Internet con una visión de derechos humanos

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El Universal Blanca Lilia Ibarra

En 2019, el reporte Digital 2020 estimó que a nivel mundial más de 4.54 mil millones de personas tuvieron acceso a Internet, durante ese año alrededor de 298 millones fueron nuevos cibernautas, lo que representa un incremento de 7 puntos porcentuales. En nuestro país, de acuerdo con datos de la ENDUTIH de INEGI, 74.3 millones de mexicanos tienen acceso a la red, es decir, casi el 65.8% de la población.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Internet es una herramienta para el desarrollo sostenible, para viabilizar derechos y así, fortalecer a los individuos y sus comunidades. Por lo que garantizar el acceso de la población a esta red resulta importante como método para materializar los objetivos de la agenda de desarrollo sostenible y crear sociedades del conocimiento; a esto denominaron en 2015, la universalidad del internet. Asimismo establecieron cuatro principios que deben regir el desarrollo de la Internet: basarse en derechos humanos, ser abierto, accesible para todos, y que se nutra de la participación de múltiples partes interesadas.

En ese sentido, el reporte sobre los Indicadores de Universalidad del Internet de 2019 realizado por la UNESCO concluyó que mientras las tecnologías digitales habían posibilitado mayores oportunidades para el acceso a la información, la libertad de expresión, la innovación tecnológica, así como la participación de múltiples actores interesados en la economía y el desarrollo de una sociedad del conocimiento, también develan desafíos importantes, concretamente aquellos relacionados con la privacidad, la desinformación, la seguridad para los periodistas y la profundización de las desigualdades entre los grupos vulnerables.

Bajo esas circunstancias, esta instancia internacional urge a la consolidación de una Internet basado en derechos humanos. Una red libre que respete los derechos humanos y dé a la población la oportunidad de conocer y ejercer sus derechos al máximo potencial, entre ellos: la libertad de expresión y asociación, el acceso a la información, la participación cultural, la equidad de género, educación y bienestar en un entorno de protección de su seguridad cibernética y su privacidad.

En este contexto es también importante considerar la importancia de la neutralidad de la red, es decir, que el tráfico de los datos y la información se dé de manera libre y accesible para todos, en donde los proveedores del servicio de internet estén restringidos de bloquear, inhibir, reducir la velocidad, o contrariamente facilitar o dar trato preferencial a contenidos con base en criterios discrecionales. Esto porque imposibilitaría la universalidad de la Internet y podría limitar el acceso a la diversidad y pluralidad de contenidos, así como, aplicar un posible freno a la competencia entre los proveedores de contenidos multimedia.

Garantizar el acceso a la Internet es también posibilitar el conocimiento y ejercicio de los derechos humanos. Una red abierta, libre y universal será clave para que todos participemos, para consolidar una arena pública donde las voces de todos sean leídas y tomadas en cuenta. Desde el INAI estamos convencidos que los principios de la UNESCO sobre la universalidad de internet son una oportunidad de generar un esquema más democrático para el acceso a la información, al entretenimiento, la comunicación y al mercado digital.

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