Espectro caro: la oportunidad perdida de lograr bienestar digital

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No hay herramienta más poderosa de transformación civilizatoria que la Internet, las TIC y los servicios de telecomunicaciones. Quien está desconectado pertenece a la marginación del siglo XXI, la marginación digital.

Han existido decenas de pandemias en la historia de la humanidad, pero la actual es la primera donde hay una poderosa infraestructura digital para enfrentarla y mantener vigentes derechos humanos e indicadores económicos.

Quien está conectado preserva sus derechos fundamentales. Es la primera pandemia que mantiene la libertad de expresión intacta, el derecho de acceso a la información pública, a la salud, la educación, el acceso a la cultura y al trabajo de este siglo, el teletrabajo. Quien está conectado, salva la vida. Será la primera pandemia donde la tecnología digital ayude a reactivar la economía, el empleo y la normalidad social.

Por primera vez en la historia de la humanidad, el ecosistema digital en su conjunto: computo, supercomputo, procesadores, software, dispositivos móviles, infraestructura de telecomunicaciones y empresas digitales, interactúan con un solo objetivo: preservar el bienestar digital y neutralizar la marginación digital. Esta es la primera pandemia que obliga a la sociedad en su conjunto a un inmersivo proceso de transformación digital.

El T-MEC. El sector de Internet contribuyó con el 10.1 por ciento del PIB de EUA, 4 por ciento de los empleos directos y 13.1 millones de empleos indirectos. El sector de Internet crece nueve veces más rápido que la economía de Estados Unidos.

El T-MEC incorpora tres capítulos nuevos: comercio digital, telecomunicaciones y propiedad intelectual. ¿Estamos preparados? No. La economía digital está liderada por EUA y China. Entre ambos representan 75 por ciento del gasto en nube y 90 por ciento de plataformas digitales. Europa 4 por ciento; África y América Latina, 1 por ciento. México es un consumidor de servicios digitales, no los produce.

Ante el T-MEC digital, el gobierno mexicano respondió con una profunda lucidez y fuerza no vistas: desapareció la Subsecretaría de Comunicaciones, contempló extinguir al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), manifestó poco aprecio al uso de cómputo, disminuyó el presupuesto TIC en la Administración Pública, lideró la ausencia de una Estrategia Digital Nacional, supimos la renuncia de la subsecretaria de Comunicaciones Salma Jalife y ahora conocemos el incremento del precio del espectro radioeléctrico.

El Presidente de la República ha afirmado dos cosas: “que a los operadores de telecomunicaciones no les importa conectar zonas rurales porque no son negocio” y “que no se incrementarán los impuestos en este periodo de su gobierno”. La primera afirmación del Presidente es absolutamente cierta, no se puede hacer un negocio sostenible ni socialmente responsable con los precios de espectro radioeléctrico más caros de América Latina y entre los más caros del mundo; al mismo tiempo, tener uno de los cinco accesos a Internet más asequibles del mundo durante cinco años consecutivos.

A la segunda reflexión responde la iniciativa presentada por el Ejecutivo, de actualización de la Ley Federal de Derechos, que incrementan entre 50 y 56 por ciento el pago de derechos por uso de espectro radioeléctrico. A los precios más caros de América Latina y que han generado marginación, se les incrementa. Este incremento es desproporcionado, lo puedo calificar de conculcatorio de derechos fundamentales.   

El silogismo es sencillo: si no hay infraestructura y espectro radioeléctrico, no hay derechos fundamentales, ni economía digital, innovación ni competitividad. Sin infraestructura (y ésta es digital), no hay desarrollo, no se combate la pobreza, no hay telecomunicaciones, no hay TIC, no hay bienestar digital y se transforma la inclusión digital, en una política institucional de exclusión digital.

La sangre del sector es el espectro radioeléctrico. Diversos estudios realizados por el IFT, comunicados oportunamente al gobierno federal, concluyen en materia de espectro radioeléctrico que “México se encuentra entre los más elevados de la región y es más alto que en la mayoría de países del mundo” (GSMA).

“Nuestra comparación internacional sugiere que los derechos para las bandas de 850 MHz, 1,900 MHz, AWS y 2.5 GHz en México son particularmente altos comparados con otros países. Son más altos que la mayoría de los países de referencia”.

“Los valores actuales de los derechos anuales para las bandas de 1,900 MHz, AWS y 2.5 GHz en México son superiores al costo total medio de las licencias de espectro en todos los países de referencia”.

Refiriéndose a la totalidad de la evaluación de las bandas de espectro licitadas, los estudios del IFT arrojan la misma conclusión: “los precios se encuentran por encima”, “sobre”, “mas altas”, generando un sistemático y toxico sistema de tarifas altas que inhiben la inversión, la calidad del servicio y la descapitalización de las empresas.

Si la finalidad de las políticas de pago de derechos es crear incentivos para garantizar el uso eficiente del espectro, fomentar la inversión en el despliegue de infraestructura; crear incentivos para garantizar el uso del espectro, fomentar servicios móviles en todo el país; garantizar un precio razonable para los ciudadanos y asegurar que las inversiones no se vean afectadas por el nivel de los derechos, pues entonces la propuesta del incremento del precio del espectro propuesto en la iniciativa va en sentido contrario.

Si se incrementa el precio del espectro en los términos propuestos, se acelerará la desconexión, se cancelará el despliegue de infraestructura, se inhibirá el derecho de acceso a Internet, se incrementarán tarifas, caerá la calidad del servicio, falta de innovación y se descapitalizará el sector.

Por lo pronto, este gobierno ya es el primero en la historia de América Latina en expulsar a un operador de infraestructura: Movistar, que anunció que abandona la gestión de su espectro y despliegue de infraestructura por caro. De tres operadores, quedamos con dos.

¿Vamos a acompañar a EUA en su épica 5G? No. ¿Vamos a cerrar la brecha digital? No. Estas iniciativas y la falta de política pública constituyen la más desproporcionada agresión al ciudadano, al sector digital en su conjunto y en su historia.

China entregó, gratis, a sus tres operadores de telecomunicaciones espectro 5G, desde hace 2 años.

Nueva Zelanda acaba de tomar la decisión de entregar a los operadores el espectro necesario para 5G, sin costo y ahora las empresas inglesas lo solicitan. En todo el planeta, los reguladores y las autoridades trabajan por bajar el precio del espectro para paliar los efectos negativos de la pandemia y reactivar la economía.

Estados Unidos y la FCC quieren ser los líderes globales de 5G sobre China. Lanzaron 5G-Fast y licitan la mayor cantidad de espectro en su historia. Ya hay 75 ciudades en Estados Unidos con 5G.

El IFT ha hecho un gran trabajo para mantener bajos los precios de las tarifas de los servicios de telecomunicaciones, junto con la industria, y genera ya una escuela regulatoria ejemplar, donde se ha cuidado la economía digital de las familias y las empresas.

Estados Unidos invirtió vía la FCC 20 mil millones de dólares en infraestructura digital en 2020 para conectar a 6 millones de ciudadanos en áreas rurales. La empresa CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos cuenta con mil 950 millones de pesos para conectar a más de 35 millones de mexicanos el próximo año. Ahora saben que no logrará su cometido.

43.6 por ciento de la población no tiene internet y 44.3 por ciento no tiene computadora en México.

5G necesita 10 veces más inversión que 4G.

Incrementar el precio del espectro es atacar el corazón de la conectividad y de una sociedad digital pero, sobre todo, es condenar a los más pobres de nuestro país al universo injusto de la marginación digital.

Tienen, desde el Senado, la posibilidad de conducir una política de Estado, vía la Ley Federal de derechos, para acabar, de una vez por todas, con décadas de injusticia digital. Liberen la capacidad de inversión del sector de las telecomunicaciones bajando el precio del espectro, liderando con un solo objetivo: conectar a México, dotarlo de capacidades de cómputo y software; garantizar el derecho a la Internet, la salud, la educación y la cultura; relanzar la economía digital que nos propone el T-MEC y la vecindad con Estados Unidos.

Hay que incorporarnos al mundo 5G para todos y pasar de una sociedad agrícola e industrial a una poderosa sociedad digital más justa e incluyente.

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