La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos designó formalmente a Huawei y ZTE como dos empresas que representan un riesgo para la seguridad nacional y para el futuro de las redes 5G, debido a que “tienen estrechos vínculos con el Partido Comunista Chino y el aparato militar de China”.

Por lo tanto, esto refuerza la medida que el organismo tomó en noviembre de 2019 con el fin de prohibir que los operadores utilicen el dinero del Fondo de Servicio Universal (USF, por sus siglas en inglés) para adquirir o mantener tecnología de las firmas chinas. Las redes subsidiadas proveen servicios especialmente en zonas alejadas y rurales del país.

En respuesta, la Asociación Inalámbrica Rural dijo que se encuentra sorprendida por la decisión final de la FCC y lamentó que ahora los pequeños proveedores “carecerán de la capacidad de soportar sus redes críticas que sirven a cientos de miles de estadounidenses rurales”.

También resaltó que es difícil demostrar en qué parte de las redes se utiliza el apoyo del USF, lo que deja a las compañías “en una situación precaria mientras se esfuerzan por ofrecer condiciones de pago extendidas para sus clientes” durante la emergencia sanitaria generada por el Covid-19, la cual agrega dificultades de operación y financieras extras a su modelo de negocios.

Ajit Pai, presidente de la Comisión, afirmó que la denominación de Huawei y ZTE como un riesgo para la seguridad se basó “en el peso abrumador de la evidencia”, tomando en cuenta acciones del Congreso, del Poder Ejecutivo, la comunidad de inteligencia e información de las compañías de telecomunicaciones.

Además, el regulador se respalda en la nueva Ley de Comunicaciones Seguras y Confiables, promulgada en marzo, mediante la cual se impide el uso de recursos federales en la compra de suministros chinos, en medio de la guerra comercial con China y la estrategia de Estados Unidos para liderar 5G.

El USF dispone de 8 mil 300 millones de dólares al año para apoyar la implementación de infraestructura de los proveedores rurales, quienes antes habían utilizado equipos chinos debido a su menor costo en relación con una buena calidad. Sin embargo, Pai señaló que los recursos públicos no deben ser ocupados para vulnerar las redes de comunicaciones.

La FCC también busca que se elimine y reemplace toda la tecnología de Huawei y ZTE existente en las redes subvencionadas. Pero primero debe liberar fondos para que los operadores puedan asumir los costos de la sustitución de equipos. Las empresas esperan que el gobierno otorgue al menos 2 mil millones de dólares.

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