El Economista Nicolás Lucas

Para cuando la pandemia del Covid-19 concluya, según los tiempos y protocolos sanitarios de cada país y región geográfica, el mundo será otro. La interacción entre las personas no volverá a ser la misma, al menos en el corto plazo, y la realidad económica y social también será diferente, dijo Lucas Gallitto, director de políticas públicas de la organización GSMA para América Latina, en un pronto diagnóstico sobre los efectos del nuevo coronavirus, cuando el confinamiento en México apunta a extenderse hasta la mitad de junio; inclusive a septiembre.

Gallitto es ingeniero de profesión con calificación de excelencia por la Universidad Blas Pascal. Ha sido consultor; colaborador en Ericsson también y aunque despacha en Buenos Aires, desde hace tres años viaja intensivamente por toda la región para promover la visión de su organismo sobre el quehacer de las telecomunicaciones y las oportunidades de desarrollo que ofrece ese sector hoy altamente implorado.

En una plática de unos cuantos minutos con este medio, Lucas Gallitto recomienda a los hacedores de la política pública y regulatoria para telecomunicaciones a repensar los objetivos para conectar más gente y propiciar las condiciones para mantener sana a una industria que desde hace años ve escaparse el valor hacia las empresas de Internet, al tiempo que debe disponer de innumerables inversiones para crear infraestructura, misma que “no quedó a deber” en esta pandemia.

—Parece que la pandemia toca su pico en nuestros países y las redes, sobre todo las fijas, han soportado sin mucho problema los aislamientos, ¿o qué posición tendría usted a este respecto?

—Diría que justamente en pocas situaciones como esta, de una emergencia sanitaria, es donde también pueden verse y ya estamos viendo qué países pensaron e implementaron mejor sus políticas públicas para tener más y mejor conectividad en una situación de crisis. Es justo en estos momentos cuando se ve la productividad y cuando estamos confiados en que la conectividad permite continuar con varias de nuestras labores; que nos permite, de algún modo, saltarnos el distanciamiento social, porque estamos más cercanos al estar conectados y hemos trabajado, estudiado  y otras muchas más acciones. En una situación así se ha visto el valor de la conectividad y la pandemia no ha hecho más que ponerlo de manifiesto. Esperaría que los hacedores de política pública también lo hayan visto así.

—¿Qué más estarían haciendo ustedes como organización para que los hacedores de la política regulatoria también lo vean así?

—Con base en esta realidad, nosotros también estamos haciendo una serie de propuestas regulatorias para sostener la conectividad durante la crisis. Presentamos un documento donde focalizamos once ítems que se dirigen a la eficiencia de la red, la flexibilidad regulatoria para gestionar el tráfico y modificar parámetros de calidad; y que se asegure la protección de los trabajadores del sector como esenciales.

Hemos hecho varias recomendaciones en esos sentidos a través de este documento, pero sobre todo lo que buscamos estos momentos es una nueva y buena realidad de diálogo entre operadores, reguladores y gobiernos, tanto el nacional como el regional, para ayudar a la industria a mantener la conectividad.

Hay quien piensa que los operadores son los grandes ganadores de esta pandemia, pero hay que ser cuidadosos porque la industria también está sufriendo y va a sufrir los embates económicos de esta pandemia, por lo que es momento de pensar en cómo auxiliarla y prevenir.

—Entonces, básicamente, ustedes proponen una flexibilidad regulatoria, exenciones y nuevos parámetros de calidad, ¿esa es la posición?

—Proponemos que los gobiernos pongan atención al sector. Hoy por hoy, lo que hemos visto primero es la resiliencia de las redes en todos los países de América Latina. No vimos en ningún lugar un colapso de las redes y eso quiere decir que este hecho fue resultado de las inversiones que se han venido haciendo en el sector por parte de la industria.

Los niveles de inversión que se requieren para dar los saltos tecnológicos han estado, reconocer eso es lo primero por hacer. La industria ha estado a la altura de las circunstancias durante esta pandemia, brindando conectividad a toda la región y soportando en estas instancias el aislamiento social y permitiendo también la cohesión social. La situación con la pandemia no hubiese sido la misma sin el aporte de las telecomunicaciones.

Entonces sería importante brindar soporte al sector, si estamos viendo que el sector ha sido clave en mantener la economía en funcionamiento y en la promoción de la cohesión social.

—¿Considera que el sector está siendo una prioridad para los hacedores de las políticas públicas? ¿Deberían modificarse concursos de espectro, fomentar más el despliegue de infraestructura?

—Cuando salgamos a la calle, el mundo sería otro; nada será lo mismo. Allí será interesante replantear los plazos asumidos para el despliegue de infraestructura, para hacer una priorización de lo que es urgente para asegurar la conectividad, por eso es importante el diálogo entre todas las partes y revisar todos esos planes.

La primera prioridad es un dialogo mutuo y no tomar decisiones unilateralmente. Avanzar o no con un concurso de espectro no es el punto; lo importante es mantener un canal de diálogo abierto para toda la agenda regulatoria y de política pública para repensar todos los puntos, priorizar los importantes porque el mundo no será el mismo.

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