Ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) desarrollaron un método que permite a los robots de entrega encontrar la puerta de entrada de alguien, sin necesidad de mapear una zona de antemano.

La navegación robótica estándar aún implica realizar un mapeo previo de la zona, para luego usar algoritmos que guíen al robot al destino final de su entrega. Sin embargo, este método puede complicarse particularmente cuando se tiene que mapear una ciudad entera.

En cambio, la nueva técnica permite que el robot use pistas de su entorno para planificar una ruta a su destino final. Por ejemplo, el destino puede programarse como la “puerta principal” en lugar de coordenadas en un mapa.

Así que, cuando se le indica al robot que entregue un paquete en la puerta de la casa de alguien, podrá identificar primero la calle donde se encuentra, para luego dirigirse hacia una acera, que muy probablemente conduzca a la puerta de la casa.

Los ingenieros dicen que esta técnica también reduce considerablemente el tiempo que un robot pasa explorando una propiedad, antes de identificar su objetivo.

Para lograrlo, los investigadores del MIT han trabajado en la introducción del lenguaje semántico natural a los sistemas robóticos. Es decir, que han entrenado a los robots para que puedan identificar los objetos con sus nombres y de esta forma puedan procesar visualmente una puerta como una puerta, no sólo como un obstáculo rectangular.

Los algoritmos semánticos han permitido a los robots de prueba reconocer y mapear los objetos de su entorno por lo que son. Para entrenarlos, los investigadores utilizaron imágenes satelitales de 77 casas de un vecindario urbano.

Para cada imagen satelital asignaron etiquetas y colores semánticos a las características de cada casa. Por ejemplo, usaron el gris para una puerta de entrada, el azul para un camino de entrada y el verde para un arbusto.

En los experimentos, los robots lograron encontrar la puerta de entrada en un 189 por ciento más rápido que al usar los algoritmos de navegación clásicos que no toman en cuenta ni el contexto, ni la semántica de las cosas.

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