Estados Unidos y Europa avanzan en acuerdos sobre IA y semiconductores

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Como parte de los esfuerzos por restaurar las relaciones diplomáticas dañadas durante la presidencia de Donald Trump, y contener el avance tecnológico y económico chino, Estados Unidos y Europa dieron inicio al Consejo en Comercio y Tecnología (TTC, por sus siglas en inglés), en el que se tocaron temas de colaboración en el desarrollo de talento, de Inteligencia Artificial, semiconductores, cambio climático y cadenas de suministro seguras, entre otros.

La reunión fue celebrada en Pittsburgh, Pennsylvania, en Estados Unidos, una de las ciudades manufactureras más importantes del llamado Rust Belt, donde se reunieron personajes de alto nivel de ambas economías. Fue copresidido por la Vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea, Margrethe Vestager; el Vicepresidente Ejecutivo de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis; el Secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken; la Secretaria de Comercio de Estados Unidos, Gina Raimondo; y la representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai.

“La verdadera riqueza de una nación se encuentra en sus recursos humanos y en el potencial de un país o un grupo de países para liberar plenamente esos recursos para alcanzar su máximo potencial. Y eso es, en última instancia, de lo que se trata todo esto y de lo que estamos tratando de llegar hoy, en particular, cómo lo hacemos de manera más eficaz y más equitativa en el espacio tecnológico”, señaló Blinken durante el discurso de apertura.

Vestegher, por su parte, destacó la discusión realizada alrededor de la Inteligencia Artificial (IA), para que sea “confiable, centrada en el ser humano y con un enfoque basado en el riesgo que, por supuesto, dejará a tanta IA intacta por la regulación o la invasión desde un lado político, pero se centrará en las áreas en las que algo fundamental está en juego, ya sea por el riesgo de discriminación o similares”.

Aunque no se establecieron fechas para futuras reuniones, Blinken señala que la expectativa es celebrar la reunión del consejo de manera regular. El TTC se compone de 10 grupos de trabajo; estándares tecnológicos (incluida la Inteligencia Artificial y las tecnologías emergentes), tecnología ecológica, cadenas de suministro, gobernanza de datos, seguridad de las TIC, uso indebido de la tecnología, controles de exportación, selección de inversiones, apoyo a las pymes y desafíos del comercio mundial.

El nuevo Consejo, el primero de su tipo en las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, se considera una victoria importante para la organización multilateral europea, la cual propuso su creación poco después de las elecciones estadounidenses de 2020, originalmente como una manera de restaurar las relaciones diplomáticas después de los cuatro años de incertidumbre del periodo Trump.

El presidente Joe Biden aceptó la propuesta después de una reunión con la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a mediados de junio.

Aunque los temas de la reunión versan principalmente sobre tecnología, el sector se ha convertido en una poderosa herramienta de desarrollo económico, a la vez que se encuentra en el centro del principal conflicto geopolítico entre Estados Unidos y China.

La UE ha explicado que el TTC no está destinado a producir ningún acuerdo comercial o algún tipo de regulación conjunta legalmente vinculante. Sin embargo, los grupos de trabajo buscarán fortalecer la relación comercial, facilitar la cooperación y promover la investigación, la inversión y la innovación mutuas. Las dos partes también podrían acordar un mínimo de reglas y pautas para sincronizar sus marcos regulatorios.

“Cuando trabajamos juntos, tenemos una capacidad única para ayudar a dar forma a las normas, los estándares, las reglas que regirán la forma en que se utiliza la tecnología, la tecnología que afecta las vidas de prácticamente todos nuestros ciudadanos”, indicó Blinken.

Al respecto, uno de los principales temas de discusión durante el Consejo fue el desarrollo de la industria de semiconductores, componentes que se encuentran en el corazón de todo dispositivo electrónico moderno, desde tarjetas de crédito, smartphones y estaciones base celulares. Aunque Estados Unidos posee el liderazgo en temas como patentes para fabricación y diseño, la fundición de estos componentes se realiza principalmente en el continente asiático, en países como Taiwán y Corea del Sur.

En específico, TSMC, con sede en Taiwán, se ha convertido en el líder indiscutible con una participación de mercado del 53 por ciento al segundo trimestre de 2021, según cifras de TrendForce. Sin embargo, Taiwán enfrenta una creciente presión por parte de China para integrar la isla a su propia economía.

Estados Unidos ha buscado impulsar la introducción de nuevos fondos y recursos a la industria de semiconductores para asegurar la cadena de suministro y atraer la fundición de estos componentes dentro del territorio estadounidense.

Mediante un comunicado sobre la reunión, la UE señala que “se reafirmó el compromiso de construir una asociación sobre el reequilibrio de las cadenas de suministro globales de semiconductores con miras a mejorar la seguridad del suministro respectivo, así como su capacidad respectiva para diseñar y producir semiconductores, especialmente, pero no limitado a, aquellos con capacidades de vanguardia”.

Adicionalmente, ambas economías buscan alternativas en la resolución de la escasez de semiconductores, cuya cadena de suministro se vio afectada por múltiples factores, incluida la pandemia de Covid-19 y una demanda atípica de dispositivos, el conflicto geopolítico entre Estados Unidos y China, un nuevo conflicto que limitó la importación de carbón de Australia hacia China e, incluso, efectos del cambio climático que han provocado escasez de agua en Taiwán.

Al respecto, Raimondo señaló que durante la reunión se acordó “avanzar juntos para tener una mayor transparencia en las cadenas de suministro, recopilar datos de la industria para que podamos tener una mayor transparencia y confianza en las cadenas de suministro y, con el tiempo, realmente buscamos colaborar a medida que aumentamos la oferta en cada una de nuestras costas, así como en lo relativo a la investigación y el desarrollo”.

“Vemos esto como un área de colaboración muy fructífera dado que nuestros intereses están alineados y nuestras luchas son similares en este momento”, añadió.

La Inteligencia Artificial fue también un tema igualmente destacado en las negociaciones. La Unión Europea ha presentado una legislación para categorizar y regular las tecnologías impulsadas por IA de acuerdo con su riesgo potencial para el bienestar humano.

Ambas economías acordaron que “las tecnologías de Inteligencia Artificial producen avances poderosos, pero también pueden amenazar nuestros valores compartidos y libertades fundamentales si no se desarrollan y despliegan de manera responsable o si se usan de manera indebida”.

“La Unión Europea y Estados Unidos afirman su voluntad e intención de desarrollar e implementar sistemas de Inteligencia Artificial que sean innovadores y confiables, y que respeten los derechos humanos universales y los valores democráticos compartidos”, indicaron ambas economías en un comunicado.