Taiwán, uno de los epicentros de la producción de semiconductores, está ayudando a sus compañías a buscar nuevos centros de fabricación fuera de China, ya que las nuevas medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos amenazan la cadena de suministro de tecnología global.

Los nuevos aranceles entraron en vigencia el 10 de mayo, luego de que el presidente Donald Trump anunciara el movimiento inesperado cinco días antes en Twitter. En comentarios posteriores, los funcionarios estadounidenses dijeron que China había incumplido los compromisos adquiridos durante las rondas de negociaciones anteriores.

Miles de productos chinos tendrán un impuesto de 25 por ciento, incluidos muebles, equipos de telecomunicaciones, plásticos, y autopartes.

Golpe para los gigantes tecnológicos

Desde hace mucho tiempo, empresas como Apple y Dell han confiado en la inmensa fuerza de trabajo y en la capacidad de fabricación de China para producir todo, desde iPhones hasta computadoras. Pero ante las medidas gubernamentales, Apple ya ha hecho planes para trasladar la producción a Vietnam, Malasia, Filipinas y otros lugares, desde China.

“Las compañías taiwanesas pueden traer de vuelta a casa la producción de componentes clave y de alto valor, pero el ensamblaje y la producción masiva de dispositivos irán al sureste asiático”, declaró Kung Ming-hsin, ministro de Asuntos Económicos de Taiwán.

A pesar de la falta de relaciones diplomáticas formales, los funcionarios taiwaneses están ayudando a las empresas a hablar con los gobiernos de otras partes de Asia sobre impuestos, subsidios y desarrollo de zonas industriales, dijo Kung.