Si este momento de la historia que nos ha tocado transitar se caracteriza por el cambio como lo permanente y la velocidad como rasgo de esos cambios producto de la tecnología y la digitalización, ¿es posible pensar en la convergencia como ese fenómeno limitado de cuádruple play donde se reunían telefonía fija y móvil, banda ancha y televisión en un mismo cable? ¿O ya tenemos que hablar de octaplay o de decaplay si es que podremos identificar el fenómeno con un factor numérico?

La primera respuesta es no. La convergencia evoluciona a la par del mundo digital y de las demandas de los usuarios. El cuádruple play, aunque vigente en el mundo de los negocios, quedará obsoleto pronto. De hecho, en los países avanzados ya hay muestras de ello. Cuando hablamos de convergencia en estos tiempos, definitivamente el concepto que supimos conocer está superado y en busca de un próximo hito que, rápidamente, será traspasado por otro en algunos años más hacia adelante.

Hay coincidencia en el sector de que el concepto es cada vez más vasto. Tal vez por eso están quienes consideran que esta amplitud de la convergencia vendrá más por el lado de la demanda de los consumidores, mientras que otros aseguran que surgirá más desde el lado de las empresas. En uno u otro caso, la cuestión económica jugará su papel, como siempre.

Aquí reside lo más importante: posiblemente la respuesta no sea una sola, por ende, la convergencia hay que abordarla cada vez más desde disciplinas diversas, ya no sólo desde las empresas de telecomunicaciones que inauguraron el fenómeno.

El “viejo” concepto de cuádruple play apuntaba a denominar cuatro servicios que se ofrecían por separado. Hoy esta cuestión está superada desde el punto de vista tecnológico porque todo está resumido a trasmisión de datos. En esta evolución la televisión evolucionó a su vez bajo el concepto de contenidos, sin duda el principal motor de los servicios en combo. Así lo muestran los primeros reportes de 2020.

En el primer trimestre de 2020 se concretaron más de 270 alianzas de OTT con operadores de telecomunicaciones en el mundo, seguidos por acuerdos con empresas de social media y messaging, servicios de música, gaming, tiendas de aplicaciones y pagos, entre los más relevantes, aunque bastante lejos del primero, de acuerdo con datos de Omdia.

Ya es posible vislumbrar el resignificado del concepto. Si bien el video es la locomotora de esta evolución, las alianzas tendientes a ofrecer paquetes de servicios están comenzando a transitar por fuera de los segmentos de las llamadas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) para pasar a incorporar otros sectores como las finanzas, un sector totalmente atravesado por las primeras. ¿Acaso será el único?

“La convergencia es un proceso continuo y dinámico, acelerado tanto por la innovación tecnológica, por el reagrupamiento de industrias, distintas fronteras en los modelos de negocios, nuevos servicios y sustitutos, la integración de plataformas multiproductos, servicios y redes multipropósito, ya sea aguas arriba y aguas abajo. Sumado a este impacto sobre la convergencia, hay que agregarle la combinación de tendencias tecnológicas, financieras y estratégicas que puedan ser independientes de las tecnologías subyacentes”, dijo a DPL News Rodrigo Ramírez Pino, presidente de la Cámara Chilena de Infraestructura Digital y ex subsecretario de Telecomunicaciones de ese país (Subtel).

El concepto de heptaplay es el que viene desarrollando desde hace al menos un par de años Horacio Gennari, fundador de BB Vision, para quien la confluencia de las telefonías fija y móvil, Internet, televisión, OTT por suscripción, aplicaciones de música y de IoT, hoy ya debe sumar el gaming.

“Fuimos los primeros en hablar de heptaplay, pero ya estamos en el octoplay con el gaming y los e-sports. Más allá de la cantidad, todo pasa por el bolsillo del consumidor. Los prestadores lucharán por los 25 ó 30 dólares que se invierten en América Latina en estos servicios, y que asciende a 50 dólares en Estados Unidos. Comparativamente, es el mismo bolsillo para todo”, dijo el propio Gennari.

La cuestión financiera es uno de los puntos que, inevitablemente, entra en juego en la convergencia. Y es también lo que impulsa a los operadores a sellar alianzas con diversos jugadores porque, de no hacerlo, quedarán fuera de pista en cualquier momento.

“Cuando analizamos el consumo de video advertimos que crece el canal online. Esto empuja alianzas entre prestadores de servicios y surge el concepto de los súper agregadores, rol que antes tenían los operadores de televisión de paga sólo para comercializar señales, y que ahora suman TV online, contenido específico, juegos, redes sociales. Cambió la forma de consumir y el operador tiene que asegurarse estar ahí. La convergencia no es un concepto estático porque es el cliente el que va demandando más servicios”, subrayó Sonia Agnese, analista Senior de Telecoms y Medios de Omdia.

A poco de lanzarse en Estados Unidos, Disney+ firmó un acuerdo con Movistar+ en España, como parte de su desembarco en Europa. Y previo a ello Amazon Prime Video había firmado un acuerdo con la productora de películas y series para incorporar sus contenidos a su plataforma. Solo una muestra de cómo cada uno de los jugadores mueve sus fichas para posicionarse mejor en el planeta.

Entre las condiciones y la adopción

Lo descripto por los especialistas es, en definitiva, lo que se plantean los mismos operadores- Tal es el caso de Telefónica que indicó que aquellos servicios que formaban parte del cuádruple play por brindarse de manera separada hoy son, desde el punto de vista tecnológico, una sola cosa: transmisión de datos digitales.

“De modo que si algún jugador ve que en la oferta conjunta obtiene una ventaja competitiva o un ahorro de costos, entonces impulsará esa idea pero la velocidad de adopción depende de otras dos condiciones: la madurez y/o necesidad de los consumidores de contratar todos los servicios juntos a un solo proveedor, y de la respuesta de los competidores”, detalló Luis Delamer, director de Estrategia, Regulación y Negocio Mayorista de Telefónica de Argentina.

Estas variables del negocio son, sin duda, aspectos prioritarios. Pero esto no obnubila de ninguna manera lo que, mientras tanto, sucede en el mundo. A las alianzas de servicios mencionadas más arriba se le suma, de modo muy incipiente, otro pelotón de servicios que bien pueden formar parte de la convergencia y que está conformado por educación, mapas, VoIP, e-books, transporte, búsquedas, salud, almacenamieto, e-government y seguridad más gestión de dispositivos, siempre de acuerdo a los datos de Omdia.

Lo más interesante es que estos nuevos acuerdos comenzaron a tomar vuelo antes de la crisis desatada por el coronavirus. Si tenemos en cuenta la aceleración de la digitalización que provocó el coronavirus es posible anticipar que estos fenómenos experimentarán un impulso importante a partir del segundo trimestre de 2020. Aún cuando sea la billetera del consumidor la que también establezca sus límites. No hay duda de que habrá una demanda de los usuarios porque, a medida que se sale de los confinamientos, continúan utilizando servicios que adoptaron durante la era Covid-19.

“La pandemia aceleró este proceso y vamos a tener que hablar de decaplay en cualquier momento. Porque habrá que preguntarse cómo insertar la educación online, la seguridad, la salud. En Estados Unidos los médicos atienden online. Uno se realiza los estudios pero luego el médico por Internet indica la medicación, envía la receta de manera directa a Wallgreens y esto es una muestra de que, en algún momento, comenzarán a agregarse más servicios”, señaló Gennari.

El reciente acuerdo celebrado entre Mercado Libre y HBO Go en América Latina para que los usuarios del primero accedan a beneficios si contratan al segundo de manera directa es apenas una muestra de cómo irán tejiéndose esas nuevas alianzas que ya muestran una variedad amplia de prestaciones. Este convenio se pondrá en marcha en septiembre en México, Brasil y Argentina y promete anticipar nuevos movimientos hacia adelante en el mercado.

Para Ramírez Pino, si bien los efectos de la convergencia no terminan de estar calibrados ni definitivamente claros, sí hay que tener en cuenta que la digitalización fue un factor clave para empujar su evolución, junto con la arquitectura de red, la capacidad, la calidad y la experiencia de los usuarios. “La convergencia  tiene un  fuerte  impacto en  el  sector,  el  cual determina las nuevas condiciones del mercado”, señaló, con el consiguiente efecto a nivel de las regulaciones.

Sin entrar en este punto, que es por demás amplio e interesante, el presidente de la Cámara de Infraestructura Digital de Chile aseveró que la convergencia hay que abordarla en toda su cadena de valor, desde la producción de contenidos hasta los servicios, pasando por la distribución, la red, los equipos, las terminales, las tecnologías de red y, por supuesto, el consumo.

Y a esto se debe sumar, a su vez, “la convergencia de capitales, políticas y mercados, que se reflejan en la llegada al mercado de industrias que antes eran independientes, y de alianzas para garantizar la compatibilidad y complementariedad, las cuales generan retos a las políticas y modelos de regulación existentes, junto a las estructuras tributarias”, agregó Ramírez Pino.

Todas las partes se necesitan, aseguró Gennari. Las alianzas lo muestran porque, en definitiva, lo que crece son las demandas de los usuarios muy por encima de su disponibilidad para gastar en más entretenimiento y servicios básicos ahora digitalizados, como la salud o la educación, aunque suene un tanto provocativo y extremo.

Desafíos y servicios básicos

Aquí es donde la convergencia se encuentra frente a un gran desafío. Si bien para una enorme cantidad de usuarios pagar todos los servicios a un mismo prestador resulta cómodo, también tiene ciertas resistencias. Más cuando ya es hábito común que cualquier prestación se puede obtener a demanda, y entrar y salir cuando se quiere o cuando se puede.

“Vivimos en un mundo bajo demanda”, dice, entre tantas otras cosas, Thomas Friedman, en su libro Gracias por llegar tarde. De modo que ese comportamiento adquirido por los usuarios para entretenerse con lo que quieren cuando quieren desde donde quieren con el dispositivo elegido aplica a cualquier tipo de consumo. Y ese entrar y salir es lo que también deberán contemplar los operadores de telecomunicaciones inmersos en esta nueva etapa de la convergencia.

“Al cliente también le gusta tener servicios independientes. Porque asusta pagar todo a una sola compañía, especialmente en América Latina. Y entonces algunos servicios prefiere pagarlos por separado. Pero en otros mercados, como Estados Unidos, la gente si es capaz de pagar 100 dólares o más por todo. A los operadores de la región les encantaría pero se encuentran con otras barreras”, apuntó Agnese.

Esa libertad de suscribirse y darse de baja, de entrar y salir es más difícil de ejercer cuando se contrata todo en combo. De ahí que un factor preponderante para la evolución de la convergencia será la interacción que logre cada operador con sus clientes, ser más ágil en su atención “porque hasta ahora la forma de ofrecer sus servicios ha sido muy estructurada y eso ya no va más. En la convergencia es obligación ser más flexibles”, agregó la analista senior de Omdia.

La famosa frase de “poner al usuario en el centro de los servicios” fue la que recordó Gennari. Especialmente porque, tal como vienen planteándose los desafíos post pandemia, “todas las partes se necesitarán más”, de modo que parte de los esfuerzos de corto y mediano plazo seguramente vengan por ahí.

Por esa razón, Delamer, de Telefónica, manifestó que, si bien la convergencia se amplía, este proceso se dará mucho más en el mercado B2B que en el B2C. “En el mercado masivo los servicios que probablemente se incluyan en los próximos años serán seguridad y domótica digital. El resto son aplicaciones sobre la conectividad que difícilmente podrán ser integrados y/o monetizados por los proveedores de conectividad”, subrayó el ejecutivo.

Lo cierto es que, mientras por un lado, los proveedores de contenido OTT como Netflix, Amazon Prime Video, Disney+ y HBO, entre otros, compiten con las plataformas digitales como Google, Facebook, Microsoft, Apple y Amazon, desde otro lugar se hacen lugar nuevas aplicaciones y servicios que van desde IoT, ciberseguridad, Big Data, Inteligencia Artificial y Cloud Computing. Son servicios impulsados por estas mismas compañías y por las prestadoras tradicionales de telecomunicaciones como Claro, Telefónica, AT&T, Verizon, Comcast, Liberty, Orange, sea que estén de un lado u otro del océano Atlántico.

El fenómeno es el mismo para todos. El ritmo que se impone en cada región depende de las regulaciones existentes en cada país y del poder adquisitivo de los clientes, básicamente, porque la demanda es más o menos la misma en todo el planeta. Si en algunas regiones no es más enfática es porque la conectividad aún tiene deudas con porciones importantes de la población, tal como sucede en América latina.

Lo que no se puede obviar es que la convergencia está en plena preparación para un salto nuevo, orientado a sumar más servicios. El combo cuádruple será un concepto del pasado. El del futuro es el de una equis cantidad de prestaciones ofrecidas en un mismo paquete, aunque su éxito también dependerá de cuán flexibles sean los operadores de telecomunicaciones, de qué tan buena calidad sean sus diversos servicios a demanda, y cuánto de su bolsillo el usuario estará dispuesto a invertir en las propuestas paquetizadas.

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