Este es el funcionamiento (y las críticas) de la CNMC, el super regulador español que inspiró la eliminación del IFT

A diferencia de México, que modificó la Constitución en 2013 y creó el Instituto Federal de Telecomunicaciones en septiembre de ese mismo año, hace menos de siete años, en España el entonces regulador del sector tenía 17 años cuando fue la creación de la CNMC.

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El proyecto de fusión de los reguladores de telecomunicaciones, radiodifusión, competencia y energía del senador mexicano Ricardo Monreal Ávila tiene como referencia la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia de España (CNMC), que se creó en octubre de 2013 y que unificó las comisiones Nacional de la Competencia, Nacional de Energía, del Mercado de las Telecomunicaciones, Nacional del Sector Postal, el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales y el Comité de Regulación Ferroviaria y Aeroportuaria.

Entre los argumentos que esbozó el Gobierno de España para realizar esta unión de los reguladores estaba la seguridad y confianza institucional: según el decreto, “cuanto mayor sea la proliferación de organismos con facultades de supervisión sobre la misma actividad, más intenso será el riesgo de encontrar duplicidades innecesarias en el control de cada operador y decisiones contradictorias en la misma materia”.

Otros argumentos fueron el entorno de austeridad en el que se encontraba la Administración Pública después de la crisis económica española de 2008-2014, por el que buscaba eliminar funciones idénticas o semejantes entre los organismos regulatorios.

Pero a diferencia de México, que modificó la Constitución en 2013 y creó el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en septiembre de ese mismo año (es decir, hace menos de siete años), en España el entonces regulador del sector llevaba 17 años cuando fue la creación de la CNMC: la comisión del mercado de las telecomunicaciones fue creada en 1996 durante el proceso de liberación del sector.

Otra diferencia importante es que el proyecto del senador del partido Morena tendría solo a cinco consejeros para todos los temas, cuando la CNMC tiene el doble.

Funcionamiento

La CNMC está dotada de personalidad jurídica propia y plena capacidad pública y privada y actúa con pleno sometimiento a la ley, con autonomía orgánica y funcional y con plena independencia del Gobierno, de las Administraciones Públicas y de cualquier interés empresarial y comercial, según detalla en la Ley 3/2013 de su creación.

Las funciones del organismo se dividen en dos grandes grupos: por un lado, funciones con carácter general en el conjunto de mercados para la defensa y promoción de la competencia en los mismos; por el otro, funciones con carácter singular en determinados sectores y mercados regulados, donde la aplicación de la normativa de defensa de la competencia resulta insuficiente para garantizar la existencia de una competencia efectiva.

La CNMC cuenta con dos órganos de gobierno: el Presidente y el Consejo. Del Presidente se deriva el Departamento de Promoción de la Competencia (responsable de coordinar las propuestas que se elevan al Consejo en materia de promoción de la competencia), la Secretaría General (responsable de la gestión de personal y contratación, servicios informáticos y otros servicios administrativos horizontales) y el Departamento de Control interno (encargado de verificar que todas las actuaciones llevadas a cabo en el seno de la Comisión).

Entre las funciones del Consejo se encuentran las de resolver y dictaminar los asuntos que la Comisión tiene atribuidos y la de resolver los procedimientos sancionadores. Se compone de diez miembros: el Presidente, un Vicepresidente y ocho consejeros. Todos los miembros del Consejo, incluidos el Presidente y el Vicepresidente, son nombrados por el Gobierno mediante Real Decreto, pudiendo el Congreso vetar el nombramiento del candidato propuesto. El mandato de los miembros del Consejo es de seis años, sin posibilidad de reelección.

Asimismo, el Consejo consta de dos salas, una dedicada a temas de competencia y otra a supervisión regulatoria. Cada una de las salas está compuesta por cinco miembros de Consejo.

A la vez, cuenta con cuatro direcciones de instrucción, una para la instrucción de los expedientes de defensa de la competencia y otras tres para la instrucción de los asuntos de supervisión regulatoria en los sectores de las telecomunicaciones y servicios audiovisuales, de la energía y, por último, de los transportes y del sector postal.

José María Marín Quemada es el presidente de la CNMC desde 2015, pero está dentro del Consejo desde que se creó el organismo en 2013. Su mandato estaba previsto que finalizara en septiembre de 2019, pero debido primero a la inestabilidad política y después a la crisis sanitaria por Covid-19, se prolongó. Ahora será sustituido por Cani Fernández, propuesta por el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Fernández y otros cuatro consejeros que entran nuevos en la CNMC han pasado días atrás el examen de idoneidad para el cargo en el Congreso de los Diputados y ahora sólo falta que el Gobierno les ratifique en Consejo de Ministros.

Aunque sin dar demasiados detalles, el proyecto de Morena toma idénticamente la misma distribución del consejo español, en las dos salas, una que atienda los temas de competencia y la segunda sobre regulación de redes. Pero a diferencia del modelo español, la iniciativa mexicana solo tiene cinco consejeros que se distribuirán en las dos salas, lo que haría que la sala de regulación de redes solo esté supervisada por dos o tres consejeros, cuando actualmente el pleno del IFT cuenta con siete comisionados.  

Otra diferencia es que la CNMC de España integra más sectores e industrias de red como los servicios postales, ferroviarios y aeroportuarios, que la iniciativa mexicana no contempla. 

Cuestionamientos

Finalmente, algunas de las críticas que se le formulan a la CNMC desde España es la necesidad de mejorar el rigor y la consistencia jurídica y económica de las resoluciones de la propia autoridad de competencia. Asimismo, mejorar los sistemas internos de control de calidad, la contratación de personal, dotarla de una verdadera independencia presupuestaria y de contratación que le permita atraer talento y experiencia.

En su momento la Comisión Europea criticó la creación de la CNMC porque socavaría la independencia en sectores como las telecomunicaciones electrónicas y energía, también discrepaba el nombramiento de los miembros del Consejo, la financiación y la atribución de competencias a la misma autoridad.

La conformación de la CNMC no dejó contentos a todos. Tan pronto como en 2016 la coalición Partido Popular-Ciudadanos presentaron una iniciativa para separar la CNMC en dos órganos independientes: una Autoridad Independiente de los Mercados que asumirá la supervisión y control de los sectores regulados, como Comunicaciones, Energía y Transportes, y una Autoridad Independiente de Defensa de la Competencia con funciones encomendadas en la promoción y defensa de la competencia.

En su momento, el abogado y ex regulador Ángel García Castillejo hizo el mismo cuestionamiento a la conformación de la CNMC que ahora se le formula al Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar que promueve el senador Monreal: “otros de los males de los que adolece la CNMC es la cuestionable independencia de la misma (producto del sistema de elección de los miembros el Consejo al margen de su capacidad o el mérito propio y como consecuencia de la misma reunión de los distintos órganos en uno siendo más fácil el control por parte del gobierno) y la pluralidad de responsabilidades y competencias atribuidas al mismo Consejo, que desbordan con creces al conocimiento de sus miembros y que terminan obstaculizando el correcto funcionamiento de la organización”.

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