Falta de Internet y de autonomía económica frenan inclusión de mujeres en el trabajo digital

Ante la pérdida de empleos debido a la pandemia, las mujeres enfrentan barreras de conectividad y falta de ingresos para incorporarse a la economía digital.

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La contracción de la economía latinoamericana, como consecuencia de la contingencia provocada por la pandemia de Covid-19, disminuyó 22 por ciento la participación laboral de las mujeres en 2020 respecto al 2019, lo que implica un retroceso de una década.

Frente a esta crisis en el empleo, la economía digital puede ser una vía de oportunidad debido a que los sectores productivos tuvieron que acelerar su digitalización para adaptarse a la “nueva normalidad”. Sin embargo, la brecha de acceso y uso de las TIC y la falta de autonomía económica está frenando el ingreso de las mujeres a la economía digital.

Así lo enfatiza la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en su nuevo Informe Especial Covid-19 N⁰9: la autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad.

De acuerdo con la organización, el costo de la banda ancha fija y móvil en la región representa entre el 12 y 14 por ciento de los ingresos de la población, lo cual es un precio difícil de cubrir por las mujeres, ya que 39 por ciento de ellas, que pertenecen al sector más pobre, no tiene ingresos propios.

Esta limitante se conjuga con el déficit de conectividad entre los países. Los datos de la Cepal indican que, de la población desconectada en la región, 23 millones (la mitad) pertenecían a hogares de bajos ingresos. La brecha digital es un problema en el que se vinculan la carencia de cobertura, de asequibilidad de los servicios, habilidades digitales y otros varios factores.

Ambos elementos obstaculizan que las mujeres se desempeñen en la modalidad de teletrabajo, que han adoptado empresas y negocios durante el confinamiento social. La Comisión advierte que la probabilidad de trabajar a distancia se reduce en América Latina, en función del nivel de conectividad en cada país.

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Por ejemplo, en México la posibilidad de que las mujeres teletrabajen desciende de 21 a 15.4 puntos porcentuales, debido a la brecha digital; en Chile, la probabilidad baja de 33.8 a 31.7 por ciento, y en Ecuador cae de 21.9 a 15.4 puntos.

En ese sentido, entre distintas acciones, la Cepal recomienda implementar una canasta digital básica para garantizar acceso a Internet y dispositivos en la población, en la cual los gobiernos invertirían sólo 1 por ciento del PIB o menos.

También promover con urgencia las competencias digitales; así como trazar un plan para que la evolución del mundo laboral en la economía digital vaya acompañada de un cambio en los roles de género, con el fin de que las mujeres puedan alcanzar la autonomía económica.

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