La Blackberry del General

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Reforma Clara Luz Álvarez

“Las pruebas obtenidas por los oficiales de cumplimiento de la ley, incluyendo la intercepción de miles de comunicaciones del Messenger de Blackberry, han revelado que, mientras fue Secretario de la Defensa en México, el acusado, a cambio de sobornos, ayudó al Cartel H-2 de diversas maneras, incluyendo por medio de: (i) asegurar que las operaciones militares no fueran dirigidas contra el cartel H-2; (ii) iniciar operaciones en contra de organizaciones rivales de narcotráfico; (iii) localizando transportaciones marítimas para embarcar droga; (iv) actuar para expandir el territorio controlado por el Cartel H-2 a Mazatlán y el resto de Sinaloa; (v) presentar a líderes senior del Cartel H-2 a otros oficiales corruptos del Gobierno mexicano que estaban dispuestos a ayudar a cambio de sobornos; y (vi) advirtiendo al Cártel H-2 acerca de las investigaciones de EUA en el Cártel H-2 y la utilización de testigos protegidos e informantes” (Criminal Docket No. 19-366 (CBA) (E.D.N.Y.)).

¿Dónde se dio la intervención de comunicaciones de la Blackberry del General? ¿En México, en EUA, en Canadá donde tiene su corporativo Blackberry o dónde? ¿Es relevante dónde fue la intervención? Con comunicaciones globales, la intervención pudo haber sido ordenada por autoridad de EUA, pero ¿a través de qué medio fue? ¿En los servidores de Blackberry, se instaló software en los dispositivos del General o de los miembros del cartel H-2? ¿Participó alguna compañía de telefonía para la intervención de las comunicaciones o no?

Tan tranquilo andaba el General con su Blackberry, contando “su apoyo histórico a otra organización del crimen organizado” sin saber que sus comunicaciones directas las tendrían fiscales de EUA. Los fiscales reconocen que el general “no tiene una historia criminal”, pero esas comunicaciones parecen fueron clave en la solicitud de la orden de aprehensión. Ninguna comunicación por más encriptada y protegida que se diga que es, está exenta de ser intervenida, legal o ilegalmente.

El polémico debate en torno a la encriptación de comunicaciones y de información almacenada en dispositivos electrónicos es intensa. ¿Seguridad o privacidad? ¿Cuál es el balance? Los ciudadanos buscan privacidad, las empresas tecnológicas ofrecen confidencialidad, los criminales también son usuarios de tecnología y las telecomunicaciones, y los oficiales de seguridad y procuración de justicia buscan tener acceso a esas comunicaciones/información.

El dispositivo (p. ej. teléfono inteligente, computadora) puede almacenar mucha información y documentación relevante para las investigaciones que es a lo que se conoce como datos “en reposo”. La información que está en la nube se considera también como datos “en reposo”. En ambos para acceder al dispositivo o a la nube tanto en México como en EUA se requiere de una orden de cateo o warrant, respectivamente.

La encriptación end-to-end (de extremo-a-extremo) es ofrecida por varias empresas de mensajería instantánea y a esas comunicaciones se les conoce como datos “en movimiento”. ¿Puede esa encriptación estar por encima de solicitudes legítimas de las autoridades competentes para conocer las comunicaciones en investigaciones de crimen organizado? Y la respuesta a esto ha llevado a posturas antagónicas, a la cancelación temporal por orden judicial del servicio de WhatsApp en Brasil (https://bit.ly/31N48KD), y más recientemente, a la propuesta en EUA de una iniciativa de ley para acceder a información encriptada (Lawful Access to Encrypted Data Act, https://bit.ly/37LfUJd). Este proyecto de ley habilitaría a que los tribunales ordenaran a fabricantes de equipo o de sistemas operativos, a proveedores de servicios como cómputo en la nube, a empresas telefónicas y otras a ayudar a desencriptar y decodificar la información, para lo cual deberán asegurarse que tienen la capacidad de prestar esa ayuda.

No sabemos qué dijo el General con su Blackberry, pero con la orden de aprehensión y los documentos de los fiscales de EUA que son públicos -¿debiera México también hacer públicos ese tipo de documentos?- , más de una persona habrá perdido la tranquilidad porque se afirma reiteradamente que las comunicaciones fueron también “con otros funcionarios públicos corruptos”. ¿Quién más caerá?

claraluzalvarez@gmail.com

@claraluzalvarez

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