El gobierno español presentó la Estrategia España Nación Emprendedora, la cual busca impulsar el sector emprendedor y la creación de startups. En DPL News entrevistamos a Oscar Fuente, fundador y Director de IEBS, para quien la educación es el pilar de las sociedades y de las economías basadas en el conocimiento. Piensa que la formación en habilidades emprendedoras y la promoción del emprendimiento innovador como alternativa profesional es fundamental para conseguir ser una España a la vanguardia.

Recientemente Pedro Sánchez presentó la Estrategia España Nación Emprendedora ¿Cuál es su opinión sobre el capítulo de medidas prioritarias?

Poner en marcha una ley que tenga como objetivo desarrollar un entorno normativo favorable a la creación y crecimiento del ecosistema emprendedor en España es fundamental. Pero no sólo en cuanto a términos administrativos, sino con programas y acciones de apoyo a la escalabilidad e internacionalización de las startups.

Hay que volver a transformar España en un país atractivo para emprender e invertir y apoyar a aquellas empresas emergentes que ayudarán en la generación de empleo, riqueza e innovación.

Para ello, hay que considerar varios aspectos que todavía siguen siendo una barrera para la creación de startups.

Por ejemplo, los costes de constitución de una empresa o la cuota de autónomos societarios.

Teniendo en cuenta que muchos emprendedores ponen en marcha sus proyectos compaginándolos con sus puestos de trabajo actuales, obligarles a pagar la cuota de autónomos para lanzar un proyecto es un gran impedimento.

Por otro lado, también sería importante poder segmentar en mayor medida los tipos de startups y su madurez para establecer un conjunto de ayudas según su tipología y estado.

¿Si pudiera elegir sólo tres de la lista, cuáles serían y por qué?

  1. Ley de fomento del ecosistema de las empresas emergentes

España necesita una ley que favorezca la creación y el crecimiento de las empresas. También que simplifique su constitución como sociedades limitadas facilitando la tramitación administrativa y que atraiga y retenga talento especializado mediante un tratamiento fiscal más moderado.

Sin duda, garantizar la eficacia y coherencia del sistema de ayudas al emprendimiento también es importante, así como impulsar el acercamiento de la formación profesional y las universidades a las startups.

Por otro lado, es necesario que se caractericen las startups y se establezca su forma de acreditación para determinar las condiciones según su constitución y funcionamiento para evaluar los incentivos tributarios que se aplicarán según la actividad de cada una.

En este sentido, otro de los puntos a destacar es el apoyo al desarrollo de los polos de atracción de empresas e inversores en ciudades periféricas y entornos rurales, además de favorecer la relación entre empresas, agentes financiadores y territorios para impulsar el éxito de estas empresas.

2. Sandbox: entornos públicos de testeo

La creación de este mecanismo es útil para generar entornos más atractivos para el talento y la inversión. Existen muchos países que lo llevan a cabo con éxito desde hace años y, en este sentido, sería positivo que España desarrollase un mecanismo para que las empresas soliciten una suspensión temporal y acotado de las disposiciones legales que son barreras al desarrollo de la innovación.

Los emprendedores verán en esta medida una oportunidad para el desarrollo de nuevos productos y servicios financieros, y los inversores los financiarán con un capital mayor. Se trata de un espacio para promover la innovación en estos servicios dentro de un entorno seguro, además de suponer un gran avance en el desarrollo innovador de España y en la evolución de las fintech.

3. Educación y emprendimiento

España se encuentra por debajo de la media de la Unión Europea (UE) en competencias digitales básicas y el porcentaje de profesionales de las TIC representa una proporción menor dentro de la población activa que la de la UE.

La educación es el pilar de las sociedades y de las economías basadas en el conocimiento, además de ser el catalizador del talento y la clave para el progreso social.

La formación en habilidades emprendedoras y la promoción del emprendimiento innovador como alternativa profesional es fundamental para conseguir ser un país a la vanguardia.

Hay que promover la cultura del aprendizaje de por vida para incentivar la adquisición de competencias, así como el reciclaje profesional a través del upskilling y el reskilling.

También, por ejemplo, promover que las empresas impulsen la formación continua de sus trabajadores para que sean más competitivos, diseñar programas de incubación de proyecto empresariales en el que participen estudiantes, fomentar la colaboración de centros de estudios con empresas, promover ofertas de formación basadas en la metodología de aprender haciendo (learning by doing) y la adquisición de competencias emprendedoras a través de la práctica, entre otras.

Como emprendedor serial constantemente enfrenta cientos de obstáculos. ¿Cuáles de ellos podrían ser superados con un mejor entorno regulatorio y de promoción de las startups?

Lo primero que habría que hacer es fomentar un cambio cultural para que el emprendedor sea visto como lo que realmente es, un motor para la economía y una persona que pone en riesgo todo su patrimonio asumiendo una gran responsabilidad, donde sólo muy pocos alcanzan el éxito.

Por otro lado, el emprendimiento debería ser una asignatura que cursásemos desde pequeños, tanto como actitud ante la vida como para prepararnos ante un futuro emprendimiento estando conscientes de lo importante que es tener una formación adecuada para ello.

En ese sentido, un emprendimiento es una carrera de obstáculos donde la formación es la mejor vitamina para superarlos.

En tercer lugar, las barreras de entrada económicas y administrativas suponen unos costes muy elevados. Abrir la ventana de una empresa supone asumir un montón de costes para el emprendedor, cuando no empezará a facturar hasta pasado un tiempo. De esta manera sería importante que el emprendedor tuviera periodos de carencia y exenciones tributarias al menos hasta que la empresa empiece a rodar.

De la mano, también hay que destacar la complejidad de los trámites para abrir un negocio en España. Actualmente, se requieren 12.5 días y siete procedimientos para que un negocio inicie en territorio español, cifras que pueden parecer excelentes comparadas con las 138 jornadas que había que esperar en 2003. Pero esos datos palidecen frente a las 12 horas que le cuesta a un emprendedor de Nueva Zelanda o el día y medio que tienen que esperar en Canadá.

En cuarto lugar, sería importante dotar de incentivos al ecosistema para incentivar la inversión privada. Las barreras fiscales a la inversión también podrían ser superadas con un mejor entorno regulatorio, ya que la inversión en startups españolas tiene menos incentivos fiscales que invertir en un fondo indexado.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here