Pandora, según la mitología griega, fue la primera mujer modelada a imagen y semejanza de los mortales, por el Dios del fuego Hefesto. El mito de Pandora comienza en el momento en el cual Zeus le entrega una caja para que se la lleve a Epimeteo. Dentro de la caja se encontraban todos los males existentes y tenía la prohibición de abrirla bajo ninguna circunstancia. Pandora tenía una gran curiosidad y finalmente no pudo resistir la tentación de abrir la caja. En ese momento todos los males se escaparon y se alojaron entre el género humano.

Es así que el 7 de enero surge una nueva Pandora, la iniciativa de extinguir los órganos constitucionales autónomos (OCAs): el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), trasladando sus facultades a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Secretaría de la Función Pública (SFP), respectivamente.

Esta Pandora está empeñada en terminar con el ecosistema digital y la transparencia, no lo impulsa, no promueve, no trabaja. Desde finales de 2018 la política pública en temas de telecomunicaciones entró en un impasse. Lejos de progresar se eliminó la Subsecretaría de Comunicaciones y Transportes y todas las facultades quedaron dentro de una oficina en la Subsecretaría de Transportes, de la cual no se sabe nada.

Pandora preguntaba: ¿el trabajo del IFT no lo puede hacer la SCT? La respuesta es no, y no lo hizo en su momento. Existía una incapacidad notoria para regular el sector, permitió los monopolios de radiodifusión y el crecimiento desmedido de los preponderantes de telecomunicaciones, limitó la competencia económica, nunca en toda su gestión reguló de forma eficiente los mercados, se inhibieron las inversiones, eso sin mencionar el rezago en los trámites por la doble ventanilla.

Fue hasta el 2012 cuando la OCDE emitió el Estudio sobre políticas y regulación de telecomunicaciones en México, donde realizó una serie de recomendaciones para contribuir a desarrollar la competencia en el país, entre ellas deslindar la política pública de la regulación y la vigilancia del mercado, que resultaba altamente nocivo.

Pandora preguntó: ¿Y por qué autónomo? ¿Para qué comunicaciones? Porque de la autonomía surge la soberanía nacional, surge el derecho de la ciudadanía por tener más y mejores servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, surge porque el gobierno mexicano se ha caracterizado por la corrupción e incompetencia, la autonomía surge para evitar los intereses políticos y el control de los mercados.

La autonomía de un organismo especializado es lo que realmente asusta a Pandora, le molesta, la enerva, pretende centralizar las decisiones y controlar su ejecución, no le importa destruir un camino de 27 años de formación de estos órganos colegiados técnicos que precisamente evitan la interferencia política. No le importa la regresión en derechos humanos, no le importa atentar contra los derechos de acceso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), de las audiencias, la libertad de expresión y de acceso a la información. No le importa el retroceso, ni la pérdida de protección de los derechos fundamentales.

Pandora: no te importa la franca violación al T-MEC, no puedes ser juez y parte, pero eres ambiciosa y controladora.

Pandora afirmó que eliminando el IFT sí ahorra. El argumento de ahorro administrativo en realidad provocaría un costo social monumental, se perderá toda eficacia en la tutela de derechos humanos, cierre de la brecha digital, protección del bienestar de los consumidores, así como la protección del proceso de competencia y libre concurrencia. Como mexicanos no debemos escatimar en la protección de nuestros derechos. Lo que Pandora quiere es quitar autonomía constitucional con el pretexto del ahorro, pero con un costo muy alto para los mexicanos.

Pandora clamaba por ahorros, cuando el IFT ingresó a la Tesorería de la Federación (Tesofe) más de 23 mil millones de pesos, de enero a septiembre de 2020, por la revisión y cobro de uso de frecuencias de espectro radioeléctrico, aprovechamientos y trámites. ¿Dónde está ese dinero? Pandora, ¿no te alcanza? ¡Ay, Pandora!, hubieras estudiado más, sin duda los elementos que pusieron en la mesa no son válidos.

Por último, preguntaste: ¿El IFT ha hecho una muy buena labor? Sí, a siete años de su creación la caída de los servicios móviles fue de 43.9%, se reportaron importantes reducciones en los costos de los servicios de telecomunicaciones, la penetración de banda ancha móvil se multiplicó más de tres veces, la cobertura de 4G-LTE abarca zonas con el 90.8 por ciento de la población.

Gracias al IFT México fue el primer país en América Latina en realizar el apagón analógico, logró la licitación de una cadena nacional de radiodifusión después de muchos años de monopolio provocado por la mala administración en la SCT donde pretendes que regresemos.

Y lo más importante, en tan solo siete años desde su creación el IFT ha beneficiado cuantificable a los usuarios de poco más de 540 mil millones de pesos. Esto significa que, por cada peso que se destina al Instituto para su operación, la labor del IFT genera 47 pesos de beneficios a la sociedad mexicana.

Pandora llego en un momento totalmente inapropiado. La pandemia que vivimos ha traído innumerables retos que como sociedad hemos afrontado de la mano de las telecomunicaciones. En plena pandemia de Covid-19 el Instituto Federal de Telecomunicaciones ha estado a la altura de las circunstancias tan desafortunadas. Las telecomunicaciones han sido el catalizador económico y Pandora viene a dar un golpe bajo.

Entrar en la discusión de esta iniciativa, carente de fundamentación jurídica, hecha a modo, con absoluto desconocimiento del sector, violatoria del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC​). Envía un pésimo mensaje a nivel internacional, quita toda certeza jurídica para la inversión y pone en riesgo el ejercicio de nuestros derechos fundamentales. Es aquí donde tenemos que ser irreductibles, no podemos obviar que este desmantelamiento de los órganos constitucionales autónomos abre la puerta a un impasse donde los beneficiados son los preponderantes, las empresas dominantes y los carteles que lógicamente existen en todos los sectores.

Cuando todos los males se escaparon Pandora tuvo miedo y cerró la caja, pero solamente pudo dejar un elemento sin escapar, la esperanza, lo que hizo que los humanos no la recibieran. Es por eso que siempre dicen: “aún queda esperanza”.

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