Faltan proyectos de smart cities en las ciudades pequeñas y medianas de América Latina

El problema de conseguir financiamiento para las ciudades inteligentes no sólo radica en la falta de recursos, sino en que no se generan incentivos para atraer inversores.

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Las metrópolis más grandes de América Latina y el Caribe suelen tener los proyectos mejor estructurados para su transformación en ciudades inteligentes (smart cities), pero falta impulsar propuestas integrales en las ciudades intermedias y pequeñas, que les permitan acceder al financiamiento necesario. 

“No hay una suficiente cantidad de proyectos bien estructurados en la región, para atraer los recursos que existen en el mercado de capitales no sólo de América Latina sino a nivel global”, afirmó Elkin Velásquez, director de ONU Habitat para la región.

Durante el Smart City Expo Latam Congress 2021, que se lleva a cabo del 5 al 14 de octubre de manera virtual y presencial en Yucatán, México, Velázquez destacó que la brecha es mayor entre las ciudades pequeñas y medianas.

“Es mucho más fácil encontrar un proyecto, relativamente bien estructurado, de alguna de las ciudades más grandes de la región, de Buenos Aires, Ciudad de México o Bogotá; pero, cuando ya nos adentramos a la cantidad importante de ciudades intermedias y pequeñas en la región, encontramos que el vacío es mucho más grande”, dijo.

Por lo tanto, apuntó, las organizaciones, el sector público y privado deben alinear esfuerzos para generar iniciativas en estas ciudades, poniendo el foco en las desigualdades sociales que se viven en la región y el impacto social que tendrían los programas de ciudades inteligentes.

A la hora de conseguir financiamiento para los proyectos, Elkin Velázquez resaltó que se necesita crear un sistema de incentivos para los inversionistas. Se puede despertar el interés de los fondos de capital privado si se enfatiza el impacto social que tendrá una iniciativa, se ofrecen parámetros medibles y certificaciones a partir de, por ejemplo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

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Velázquez puntualizó que el problema no se limita a la falta de recursos, públicos y privados, para obtener financiamiento, sino que los planteamientos no están suficientemente estructurados ni brindan estímulos al mercado.

En su participación en el foro, Alma Agustín, asociada Senior de Instiglio, explicó que el modelo de financiamiento basado en resultados puede ser una vía para desarrollar programas de ciudades inteligentes en América Latina y el Caribe.

Dicho esquema permite captar inversiones para nuevos proyectos, ya que los actores saben exactamente a qué y para qué están arriesgando su capital; hay mayor transparencia y rendición de cuentas, y el cómo hacerlo es flexible, detalló la experta.

Alma Agustín destacó que los resultados deben ser cuantificables en este modelo de financiamiento, lo cual empata con la naturaleza misma de las ciudades inteligentes. En las smart cities, las tecnologías implementadas generan datos para la gestión de los recursos y servicios que reciben los ciudadanos, y esa información será la base para medir los avances y logros del programa que se presenta a los inversores.