El manejo del espectro de las telecomunicaciones está alcanzando un papel cada vez más preponderante y conlleva a un mucho mayor reto para aquellos que se dedican a su administración. Hay que hallar formas y soluciones que permitan que todos los nuevos productos y servicios que traerán las nuevas tecnologías tengan crecimiento ininterrumpido y a largo plazo.

Es tiempo de buscar formas innovadoras para hacer más eficiente el uso del espectro y compartir cada vez más sus beneficios.

Si un espectro tiene un precio de entrada y después uno anual, por arriba de lo necesario, inhibirá el despliegue de la tecnología y el desarrollo de los mercados.

Ese es el desafío de los precios del espectro.

Si consideramos cuáles son los problemas actuales de América Latina en términos de espectro, principalmente podemos mencionar: a) la escasez artificial de espectro, b) precios de reserva, c) derechos anuales de licencia altos, d) plazos de licencia cortos, e) obligaciones de cobertura inadecuadas la incertidumbre acerca de sus renovaciones y f) las nuevas adjudicaciones.

Los países que inflan artificialmente los precios del espectro perjudican el acceso a la banda ancha y a sus economías digitales.

Las decisiones de políticas públicas que distorsionan las adjudicaciones del espectro a través de objetivos puramente recaudatorios, desalientan su uso eficiente y afectan principalmente al consumidor final y, sin darse cuenta, restan años de avance a la economía de sus países.

¿Cuál es entonces la receta para el éxito?

A) Se deben establecer precios de reserva y cargos anuales moderados que permitan el desarrollo de la industria. O sea, su objetivo debe ser, por ejemplo, cobertura y convergencia, no el máximo ingreso.

B) Licenciar el espectro tan pronto se necesite.

C) Evitar medidas que aumenten los riesgos para los operadores; en otras palabras, dar seguridad a las inversiones.

D) Publicar planes de largo plazo para otorgar espectro marcando bien la ruta tecnológica y que estos planes le den prioridad al bienestar y crecimiento económico, en lugar de ingresos para el Estado.

Equilibrar condiciones

Las entidades gubernamentales deberían dar señales sobre su compromiso de mantener políticas para invertir en el negocio; dar un entorno propicio para la inversión en mejoras e innovación de infraestructura de larga duración.

Un mercado equilibrado, no sobre-regulado, donde existan incentivos para invertir y las barreras de entrada y servicio sean asequibles, sin ninguna duda impulsaría la economía de un país.

Normalmente, en los mercados que tienen poca regulación se crean rápidamente monopolios u oligopolios. Esto simplemente NO lo debe permitir el Estado, es la antítesis de la competencia.

Aquí les muestro cuatro puntos fundamentales para que esto no suceda: 

a) Sancionar prácticas monopólicas.

b) Devolución del espectro no utilizado y, además, ¿por qué no?, la creación de un mercado secundario donde el espectro pueda intercambiarse, revenderse o compartirse.

c) Facilitar el acceso a los operadores móviles virtuales (OMV) –éstos pueden traer ofertas frescas y distintas, apoyadas por sinergias y una única visión para aumentar las ofertas en el mercado. Sin embargo, de nada sirve otorgar permisos a OMV que estén compitiendo en precio con los operadores; ésta puede ser una razón por las cuales no logran un crecimiento, ya que no son diferentes; la competencia debe ser en especialización y esto lo vamos a atestiguar si lo regulamos y fomentamos de manera adecuada.

d) Finalmente, la compartición de infraestructura en torres, espectro y poner a disposición de los operadores los edificios e infraestructura gubernamental para el derecho de instalación de redes.

Los marcos regulatorios deben abarcar el principio de neutralidad de tecnología.”

— Guillermo Solomon —

Políticas orientadas a integrar a América Latina a la economía digital

Los marcos regulatorios para las bandas de comunicación móviles disponibles en la región deben revisarse y se deben establecer nuevos marcos para el despliegue de 5G-NR en nuevas bandas de frecuencia.

Estos marcos facilitarán la innovación al eliminar cualquier barrera potencial para la introducción de innovaciones clave 5G.

1) Los marcos regulatorios deben abarcar el principio de neutralidad de tecnología y servicio (regulaciones de “neutralidad de generación”) para la introducción sin problemas de las más recientes tecnologías y servicios disponibles en bandas existentes y nuevas que estarán disponibles para 5G.

2)   Rediseñar los marcos de políticas y la regulación.

Es importante contar con marcos de políticas públicas flexibles, que tengan como objetivo dar certidumbre y previsibilidad, tanto para que las empresas continúen invirtiendo en redes, como para que los usuarios puedan acceder a los beneficios de la conectividad de calidad; se busca promover el desarrollo digital estimulando al mercado con base en incentivos y con visión de futuro.

La propuesta de una reforma que contemple la ampliación de las licencias (de hasta 30 años, idealmente), la visión de crear una autoridad convergente, la unificación de los fondos para acceso y servicio universal de televisión y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), es una gran idea.

Se debe buscar también maximizar los beneficios en cuanto a crecimiento económico y dinamismo de la economía y la inclusión digital, que son beneficios de mediano plazo, en lugar de la recaudación de corto plazo por subastas de espectro.

3) Incrementar la asequibilidad con reformas fiscales.

El servicio y la tecnología no deberían de sufrir impuestos altos, ni para el usuario final ni para el operador.

4) Contar con espectro suficiente.

5G, Internet de las Cosas (IoT), Inteligencia Artificial, Cloud Computing, Edge Computing, Blockchain y todas las oportunidades económicas y sociales que vendrán con estas tecnologías, hacen indispensable contar con espectro en bandas altas, medias y bajas.

Aún no se define en la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) qué pasará con la banda de 6 GHz en cuanto a su asignación para uso en las redes IMT o sin licenciamiento para Wi-Fi, pero pienso que se dividirá entre ambas tecnologías.

5)  Fortalecer la infraestructura digital.

Es clave eliminar las barreras que impidan el despliegue de infraestructura. El Banco de Desarrollo de América Latina dice que para satisfacer la demanda de banda ancha en Colombia, los operadores deberían poder desplegar 19 mil sitios adicionales.

Para México, por su parte, será necesario desplegar 40 mil radiobases más para cubrir la demanda de los usuarios para 2021.

El desarrollo de la infraestructura está limitado por una de las principales barreras regulatorias en la región. En la mayoría de los municipios, las alcaldías y los departamentos, las normas para el derecho de vía son tan rígidas que la implementación de nuevos sitios se vuelve casi imposible.

Hay casos de habilitación automática por vencimientos de plazos (esto quiere decir que si la autoridad no responde en un plazo de tiempo determinado, se entiende como aceptado) como los hay en Nicaragua y Perú; son buenos primeros pasos hacia las buenas prácticas para un despliegue suficiente.

En particular, creo que un caso muy bien logrado es el de Colombia, donde 68 por ciento de sus municipios se acogieron a un plan donde se les entregan incentivos si facilitan el despliegue de redes en su territorio.

Es necesario  simplificar y homologar trámites y requisitos para el despliegue de infraestructura. Para los operadores esto redundará en menores costos de despliegue y les permitirá cubrir zonas actualmente desatendidas.