El impacto para Antel de perder su monopolio de hecho en banda ancha e Internet

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El País

Impulsado por el gobierno, el Poder Legislativo estudia un proyecto de ley de Medios que entre otros aspectos habilita a que los cableoperadores puedan prestar servicios de banda ancha y acceso a Internet. Este es un mercado donde Antel concentra el 99% y este proyecto de ley podría convertir ese monopolio en un mercado competitivo. ¿Qué impacto tendrá esto para el ente?

Uno de los artículos del proyecto les da a las empresas operadoras de televisión por abonados el derecho a operar en el mercado de banda ancha y de internet y regula las posibilidades de acceder a la red por parte de estos prestadores a través de servicios mayoristas, para que puedan desarrollar la oferta minorista competitiva.

Ayer se anunció que al texto original se le incluyeron modificaciones. Una es que quienes van a dar el servicio de infraestructura “a los cableoperadores son los operadores de telecomunicaciones, ya no solo los públicos, sino que se incluye a los privados. En segundo término, la referencia a accesos y usos de infraestructura se sustituye por un concepto -que quizá sea más adecuado- de servicios mayoristas, al mismo tiempo que se sustituye la palabra ‘arrendados’ por ‘provistos’; es una manera que se presenta más viable en el sentido de que no queda como una sola alternativa de arrendamiento, de uso, o de posesión de la infraestructura del cableoperador, en este caso de Antel. Y también se elimina la intervención de la Ursec para la resolución de conflictos”, explicó el presidente de Antel, Gabriel Gurméndez ante la comisión de Industria y Energía y Minería de la Cámara de Diputados.

¿Por qué se decidió esta apertura del mercado de banda ancha? “El Poder Ejecutivo -al que, por supuesto, comprendemos- tiene una clara vocación de dar opciones a la ciudadanía, de que exista competencia y haya un beneficio final para los consumidores”, dijo el presidente de Antel.

También argumentó que “hay un fenómeno” que el del “cord cutting -corte del cable-, que se está produciendo en Estados Unidos y Europa, y significa que los suscriptores de televisión por abonados están anulando sus suscripciones en forma masiva básicamente porque prefieren consumir los contenidos y el entretenimiento a través de estas modalidades de plataformas” de streaming como Netflix, Disney + y Amazon Prime entre otras.

“En países donde estos cableoperadores ya estaban con licencias para ofrecer banda ancha e internet desde hace muchos años, tenían una fortaleza distinta”, pero en Uruguay al no tener esa posibilidad “los operadores de televisión por abonados en el país, en algunos casos empresas chicas que están en el interior particularmente, se ven afectadas también en su propio modelo de negocios de una manera muy amenazante para su viabilidad”, agregó Gurméndez.

Monopolio.
Gurméndez explicó que el hecho de que una sola empresa tenga el 99% del mercado de banda ancha “no es una realidad en otros países, no es la realidad internacional donde claramente la situación es distinta. Desde nuestra perspectiva es algo que no iba a perdurar mucho tiempo más. El mundo ha ido por otro lado y está claro que la apertura del mercado de banda ancha y de internet es una realidad que está en todos lados”.

El presidente de Antel aclaró que el proyecto establece una “apertura gradual” a “operadores de televisión por abonados que usan el cable, circunscrita a las licencias en los territorios donde ellos tienen la capacidad de actuar. Es decir, en cada zona, cada cableoperador va a poder hacer su oferta minorista, pero acotada estrictamente a esa región”.

El diputado frenteamplista Daniel Caggiani consultó a Gurméndez “acerca de cuál va a ser la afectación de los ingresos que recibe la empresa, por esa parte de US$ 80 millones o US$ 300 millones por servicios de banda ancha de internet al hogar”.

El presidente de Antel respondió que “indudablemente, abrir supone un desafío, es correr una carrera, y el posible impacto depende de cómo nos vaya en la carrera”. Explicó que el proyecto establece que los precios en los acuerdos con cableoperadores “deberán ser razonables, cubrir los costos de la inversión, de la operación y del mantenimiento y retribuir en función de los retornos de las inversiones en la industria de las telecomunicaciones”.

“La realidad también indica que cuando se dan estas aperturas a mayor competencia no hay tanto para perder del operador incumbente. Este operador tiene el 99% de la participación en el mercado. En otros países donde esto ocurrió, el prestador incumbente sigue manteniendo su liderazgo de forma muy importante porque tiene una posición muy fuerte, pero se desarrolla y crece en el mercado. Anticipo que seguramente a partir de este tipo de cosas lo que va a haber -la industria va por ese lado- es un crecimiento de la actividad general, beneficiada normalmente por la oxigenación de la competencia”, afirmó Gurméndez.

Respecto a los números que manejó Caggiani, el presidente de Antel dijo que “los datos, no estrictamente de internet al hogar, representan más o menos el 40% de los ingresos de Antel, que el año pasado fueron US$ 340 millones. El servicio de internet al hogar tiene rentabilidades variadas, según el tipo de planes. Existe un cierto desbalance allí”.

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