Mexico On Technology and Internet Communication Icon Pattern

Milenio Bárbara Anderson

El viernes el presidente López Obrador anunció la creación de una nueva empresa pública, bajo el paraguas de la CFE, para llevar internet a las zonas más inaccesibles y que a los operadores no les ha interesado cubrir. Hasta ahí está bien, es una excelente idea porque no hay nada más democratizador que la tecnología. Por ejemplo, solo 30% de las primarias y 8% de las secundarias públicas tienen acceso a internet.

Pero, como otros anuncios, este carece de claridad respecto a quienes serán los usuarios finales, cómo operará, con qué presupuesto y la implementación final.

Hay otros proyectos actuales del gobierno o en sociedad con él que buscan objetivos similares y que podrían superponerse en algunas zonas o nichos: Telecomm (que lleva internet a zonas alejadas vía satelital), México Conectado (internet gratis para 101 mil espacios públicos) y Red Compartida (una APP del gobierno con Altán Redes, que usa la banda de 700 MHz y un par de hilos de la CFE para dar internet a 92.2% de las áreas que hoy no tienen cobertura).

Todo esto sin olvidar que está aún pendiente para el mes que viene la licitación de la Red Troncal (contemplada en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión) que son exactamente 25 mil km de fibra óptica también de la CFE.

“Lo bueno ha sido el enfoque en ese 7.5% de población que no ha estado previsto en ningún plan de conectividad previo y que no van a cubrir ni Red Compartida ni Telecomm ni México Conectado. Hay algunas iniciativas interesantes desde las comunidades y son las que deberían aprovecharse para que éstas participen y den internet”, me dice Clara Luz Álvarez, especialista en telecomunicaciones.

Según cifras de Altán Redes, su mandato es cubrir a 92.2% de la población, “achicar la brecha digital de esas 40 millones de personas que hoy no tienen acceso a internet en ciudades y otros 8 millones en poblaciones de menos de 10 mil habitantes”, me decía Isabel Prieto, directora ejecutiva de Altán Redes. Si su red cubrirá hasta 2024 a ese volumen de personas, entonces ¿qué cantidad exacta de personas falta por cubrir por la nueva empresa de la CFE?

Según declaraciones del comisionado del IFT, Gabriel Contreras, 88% de la población ya tiene conexión a una red móvil, pero la verdadera brecha es en realidad de acceso: 30% no se conecta por falta de recursos y solo 2% por falta de cobertura. ¿Por qué no ampliar las operaciones vía dos empresas que ya son estatales y están en este nicho como Telecomm o Promtel (la socia estatal en Red Compartida)?

El Estado como operador de un servicio de telecomunicaciones puede poner en peligro la libertad y privacidad de los usuarios (recuerden la Gran Muralla Digital china), desatar distorsiones de mercado, además de tener que dedicar una inversión poderosa en un sector en el que no es el especialista —y donde no tendrá economías de escala— sin dejar del lado cómo serán los procedimientos de compra de un gobierno que no es muy afín a las licitaciones.

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