El gran acervo cultural de Radio Educación se digitaliza lento por falta de recursos

Gabriel Sosa Plata, director de Radio Educación, conversó con DPL News sobre los desafíos que enfrenta este medio público. Entre ellos, la digitalización del archivo sonoro, la actualización tecnológica, la creación de nuevas narrativas y la falta de recursos para financiar proyectos esenciales.

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Producciones musicales, infantiles, literarias y culturales; entrevistas, radionovelas, radioteatros y conmemoraciones históricas: todo eso y más forma parte del acervo sonoro de Radio Educación, que tiene más de 140 mil materiales fonográficos.

Su colección incluye adaptaciones dramatizadas de obras como El llano en llamas, de Juan Rulfo, o relatos acerca de cómo llegó la energía eléctrica a México en 1904, pero un personaje que vive en el “rancho” cuenta que “por décadas muchos vimos al país sin focos”. En ese acervo está un patrimonio invaluable del país, incluso reconocido por la Unesco.

Aunque algunos programas de años más recientes ya se pueden encontrar y escuchar por los canales digitales, gran parte aún necesita atravesar un proceso de preservación y digitalización para ponerlo a disposición de cualquier persona con acceso a Internet y un dispositivo.

“El proceso de digitalización cuesta dinero y lo hemos estado llevando a cabo de manera muy lenta”, a través de acuerdos con la Fonoteca Nacional y esfuerzos internos que, en tiempos de crisis y austeridad, es algo complicado, expresa Gabriel Sosa Plata, director General de Radio Educación, en entrevista con DPL News.

Pero ―añade― el objetivo es “tenerlo a mayor disposición de las audiencias, investigadores, especialistas, porque es parte de la memoria sonora de nuestro país y refleja de una manera muy importante diferentes épocas del México contemporáneo”.

La digitalización del archivo sonoro representa la conciliación entre lo que fue y lo que será, entre la radio tradicional y las posibilidades para refrescar la radio en la era digital. “Podríamos buscar la manera de crear nuestra propia plataforma, nuestros servicios, una especie de Netflix a la mexicana”, en la que se integren los miles de contenidos “que ya quisieran tener” los nuevos servicios a la carta, enfatiza Sosa Plata.

Sin embargo, esta labor exige fuertes inversiones, capacidad técnica, tiempo, equipos y planeación. En el aspecto financiero, el directivo reconoce que la radiodifusora no cuenta con los recursos suficientes, pero a pesar de ello no desiste en lograrlo, porque también es una forma de fortalecer su función social de servir a la ciudadanía como medio público.

Un presupuesto cada vez más pequeño

Para funcionar en este 2021, Radio Educación cuenta con 77 millones de pesos, un presupuesto que se ha hecho más chico cada año. En el 2019, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación se le asignaron 80 millones, pero en realidad el gobierno le liberó cinco más debido a que no alcanzaba y habían necesidades que debían cubrirse.

Sosa Plata señala que los medios públicos “comprendemos la situación de la emergencia sanitaria (por la Covid-19) y las prioridades que tiene el actual gobierno”. Sin embargo, advierte que requieren una base segura y predecible sobre el presupuesto con el que van a trabajar cada año.

“En México, al igual que en América Latina, uno de los factores que ha obstaculizado la independencia editorial es que quien termina aprobando los presupuestos de los medios públicos son los gobiernos”, apunta. 

Por tal razón, el directivo considera que una opción viable para el país sería seguir el ejemplo de la Ciudad de México, donde se estableció en la Constitución que un porcentaje específico del presupuesto anual se debe destinar a los medios públicos como Capital 21. “Etiquetar estos recursos para que no estén sujetos a los vaivenes” dará mayor certeza y fortalecerá a los medios, agrega.

Diferentes organizaciones nacionales e internacionales coinciden con Sosa Plata. La Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi) ha realizado varios llamados al gobierno para que se otorguen a los medios públicos los fondos esenciales para operar, modernizarse, actualizarse y mantener proyectos relevantes para las audiencias.

Artículo 19 también ha persistido en mensajes a las autoridades: el presupuesto que se da a los medios del Estado no basta y obstaculiza la capacidad para garantizar derechos como el acceso a la información.

En tiempos de crisis como el actual generado por la pandemia, diversos organismos internacionales y especialistas advierten que los medios públicos son indispensables para brindar contenidos de calidad y veracidad a la ciudadanía, relacionados con temas de educación, salud o cultura que pueden incluso ayudar a salvar vidas.

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Ser un órgano descentralizado, el objetivo

Uno de los objetivos que tiene Radio Educación para fortalecer su trabajo como medio público es pasar de ser un organismo desconcentrado a uno descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propios sin depender del Ejecutivo directamente.

Sosa Plata explica que ya existe un proyecto al respecto, pero se encuentra en un proceso de análisis que podría ser tardado. Incluso en 2019, el Congreso de la Ciudad de México envió una iniciativa de ley a la Cámara de Diputados para elevar a Radio Educación al rango de organismo descentralizado.

Algunos de los beneficios que traería esto a la emisora es obtener mayor autonomía y la posibilidad de recibir ingresos directamente por la prestación de sus servicios, los cuales pueden servir para costear los diferentes procesos que requiere la radiodifusora.

La Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión establece que las concesiones de uso público, como la de Radio Educación, pueden recibir recursos a través del presupuesto público, de donativos, organismos internacionales, venta de servicios y otras vías.

Sin embargo, los procedimientos en la administración pública federal y los decretos de creación hacen muy complicado que el dinero llegue a manos de los medios públicos, observa el directivo.

Para la radiodifusora, “recibir recursos de otra entidad distinta a la Secretaría de Cultura son galimatías, un proceso complejo para que finalmente llegue el recurso directamente a Radio Educación”, pues lo recibe la Tesorería de la Federación, quien se encarga de administrarlo, y “quizás nunca llegue” a la propia entidad. Esto ―expresa Sosa Plata―“desalienta mucho”.

En ese sentido, el director del medio enfatiza que una reforma legal permitiría conseguir un mayor margen de maniobra financiera para resolver asuntos pendientes, como los que se han solicitado en la Cartera Pública de Inversión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Radio Educación se encuentra a la espera de que la Cartera apruebe diferentes proyectos necesarios para su funcionamiento y actualización tecnológica. Entre ellos, busca obtener recursos para sacar al aire una emisora en Morelia, Michoacán, y comprar un equipo de mayor potencia en Hermosillo, Sonora, donde recién inauguró operaciones en el 2020 y actualmente usa un transmisor donado por la Universidad Autónoma Metropolitana.

También quiere cambiar el transmisor de amplitud modulada de la Ciudad de México, ya que el actual “está en los últimos años de vida, tiene más de 25 años (…). Ya es viejo, sigue funcionando, dando un buen servicio, pero no está en condiciones para que nos pueda durar demasiado tiempo”, aclara el directivo.

Además, Radio Educación ha gestionado ante la Cartera la actualización del sistema de programación digital de las emisoras y la preservación del acervo sonoro. Todas estas son tareas apremiantes que demandan dinero, para lo cual no alcanza el presupuesto anual que se le asigna.

Una manera de solventar la escasez financiera es realizar coproducciones con diferentes instituciones públicas, y usar el remanente que queda después de cubrir los gastos de servicios profesionales o adicionales. Pero, al final de cuentas, se trata de un remedio temporal para las restricciones que impone contar con pocos fondos.

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Una visión de política pública

El camino idóneo para fortalecer a los medios públicos mexicanos, latinoamericanos y de todo el mundo sería contar con una política pública enfocada en respaldar su independencia editorial, la pluralidad y capacidad financiera para que puedan cumplir con su función social de informar a una sociedad diversa en un contexto tecnológico cambiante.

Gabriel Sosa Plata considera que debe existir una correlación entre el ánimo transformador del gobierno y el impulso a una política pública robusta para los medios del Estado.

Por un lado, medios como Radio Educación necesitan solventar la modernización de la infraestructura ya existente para reforzar su presencia a nivel nacional y, por otro, adecuarse a los cambios tecnológicos en la era digital para responder a los nuevos hábitos de consumo.

En 2020, la radiodifusora logró tener casi tres millones de usuarios en Internet, incluyendo las retransmisiones de programas por redes sociales y descarga de contenidos en el sitio web, lo equivalente al 220 por ciento más en comparación con 2019.

Aunque la tendencia ha sido de aumento, la presencia en el mundo digital aún no es integral y no sólo se limita a estar presentes en las plataformas digitales, sino a sumergirse en nuevos formatos creativos de producción.

“Implica ―destaca el director de Radio Educación―una reingeniería de los procesos, una mayor capacitación, comprensión de los nuevos lenguajes audiovisuales, un conocimiento más profundo de las audiencias, más investigación sobre lo que está ocurriendo en los contenidos y a la propuesta de nuevas narrativas”.

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