• 35 trabajadores se quitaron la vida en la empresa entre 2008 y 2009

Luego de varios años de investigación por la ola de suicidios que se registraron en France Telecom (ahora Orange) entre 2008 y 2010, la fiscalía de París comenzó un juicio contra exdirectivos de la compañía por acoso moral.

El tribunal de París enjuiciará a Didier Lombard, quien fue presidente y director General de la compañía de telecomunicaciones, así como a Louis-Pierre Wenes, subdirector Ejecutivo, y al exdirector de Recursos Humanos Olivier Barberot, junto con cuatro ejecutivos de nivel inferior.

Según el líder sindicalista Sylvie Topaloff, “no es un proceso por suicidios, es el proceso de una política de desestabilización”.

De acuerdo a la fiscalía, lo que comienza hoy es el proceso para una administración, que presidió Didier Lombard y que expresaba: “haré los despidos a como dé lugar, por la puerta o por la ventana”, con la implementación de un mobbing (acoso moral en el trabajo) casi institucionalizado y que llevó a muchos empleados a la depresión y algunos al suicidio.

Tan sólo en un año, entre 2008 y 2009, fueron 35 trabajadores los que se quitaron la vida en la empresa. Según los fiscales, los directivos de France Telecom adoptaron “una política de desestabilización hacia los empleados, creando un clima de ansiedad y depresión”.

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La fiscalía comentó que la empresa utilizó todo tipo de métodos para desestabilizar a los trabajadores, desde “repetidas invitaciones para salir”, “reducciones en la remuneración”, “reorganizaciones múltiples y desordenadas” y “atribución de tareas degradantes”, entre otras actividades.

Los magistrados examinaron más de cuatro mil documentos y escucharon a docenas de familiares y trabajadores: estudiaron detalladamente los casos de 39 empleados, de los cuales 19 se suicidaron, 12 intentaron hacerlo y ocho sufrieron depresión o fueron dados de baja.

Es la primera vez que una empresa que cotiza en bolsa es juzgada en Francia por “acoso psicológico”. De ser encontrados culpables, los acusados de France Telecom ​​se enfrentarían a un año de prisión y a una multa de 15 mil euros.

Desde 2006, los dirigentes de France Telecom adoptaron los planes Next y Act con el objetivo de transformar a la compañía en tres años, reduciendo la plantilla laboral hasta 22 mil personas, además, unas 10 mil personas debían cambiar de puestos de trabajo.