El Universal Irene Levy

La fotografía de la semana fue sin duda la del presidente Andrés Manuel López Obrador aplaudiendo y agradeciendo a los cuatro representantes de las televisoras comerciales del país por su “apoyo” en la transmisión de contenidos educativos para el próximo regreso a clases que será por televisión; una imagen que se veía imposible durante su época de candidato presidencial cuando, por ejemplo, en 2014 afirmaba: “ni con todos los Teletones del mundo podría Televisa compensar el tremendo daño que ha causado al pueblo de México por su papel de arietes de la mafia del poder” (Revista Proceso, 9 de diciembre de 2014).

Emilio Azcárraga, de Televisa; Benjamín Salinas, de TV Azteca; Francisco González, de Grupo Multimedios, y Olegario Vázquez, de Imagen, no sólo fueron los protagonistas del anuncio del próximo inicio a clases virtual, sino que también los destinatarios de 450 millones de pesos por concepto de “gastos de operación y derivados” por utilizar los canales para transmitir los contenidos del ciclo escolar del 24 de agosto al 18 de diciembre de 2020, es decir, 15 pesos por alumno considerando que son 30 millones, a lo que llamó el presidente una “tarifa social” tras señalar que no había fines de lucro. Pero no se conoce cuál es el desglose de los costos que, por lo que se sabe, no serán muchos, ya que transmitirán en canales previamiente multiplexados, sin aumentar su cobertura y sin producir contenidos, entonces ¿cuáles son los supuestos costos, de dónde salen los 450 mdp? Esto debe trasparentarse.

Los canales multiprogramados de televisión abierta comercial y pública en los que se transmitirán los contenidos escolares serán: el 3.2 de Imagen, el 5.2 de Televisa, el 7.3 de TV Azteca, el 6.2 de Multimedios, Canal 11, Ingenio TV, Canal 22, Canal 14 y la Red de televisoras de los estados. A decir de Jenaro Villamil, presidente del SPR en entrevista con Carmen Aristegui el 5 de agosto, el Canal 11 producirá los contenidos y la RTC de Gobernación generará la señal para distribuirla entre las televisoras y las concesionarias comerciales únicamente transmitirán los contenidos, es por eso que no se entiende el pago de esta contraprestación. En aquellos lugares donde no llegue la señal televisiva se utilizará la radio, aunque no se ha dicho en dónde y cómo se hará, hay que recordar que aquellas estaciones de radio que se utilicen para la transmisión de contenidos educativos deberán sustituir su programación, ya que en radio, aunque hay multiprogramación, no hay receptores disponibles.

¿Por qué los empresarios de televisión comercial fueron los protagonistas de este “arranque” virtual del programa de inicio de clases a nivel nacional y no estuvieron ahí los maestros y otros representantes de medios públicos además de Jenaro Villamil? Ahí debió estar al menos Tere Velázquez, presidenta de la red de radiodifusoras educativas y culturales de México. ¿Por qué les agradeció y aplaudió el presidente de México a los concesionarios comerciales si les estamos pagando? ¿Por qué no se anunció un apoyo económico adicional a los medios públicos y se les aplaudió de pie porque han trabajado con menos presupuesto?

Lo cierto es que desde el decreto que emitió AMLO en el que les disminuyen los tiempos oficiales, ha permeado un discurso de victimización a los radiodifusores comerciales, especialmente a las televisoras, quienes ocupan un lugar especial estrategia del presidente, no sólo son parte de su consejo asesor, también los cuatro representantes de las cadenas de televisión acompañaron a López Obrador a Washnington a su reunión con Donald Trump. A ello es importante vincular lo que sucede en el IFT, el proyecto del senador Ricardo Monreal de desaparecerlo se retomará en septiembre, y mientras tanto se intentará votar a Adolfo Cuevas como presidente formal del Instituto. Por lo pronto, tampoco debe pasar de largo el discurso del viernes del presidente interino del IFT en su comparecencia ante la Comisión de Radio y Televisión de la Cámara de Diputados (ver a partir del minuto 18) en la que pidió atención y ayuda para la radiodifusión comercial a las autoridades, enlistó “todo lo que tienen que pagar al Estado” y las defendió diciendo que el piso no es parejo y debe cambiar.

En realidad todo esto forma parte de un mismo rompecabezas que claramente indica que el presidente López Obrador necesita el apoyo de los medios para mejorar su imagen hacia las elecciones intermedias y los medios de él para mejorar su entorno regulatorio y fiscal. Así que, espero equivocarme, pero todo indica que veremos pronto un intento por modificar la regulación en beneficio de las televisoras comerciales, así como el inicio de un nuevo romance con el poder al que parece no resistirse ningún presidente.


*Presidenta de Observatel y profesora de la Universidad Iberoamericana en México. Este artículo refleja la posición personal de la autora twitter @soyirenelevy

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