El operador de telefonía e Internet de Estados Unidos, Frontier Communications, se tuvo que declarar en bancarrota y puso en marcha una propuesta de reducción de deuda preestablecida en 10 mil millones de dólares respaldada por tenedores de bonos. El Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito de Nueva York aprobó el plan de la compañía de adecuación al Capítulo 11.

En medio de la declaración de bancarrota, el Tribunal ha autorizado a la compañía a continuar pagando los salarios de los empleados, brindar atención médica y otros beneficios, así como continuar ciertos programas para clientes.

Frontier logró un Acuerdo de Apoyo a la Reestructuración (RSA) con los tenedores de bonos que representan más del 75 por ciento de los aproximadamente 11 mil millones en bonos no garantizados en circulación.

Según un comunicado de la compañía, la RSA contempla los términos acordados para un plan de reestructuración financiera preestablecido (el “Plan”) que deja intactos a todos los acreedores y tenedores generales no garantizados de deuda garantizada y subsidiaria. Según la RSA, los titulares de los bonos, sujetos a ciertos términos y condiciones, acordaron apoyar la implementación del Plan, que se espera reduzca la deuda de la compañía en más de 10 mil millones de dólares y brinde una flexibilidad financiera significativa para respaldar la inversión continua en su crecimiento a largo plazo.

“Frontier espera continuar brindando un servicio de calidad a sus clientes sin interrupción y trabajar con sus socios comerciales como de costumbre durante todo el proceso supervisado por el tribunal”, detalló la firma.

El operador anunció la semana pasada que presentaría el Capítulo 11 ante la creciente deuda y los efectos inciertos de la pandemia de Covid-19. La compañía cuenta con una deuda total de 21 mil 900 millones de dólares.

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