La Prensa Gráfica, Javier Orellana

La asignación del espectro radioeléctrico, que es como la carretera por donde viajan las telecomunicaciones, como las llamadas de voz y los datos de internet, trae un beneficio económico a varios niveles pues implica más infraestructura y nuevas posibilidades tanto para el sector productivo como para los usuarios, explicó Fernando Borjón Figueroa, experto en telecomunicaciones y espectro y miembro de la junta de reglamento de radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

Las empresas de telecomunicaciones requieren de espectro para poder transmitir tanto llamadas como datos; para crecer e incorporar nuevas tecnologías requieren de nuevas porciones de espectro.

El Salvador tiene pendiente una subasta de 140 megahertz (MHZ). En 2013 la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET) preparaba una subasta de 40 MHz. Sin embargo, la Superintendencia de Competencia (SC) objetó el proceso lo que luego suscitó varios debates y una sentencia de la Sala de lo Constitucional; desde entonces la Ley de Telecomunicaciones pasó por varias reformas.

El experto señaló que la asignación de espectro se traduce en una inversión fuerte en infraestructura por parte de los operadores telefónicos. De hecho, alrededor del 68 % de los costos de conectividad es de obra civil.

Uno de los desafíos que tiene el país es ampliar la cobertura. La SIGET inició durante 2017 un diagnóstico de la calidad de los servicios de telefonía, entre los hallazgos está la brecha de calidad en el servicio que reciben los usuarios que residen en zonas rurales, en comparación a la zona metropolitana de San Salvador.

Borjón expuso que El Salvador tiene una cobertura de internet de un 55 %, pero un acceso de solo 17.4 % en el área rural. Además, hay una brecha generacional fuerte, puesto que menos del 2 % de las personas mayores de 50 años utiliza internet en el celular.

El uso de internet y de las telefonías cobra relevancia pues la sociedad se encuentra en medio de la cuarta revolución, que implica la incorporación de la información, la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas, en casi todas las actividades.

En el caso de la telefonía, es la tecnología 5G el próximo cambio; esta se caracteriza por una mayor velocidad en la transmisión de información y sobre todo por menor “latencia”, es decir que procesa la información más rápido, con lo cual se vuelven posibles ideas como los carros autónomos.

El Salvador comenzó recientemente a incorporar la tecnología 4G, aunque aún se maneja el 3G y el 2G. Esto requirió una fuerte inversión de las empresas de telecomunicaciones en su momento.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here