Expansión – EP

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha autorizado a Telefónica a proceder al cierre completo de su central Barcelona/Catalunya, una de las más emblemáticas e importantes de la operadora en la ciudad y que está situada en un icónico edificio desde 1929.

En un comunicado, la CNMC detalla que el cierre de esta central de referencia de Telefónica en Barcelona podrá hacerse efectivo en el año 2023, siempre que se haya completado la migración de todos los servicios de fibra óptica prestados en esa central a otra.

La CNMC explica que el despliegue de la nueva red de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) trae consigo abandonar progresivamente la tradicional red de cobre y cerrar alguna de estas centrales, pues ya no son necesarias, al prestarse servicio a los usuarios desde un menor número de centrales.

Telefónica tiene interés en cerrar una central de cobre si los usuarios del área atendida por ella son servidos por tecnologías alternativas, como FTTH, ya que así deja de tener que mantener la red de cobre en esa área, reduciendo sus costes. Ahora bien, dado que Telefónica tiene una obligación de acceso a su red, este cierre tiene un impacto sobre los operadores y por ello se regula este proceso en los análisis de mercados de banda ancha.

La CNMC ha definido los procedimientos para la comunicación de cierre de centrales, los cuales permiten que se lleve a cabo sin necesidad de que se autorice expresamente a Telefónica cada cierre. De acuerdo con este marco regulatorio, el cierre de los servicios de cobre de esta central ya fue debidamente comunicado en 2018, tanto a la CNMC como a los operadores.

Sin embargo, en este caso era necesaria la autorización expresa de la CNMC, ya que Telefónica planteó no sólo el cierre de los servicios de cobre, sino el cierre completo de la central, que aloja también servicios de fibra óptica. Así, los servicios FTTH de la red de Telefónica tendrán que migrar a otra central, concretamente a Barcelona/Gracia, para seguir prestándose con normalidad.

Hasta el momento, más de 800 centrales de cobre han notificado su cierre, entre centrales pequeñas, con pocos pares de cobre, y en las que no hay operadores coubicados (es decir, con equipos propios instalados en esas centrales), e instalaciones mayores, con operadores coubicados.

En concreto, entre las que no tienen operadores coubicados se han cerrado ya 191 y hay otras 277 en proceso de cierre, mientras que entre las que sí tiene no se ha cerrado aún ninguna, pero existen 336 en proceso de cierre.

Cuando la central no cuenta con servicios de coubicación, el plazo de garantía antes del cierre es de un año desde que Telefónica anuncia el cierre. Durante ese plazo puede seguir usándose el cobre. En cambio, cuando hay operadores coubicados (como en el caso de la central Barcelona/Catalunya), el plazo de garantía es de cinco años.

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