios para que el open source fuera realmente exitoso. En su opinión, conocer la programación es esencial, pero insuficiente. La transparencia debe ser absoluta. “La apertura del código debe ir acompañada de la documentación e información completas, a fin de que la comunidad científica y la sociedad civil tengan la capacidad de escrutinio necesaria para identificar puntos a mejorar y contribuir a desarrollar y desplegar Radar Covid conforme a los más altos estándares”, exponían los firmantes.

Sobre la mesa de la transparencia yacen cuestiones trascendentales como determinar el nivel de falsos positivos. Debido a que el bluetooth ha sido la tecnología escogida para rastrear —comprueba el contacto entre teléfonos durante los últimos 14 días y no de personas—, los expertos dudan de que Radar Covid no se convierta en un foco de alarma social innecesaria. Por ejemplo, si dos usuarios han dejado sus móviles en casilleros contiguos de un gimnasio y uno de ellos es diagnosticado de covid-19 días después, el teléfono del otro recibirá la alerta por haber tenido un contacto significativo con el infectado, aunque no hayan estado cerca el uno del otro.

Al margen de comprobar que no esconde ninguna característica extraña, como vulnerar la privacidad individual y la geolocalización, en juego está validar el funcionamiento de una herramienta llamada a ayudar a la contención de la pandemia y a complementarse con los rastreadores manuales. De acuerdo con las previsiones expuestas por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, un uso del 20% podría ayudar a reducir la emergencia sanitaria en un 30%, y a partir de ahí su contribución sería lineal. En comparación con el resto de Europa, solo Alemania e Irlanda del Norte han alcanzado estos porcentajes mínimos de implantación.

En este sentido, el Gobierno prevé iniciar en la segunda quincena de octubre las pruebas para la interoperabilidad de la aplicación de rastreo Radar Covid con las que existen del mismo tipo en otros países, según anunció este miércoles la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.

Hay que recordar que la aplicación es totalmente voluntaria. Tanto la descarga como la activación depende de cada persona. Si un contagiado decide no introducir el código alfanumérico provisto por las autoridades sanitarias una vez confirmado su positivo, Radar Covid no avisará a los contactos rastreados. Que la tecnología cumpla con las funciones previstas depende en todo momento de la sociedad, por imperfecta que sea por el momento la aplicación.

Una vez publicado el código, ahora llega el momento de pulir detalles pasados por alto durante la evolución de la app, descargada ya por más de 3,4 millones de españoles. Cuanto más robusta y transparente sea, más consolidada estará dentro de un sistema sanitario digitalizado a marchas por forzadas tras la irrupción de la covid-19. Como explicaban los académicos en el texto, resulta esencial construir infraestructuras sólidas y democráticas, propias del siglo XXI, si queremos estar preparados ante futuras pandemias u otro tipo de crisis.

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