Durante la cumbre COVID-19: El estado y futuro de las pandemias, organizada por Singularity University, Mariana Dahan, fundadora y CEO de World Identity Network, señaló que en tiempos de pandemias la identidad digital es clave para rastrear y contener la propagación de la enfermedad, e incluso para monitorear el tratamiento recibido y evaluar los resultados.

En la actualidad, la identidad digital es usada para proporcionar servicios básicos, como servicios financieros, e-gob (voto digital), y por supuesto, servicios de salud, por lo tanto tener una prueba de identidad es un derecho humano.

Romper la brecha de identidad. Según datos del Banco Mundial, en el presente año mil millones de adultos, especialmente mujeres, no tienen credenciales de identidad, 600 millones de niños de entre 0 a 14 años de edad no han sido registrados, y más de 10 millones de personas no tienen nacionalidad por no contar con una identificación oficial.

Identidad digital en la contención de epidemias. El empleo de identidad digital no sólo sirve para monitorear los pagos a los sectores de salud, sino para rastrear la ayuda y la distribución de insumos médicos para evitar pérdidas de logística.

“En este punto de la pandemia es momento de cuestionarnos lo que podemos aprender de cómo los líderes políticos usaron la tecnología para contener el COVID-19”, señaló Dahan.

Por ejemplo, el gobierno chino usó la identidad digital (construida en aplicaciones como AliPay y WeChat) para mapear la propagación del virus. Asignaron a cada individuo uno de los tres colores en el semáforo de emergencia, basados en su historial de viajes, y el programa que fue usado en más de 100 ciudades permitió que los ciudadanos conocieran la probabilidad de contagio, propia y de otros residentes. Mientras que Corea del Sur empleó la identidad digital para alertar a los ciudadanos sobre zonas de riesgo y mandar alertas de salud.

¿Es factible?

Aunque la identidad digital es una gran oportunidad para contener el COVID-19 y futuras pandemias, como toda nueva solución, tiene riesgos de seguridad y brechas de acceso para grupos desfavorecidos (como se mencionó anteriormente).

La tecnología en sí misma no es riesgosa, pero para su correcto funcionamiento, “debe de existir un puente de seguridad de datos donde las autoridades y organizaciones involucradas reconozcan que la información usada para generar estas predicciones es muy sensible, por lo que se debe garantizar el cuidado a las violaciones a los derechos humanos”.

“Aprovechar las tecnologías como Blockchain y otras plataformas descentralizadas para reducir el control del gobierno y la vigilancia potencial, este es un campo muy interesante”, agregó.

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