Hipertextual-Business Insider

Google ha tenido unos años difíciles.

En junio de 2018, su gran contrato con el gobierno para el Proyecto Maven fue descartado cuando los ejecutivos de la compañía cedieron a las críticas internas. Luego, en noviembre, los empleados salieron en protesta por las acusaciones de conducta sexual inapropiada dirigidas contra altos ejecutivos de la empresa. Por último, en julio, después de que los empleados se opusieran al lanzamiento de un buscador censurado que se estaba desarrollando para China, se descubrió que el proyecto también se había cancelado.

Aceptando a ”genios aberrantes”

El problema con la cultura de Google se resume de manera breve en una frase del ex director ejecutivo de Google y presidente de Alphabet, Eric Schmidt.

“Se necesitan estos genios aberrantes porque son los que impulsan, en la mayoría de los casos, la excelencia del producto”, señaló Schmidt a Wired en una entrevista a principios de este año.

Uno de los “genios aberrantes” nombrados en la pieza es el ex jefe de Android Andy Rubin, que abandonó Google en 2014 con un paquete extra de salida de 90 millones de dólares después de haber sido acusado de coaccionar a una compañera de trabajo para que practicara el sexo oral.

Los productos a los que se hace referencia son algunos de los mejores de Google, productos utilizados por miles de millones de personas en todo el mundo, como Gmail, Google Maps o Google Translate. También son piezas tremendamente importantes del negocio de Google.

Resulta que todos esos problemas tenían sus raíces en la cultura de Google, según una investigación exhaustiva de Wired.

Por eso es tan importante la afirmación de Schmidt de que a los “genios aberrantes” se les da más cuerda que a otros empleados: es una norma cultural que permite a los ejecutivos valorar a ciertos empleados de tal manera que, incluso después de que se les acuse de conducta sexual inapropiada —y que Google considere creíble esa acusación después de una investigación—, la persona acusada se pueda marchar recibiendo un gran bonus, y sin sufrir repercusión alguna.

Google no ha respondido de forma inmediata a la solicitud de explicaciones al respecto planteada por Business Insider.

Los debates políticos dividen a la empresa

El mismo estándar cultural dentro de Google que fomenta la discrepancia sincera y abierta —asociada con las famosa política de comunicación internas abierta de Google— también ha empujado a los empleados hacia debates políticos que han dividido a la empresa.

Varios ex-empleados conservadores de Google han demandado a la compañía, acusando a Google de censurar su discurso político y despedirlos, y uno de ellos se ha convertido en un tema de conversación en Fox News. El ingeniero Kevin Cernekee es uno de esos ex-empleados que dice que fue despedido de Google por lo que él alega fue un prejuicio anti-conservador.

Basándose en las acusaciones de Cernekee, el presidente Donald Trump ha comenzado a apuntar contra Google y su CEO Sundar Pichai en las últimas semanas. Trump ha dicho que Pichai estaba siendo vigilado “muy de cerca” y le ha acusado de arrastrarse para pedir un favor en una de sus reuniones.

Pero eso está lejos de ser el final de los problemas recientes de Google: echa un vistazo al reportaje completo de Wired aquí mismo para ver un análisis exhaustivo de la problemática de la empresa en los últimos años.

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