IoT, de las expectativas a la compleja realidad

1773

El Internet de las cosas (IoT), concepto que describe la capacidad de conectividad de todo tipo de objetos cotidianos o industriales, se ha mantenido como un tema recurrente dentro del debate del sector de las telecomunicaciones por casi una década, después de iniciar con altas expectativas en términos de adopción y beneficios económicos, que se han desinflado conforme los jugadores del mercado dan cuenta de la complejidad, el costo y hasta la creatividad para la formación de nuevos modelos de negocio.

Un mantra que se repite constantemente desde fabricantes, desarrolladores y hasta operadores de telecomunicaciones es el de los “casos de uso” o “casos de negocio” como factor detonante del mercado de los objetos conectados.

La tecnología existe y en desarrollo, la conectividad está presente y en evolución hacia 5G, el ecosistema de desarrolladores se encuentra en crecimiento constante y, sin embargo, parece ser que el principal problema es resolver cómo coordinar todos estos elementos en un negocio rentable y productivo.

Precisamente, una encuesta realizada en 2018, realizada por el portal Mobile World Live entre 114 operadores móviles, encontró que 31 por ciento consideraba que los modelos de negocio sustentable eran el principal reto que enfrentaba el desarrollo de IoT, superando otros aspectos como conectividad (24%) o incluso seguridad (13%).

Haciendo un repaso del mercado de Internet de las cosas a través de la Curva de Expectativas de Gartner, fue en 2011 cuando entró a la fase del Inicio de Innovación, precisamente cuando las expectativas de esta tecnología comenzaban a elevarse sin límites. Para muestra, contamos con la primera apuesta en el mercado que provino de IBM en 2010, cuando pronosticó que más de 1 billón (millones de millones) de dispositivos estarían conectados a la red en 2015.

Visto en perspectiva, IBM fue la más entusiasta en su pronóstico, basada en la masiva adopción de dispositivos conectados, como el entonces exitoso iPod y las expectativas de crecimiento del iPhone, que abrían la puerta para todo tipo de dispositivos y procesos conectados que serían adoptados rápidamente por el usuario.

El mismo año 2010, Hans Vestberg, recién elegido CEO de Ericsson (hoy CEO de Verizon), lanzó también su apuesta a un número más conservador de 50 mil millones de dispositivos en 2020, ante las grandes promesas que ofrecía la conectividad en sectores como la salud y los medios. Desde entonces, el número ha sufrido algunos recortes hasta los 29 mil millones de dispositivos en 2022.

Tambíen en 2011, Cisco respaldó el pronóstico de Ericsson sobre 50 mil millones de dispositivos, mismo que sostuvo por varios años. El pronóstico actual de la compañía es de 28.5 mil millones de dispositivos conectados a la red en 2022.

En su documento original, un párrafo pareciera indicar que incluso Cisco consideraba que su pronóstico inicial podría quedarse corto. “Es importante tener en cuenta que estas estimaciones no tienen en cuenta los rápidos avances en la tecnología de Internet o de los dispositivos; los números presentados se basan en lo que se sabe que es verdad hoy”, aseguraba la compañía en 2011.

Otros pronósticos de 2013 incluyeron 30 mil millones de dispositivos en 2020 por parte de ABI Research, o hasta 75 mil millones en el mismo periodo por parte de Morgan Stanley.

Rápidamente en 2014, Gartner ubicó al IoT en el pico de las expectativas infladas, es decir, cuando el debate se llena de ideas que por mucho rebasan lo que en realidad sería posible en el mercado. A partir del pico, se calculaban de 5 a 10 años para que esta tecnología alcanzara la “planicie de la productividad”, sin dejar de pasar antes por la fase de desilusión.

Estamos a 5 años desde que el IoT se encontrara en su punto de mayores promesas (y a casi 10 años del primer pronóstico), con lo que ahora el mercado apunta a que podríamos superar la fase de desilusión y entrar al punto de inflexión del IoT que le permita llegar a la anhelada adopción masiva.

Esta transición no es exclusiva del IoT, sino que es parte del proceso natural que sigue toda tecnología emergente, que permite la evaluación de grandes ideas, confrontarlas con la realidad, mejorarlas y aplicarlas finalmente a casos productivos. Aunque a veces la realidad pueda ser más terca de lo esperado.

Como ya se mencionó, Ericsson recortó su pronóstico de objetos conectados (fijos y móviles) a 29 mil millones para 2022, de los cuales, 18 mil millones estarían directamente relacionados a IoT. No sólo fue un recorte del pronóstico, sino que empujó el plazo para alcanzar el hito de 50 mil millones.

Cisco se ubica en un número similar con 28.5 mil millones de dispositivos conectados en 2022, de los cuales, 14.6 mil millones estarán directamente relacionados con el Internet de las cosas. IoT Analytics estima un número similar en 25.4 mil milones hacia 2022, de los cuáles, 13.5 mil millones corresponden a IoT.

La GSMA mantiene un pronóstico de mayor cautela con 10 mil millones de dispositivos IoT (excepto dispositivos como PC, tabletas o smartphones) hacia 2019 y hasta 25.2 mil millones en 2025. Statista se mantiene aún entre los más positivos con hasta 75.4 mil millones de dispositivos IoT en 2025.

Los beneficios son innumerables y muy fáciles de imaginar (como ha sucedido desde 2010 hasta la fecha) en diversos temas de salud, desastres naturales, ambientales y otros tantos impulsados por 5G, además de muchos otros ya operativos en industrias como la automotriz (control de flotillas), en dispositivos de pagos (terminales de pago conectadas) o el creciente mercado de los smart speakers en los hogares.

Si bien el mercado manda señales de que efectivamente el mercado IoT está saliendo de la fase de decepción, aún existen múltiples retos que la industria tendrá que sortear, a través de una mayor coordinación e innovación, e incluso, el convencimiento de los usuarios de que el IoT efectivamente le representa beneficios más allá de riesgos a su seguridad y privacidad.

Infraestructura

Si bien no se cumplirán las grandes expectativas esperadas al inicio de la década, 20 ó 30 mil millones de dispositivos continúa siendo un número importante de objetos a conectar, que requerirán de infraestructura disponible, confiable, resiliente, ubicua y segura. Aunque el interés de los operadores comienza a dirigirse lentamente hacia el IoT, aún quedan grandes retos en términos de inversión y despliegue.

Cifras recientes de la GSA apuntan a que hasta abril de 2019 existían en el mundo 124 de redes inalámbricas NB-IoT o LTE-M desplegadas por 104 operadores alrededor del mundo, con otros 141 operadores realizando inversiones activas en sus propios despliegues. Sin duda, son buenas noticias. Sin embargo, no hay que olvidar que este tipo de redes atienden sólo una parte del mercado total de IoT, en específico, dispositivos de bajo consumo de datos o con conectividad esporádica.

Estas deberán competir o complementarse con otras tecnologías como SigFox o LoRA, además de otras ya presentes como Wi-Fi o Bluetooth, o las tecnologías celulares como 3G, 4G o 5G para proyectos que requieren de características específicas como una alta velocidad de conectividad y menor latencia.

Para los operadores el primer reto es definir la estrategia a seguir en términos de inversión y comercialización de redes para IoT, qué tecnología priorizar, dónde desplegarla y qué proyectos impulsar. Mientras que para los fabricantes y desarrolladores, es vital para su éxito evaluar qué conectividad utilizar en términos de disponibilidad, costo, alcance y las necesidades propias del proyecto.

Por otro lado, aunque se espera que las capacidades de 5G, como capas de red y una latencia mínima, podrían impulsar finalmente al IoT hacia el futuro prometido. Esta tecnología también estaría enfrentando su propia fase en el Ciclo de Expectativas, por lo que la industria ha llamado a tomar con mesura las promesas.

Según una reciente encuesta de McKinsey a operadores de telecomunicaciones, entre los incentivos para la instalación de redes 5G, el IoT ocupa el cuarto lugar en prioridades para los operadores. Apenas 13 por ciento de los encuestados consideraron al IoT como su razón número uno para el lanzamiento de redes 5G, empatada con experiencia del consumidor y ampliación de capacidad, pero superada ampliamente por la búsqueda del liderazgo de red (whatever that means) con 48 por ciento de las respuestas.

Asimismo, un reciente reporte de la GSMA advirtió que la adopción de 5G podría tomar muchos años. Se espera que 5G atenderá apenas 15 por ciento de las conexiones móviles globales para 2025, de las cuales Estados Unidos representará aproximadamente la mitad, mientras Europa y China contarán con otro 30 por ciento.

Estándares

No hay una única solución para todo. Es imposible imaginar, al menos por ahora, que una empresa, industria u hogar pueda confiar en una única tecnología, ya sea de conectividad, plataformas o protocolos para sus múltiples necesidades y aplicaciones en IoT. Lo anterior destaca la importancia de la interoperabilidad entre cada uno de los elementos desplegados por cada proyecto IoT.

La falta de interoperabilidad o el manejo aislado de cada proyecto y despliegue, ya sea en la industria o los hogares, podría dificultar la adopción masificada de IoT, incrementando costos o reduciendo los beneficios de su implementación, por lo que se requerirá de una mayor coordinación de la industria.

Cabe destacar algunos esfuerzos de la industria en la formación de grupos y alianzas para asegurar la interconectividad de los dispositivos. AT&T, Cisco, GE, IBM e Intel, por ejemplo, cofundaron el Industrial Internet Consortium; AB Electrolux, ARRIS, Canon, Cisco, GE Digital, Haier, Intel, LG Electronics, Microsoft, Qualcomm, y Samsung, forman parte de la Open Connectivity Foundation; mientras que Apple, ARM, Amazon, Google, y Siemens, conformaron el Thread Group.

Por otro lado, recientemente la UIT aprobó la primera propuesta brasileña de dispositivos IoT, que busca facilitar la interoperabilidad de los dispositivos IoT, al clasificar los dispositivos según su capacidad de procesamiento y conectividad, entre los países y operadores miembros.

Modelos de negocio

Como se mencionó al inicio, el establecimiento del modelo de negocios adecuado podría ser el Santo Grial para el IoT, aquel que permita la generación de beneficios y sea lo suficientemente atractivo para la adopción por parte de los usuarios.

Para los operadores, en particular, uno de los mayores retos al ingresar al mercado IoT es el de cambiar su participación actual como “dumbpipes” o simples habilitadores de conectividad, a la oferta de soluciones que impliquen no sólo servicio, sino aplicaciones, soporte, dispositivos y otros elementos del ecosistema que les permitan capturar un mayor valor del mercado.

La GSMA advierte sobre esta necesidad. Si bien los ingresos por conectividad de los miles de millones de dispositivos esperados les permitiría incrementar sus ingresos en el largo plazo, este factor representa apenas 5 por ciento de la oportunidad de ingresos totales de la industria.

En este punto, las cifras son también diversas, pero la GSMA espera que el mercado supere los 1.1 billones de dólares hacia 2025, aunque IDC mantiene un pronóstico más positivo con 1 billón de dólares en 2022, desde 745 mil millones de dólares en 2019.

Según la GSMA,  el segmento de plataformas, aplicaciones y servicios continuará aumentando como parte de los ingresos generales de IoT, capturando dos tercios (68%) del total para 2025. Esta categoría abarca varias capas de IoT, como plataformas, servicios de aplicación, nube, analítica de datos y seguridad. Los servicios profesionales de IoT, que incluyen integración de sistemas, servicios gestionados y consultoría, representarán 27 por ciento restante de los ingresos totales de IoT para 2025.

Adicionalmente, muchos fabricantes y desarrolladores se encuentran aún en encontrar un modelo de negocio viable, ya sea a través de suscripciones, servicios empaquetados con otros actores (como los propios operadores), por publicidad, la simple venta del dispositivo o utilizar el dispositivo como un vehículo para la venta de servicios. La lista y las opciones se hace cada día más amplia.

Beneficios al usuario

Conforme las expectativas del IoT continuaban inflándose, el mercado fue testigo de múltiples propuestas que básicamente ponían Internet (o alguna conectividad) en cualquier objeto elegido al azar, donde daban poca funcionalidad o, incluso, añadían una capa más de complejidad donde no se requería. ¿Era en verdad necesario que una bandeja para huevos o un salero tuvieran Internet?

¿Cuál es el verdadero valor de integrar conectividad a los objetos cotidianos? Evidentemente, esta pregunta no tiene una respuesta única, y tenderá a variar según la aplicación o la industria en que se ejecute, pero estará presente cada vez que el usuario deba tomar una decisión sobre si adquiere o no un nuevo dispositivo.

Para analistas, consultoras y fabricantes, uno de los principales valores que ofrece el IoT está alrededor de los datos que generarán los dispositivos conectados a Internet. Aunque el segmento industrial parece estar avanzando sobre esta premisa, para el consumidor aún no queda muy claro si el análisis de sus actividades cotidianas sea un incentivo para la adopción de IoT.

¿Deberíamos convertirnos en data scientists para explotar el máximo los dispositivos IoT en nuestros hogares? Además del control a distancia de mi lavadora, ¿tendría que ser obligación del fabricante ofrecerme una agenda optimizada según los kilos de ropa que lavo a la semana? La comunicación de la propuesta de valor de los dispositivos conectados será un elemento crucial para que el IoT logre trascender de la adopción de los primeros consumidores (Early Majority) a los usuarios más reticentes (Late Majority).

Acercándose a su masificación, una reciente encuesta de Cisco entre consumidores de Estados Unidos y Canadá, encontró que 53 por ciento consideraban que existía valor en el IoT ya que los dispositivos podían hacer su vida más fácil. El 47 por ciento aseguró que les permitiría ahorrar tiempo o ser más productivos y 34 por ciento espera que les permita generar ahorros.

Regulación y seguridad

Considerando que buena parte del valor de IoT proviene de los datos que los dispositivos puedan aportar, la misma encuesta de Cisco señala que si bien una mayoría de usuarios ven valor en el IoT, tan sólo 9 por ciento indicó tener un alto nivel de confianza en que sus datos serán recolectados y compartidos de forma segura. Esta cifra revela el gran reto que el mercado tiene por delante.

Conforme la adopción de IoT se acelera, la seguridad será uno de los principales retos a superar al estar presente en todos los niveles, desde la privacidad e integridad de los datos, hasta la seguridad de las redes que los transportan y los dispositivos que los almacenan.

De acuerdo con una encuesta realizada por Gemalto (ahora parte de la compañía de seguridad Thales) en 2018, entre 950 ejecutivos de negocios y TI, 79 por ciento consideró que el gobierno debería tener un rol más activo en la emisión de normas y regulación ante los mayores retos al implementar IoT, incluido asegurar la privacidad de los datos (38%) y la recolección de grandes cantidades de datos.

Tal es la importancia de la seguridad, que 97 por ciento de los encuestados consideran este factor como un diferenciador en el mercado, con 48 por ciento que afirma que es importante para los consumidores y 14 por ciento que lo considera como una responsabilidad ética.

El uso de dispositivos IoT para coordinar un ataque DDoS (Mirai botnet), soporte humano que escucha conversaciones a través de smart speakers, dispositivos con passwords de fábrica, compartición de datos personales con terceros sin consentimiento del usuario, o incluso la terminación temprana de soporte del dispositivo, son apenas los primeros ejemplos de los riesgos que un mundo IoT representa, y que nuevamente ponen a la coordinación de la industria en el centro del éxito del IoT.