La International Development Finance Corporation (FDC) ―una institución financiera del gobierno de Estados Unidos― se ofreció a financiar el cable submarino de Chile, que pasará por Oceanía, en los países de Nueva Zelanda y Australia, y tendrá un enlace final en Japón, dentro del continente asiático.

Pamela Gidi, subsecretaria de Telecomunicaciones, dijo al Diario Financiero que la dependencia ya recibió una manifestación de interés por parte de FDC y se encuentra conversando con todas las firmas interesadas en participar, para definir si el proyecto encaja en los criterios de financiamiento.

En julio, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones anunció que el cable submarino no tendrá conexión con Shangai, China, para llegar a Asia, sino que lo más factible será atravesar Oceanía. En un principio, la ruta china era la opción más trabajada y se habían llegado a acuerdos de entendimiento con el gobierno de ese país.

Sin embargo, el gobierno chileno justificó su elección con base en los resultados de un estudio de factibilidad elaborado por Telecommunications Management Group y de WFN Strategies LLC, el cual arrojó que Oceanía sería una conexión más económica y viable operativamente. La decisión se leyó como una displicencia hacia China, pues incluso Huawei mostró su interés en desplegar el cable submarino y estuvo involucrado en el proceso previo.

Además, se dio en el contexto de las tensiones comerciales entre el país asiático y Estados Unidos; la administración de Donald Trump ha impuesto una serie de restricciones a las empresas chinas de telecomunicaciones por considerarlas “una amenaza a la seguridad nacional”, y ha buscado influir en otros países para que hagan lo mismo, sobre todo para que excluyan a Huawei del despliegue de 5G.

En abril del año pasado, Mike Pompeo, secretario de Estado del país norteamericano, dijo al gobierno de Chile que dejara fuera a Huawei del desarrollo de 5G. En ese sentido, la oferta de FDC también podría representar que el rechazo de Estados Unidos hacia China influye en el plan transoceánico de la nación sudamericana.

La longitud del cable en la ruta con Oceanía tendrá alrededor de 13 mil 180 kilómetros y se montará a su vez en sistemas de cables ya existentes en Australia, alcanzando a Japón. Se espera que esté listo para ofrecer servicios en 2022.

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