Falta de moderadores facilita que Facebook apruebe anuncios con información falsa o nociva sobre el coronavirus

Los expertos y defensores del consumidor creen que Facebook debe mejorar sus políticas de publicidad relacionadas con el coronavirus, incluso si esto repercute en sus ingresos.

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La pandemia por coronavirus que ha aislado a millones de personas en todo el mundo, con la intención de contener el contagio, ha desencadenado el uso de las redes sociales para distraernos de la monotonía, así como para mantenernos informados.

Es la obligación de las plataformas contener la información falsa; no obstante, parece ser que Facebook toma medidas muy parciales para evitar que las personas no caigan en la desinformación.

De acuerdo con Consumer Reports, se realizaron una serie de pruebas para comprobar que Facebook estuviera monitoreando la información falsa en la plataforma y quitarla lo antes posible, aunque el resultado fue que no lo eliminaron a tiempo.

Consumer Reports pagó una serie de siete anuncios que se programaron desde un perfil nuevo, entre los que se incluyeron dos específicos que, de acuerdo con Nick Clegg, vicepresidente de Asuntos Globales y Comunicación de Facebook, las plataformas como WhatsApp e Instagram no permitirían. Dichos anuncios decían a la gente que bebiera lejía como medida preventiva, o desacreditaban el llamado de autoridades gubernamentales o sanitarias a implementar el distanciamiento social.

El experimento

Los anuncios que se configuraron se hicieron desde una cuenta de una organización falsa que llevaba por nombre “Self Preservation Society”. Enseguida se cargaron mensajes dentro de las métricas permitidas por Facebook.

Un anuncio, por ejemplo, afirmó que las personas menores de 30 años estaban “a salvo” y era seguro que reiniciaran con sus actividades cotidianas como ir a la escuela, trabajo o reuniones con amigos. La trampa consistió en que en ninguna parte del texto se hizo referencia al coronavirus como tal. Otro tipo de anuncio fue más descarado al decir que el coronavirus era una farsa; uno más incitó a ignorar las recomendaciones de distanciamiento social, pues “no hacían una diferencia”; otro anuncio instó a las personas a beber pequeñas dosis diarias de cloro para mantenerse “saludables”.

Las publicaciones estuvieron programadas para lanzarse al público durante una semana sin que Facebook las fichara. Después, Consumer Reports contactó a la compañía y así fue como ésta deshabilitó la cuenta falsa –el medio programó todos los mensajes aunque ninguno salió a la luz, pues estaban puestos en privado–. Facebook, a su vez, informó que los siete anuncios habían violado sus políticas, sin especificar las reglas que rompieron.

Saltándose sus propias reglas

El sistema de selección de anuncios de Facebook está automatizado, los moderadores humanos se encargan principalmente de etiquetar varios tipos de contenido, los que ayudan a entrenar los algoritmos de Aprendizaje Automático que manejan las decisiones sobre qué anuncios pueden ejecutarse; no obstante, según Facebook, algunos humanos miran anuncios específicos para decidir si cumple con la reglas y publicarlos, aunque no explicó cuáles anuncios son seleccionados para revisarse por humanos.

Por lo general, Facebook elimina los anuncios luego de que comienzan a circular, y en su caso, elimina las cuentas publicitarias que violan las políticas de la compañía con demasiada frecuencia.

Un obstáculo al que se enfrenta Facebook para aplicar sus reglas de publicidad es que, con la pandemia en curso, muchos de sus trabajadores fueron puestos a trabajar vía remota (esto incluye a moderadores de contenido), lo que representa una ralentización en sus procesos y, por lo tanto, una oportunidad para la información falsa o nociva.

El experimento realizado por Consumer Reports podría no ser tan objetivo dada la situación actual, pero hace visible un problema: la compañía no está ralentizando sus procesos de publicidad pese a no tener a su equipo trabajando en oficinas, además de que, al parecer, sus algoritmos de Aprendizaje Automático no están completamente listos para hacerse cargo sin humanos detrás.

Los investigadores y defensores del consumidor señalan que, en general, la compañía debe mejorar sus políticas en lo que respecta a la publicidad relacionada con el coronavirus, incluso si estas modificaciones afectan los ingresos de la compañía.

“La revisión editorial y la curación aumentarían el precio de los anuncios en general, si tuvieran ese tipo de fuerza de trabajo de preselección”, dijo Joan Donovan, profesora de Harvard e investigadora de desinformación, a Consumer Reports. “Pero el daño causado por no hacerlo puede ser mortal. Es un defecto en todo el diseño de su sistema de publicidad”.

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