El mundo ha migrado hacia la multi-colaboratividad. El producto de una empresa o persona tiene un valor importante pero limitado cuando se usa solo, pero aumenta sustancialmente cuando se usa con las aplicaciones complementarias. Con las comunicaciones y poder de computo contemporáneos, las fronteras se diluyen y es el paso lógico a seguir.

Ahora bien, para un negocio, una empresa o cualquier persona que trabaje o incluso estudie, ser parte del ecosistema digital es fundamental para sobrevivir y triunfar en esta “era digital”. Según un estudio de Accenture,[1] 76 por ciento de los ejecutivos cree que la mayoría de los modelos de negocio actuales serán irreconocibles en los próximos cinco años.

La causa del cambio es el surgimiento de los ecosistemas. Gartner define un ecosistema digital como “un grupo interdependiente de empresas, entidades, personas y/o cosas que comparten plataformas digitales estandarizadas para un propósito mutuamente beneficioso (como ganancia comercial, innovación o interés común). Los ecosistemas digitales permiten interactuar con clientes, socios, industrias adyacentes e incluso con la competencia”.[2]

El IDC estima que las empresas que adopten un modelo de negocio de ecosistemas crecerán 50 por ciento más rápido durante los próximos dos años que aquellas que no lo hagan.[3]

También es cierto que todas las empresas se están convirtiendo de una forma u otra en empresas de tecnología. Esto se ha catapultado con la pandemia de Covid-19, incluso en los negocios familiares más pequeños.

“Un ecosistema de extremo a extremo, además de los equipos terminales tradicionales, las plataformas, la nube y la Internet, incluye 5G y fibra óptica como parte fundamental de la conectividad.”

Guillermo Solomon

Por ello, puedo afirmar que todas las empresas se convertirán en participantes de algún ecosistema digital. Como señala Forbes, “hoy en día, ninguna empresa puede fabricar, entregar o comercializar su producto de manera eficiente sin tecnología”.[4]

La participación de los ecosistemas requiere un cambio organizativo significativo. El Harvard Business Review sugiere que la participación del ecosistema digital se basa en una cultura orientada hacia el exterior y la capacidad de colaborar fácilmente con una serie de complementadores del ecosistema.[5]

La centralidad en el cliente es la base de ecosistemas saludables. Un ecosistema de extremo a extremo permite una verdadera colaboración entre sistemas, dispositivos y equipos, todos ellos inteligentes, así como servicios en la nube. Este ecosistema solo es saludable y sostenible si conecta con una amplia gama de socios y satisface las demandas de los interlocutores o clientes en rápida evolución.

La urgencia de adoptar el ecosistema digital para Latinoamérica

La oportunidad para America Latina de sumarse rápidamente a este ecosistema digital es inmensa, toda vez que ha sido la región que menos ha crecido en productividad en el mundo. El crecimiento de la productividad es la clave para impulsar el crecimiento de los ingresos y los salarios; los dos se mueven muy cerca en tándem.

En los países en desarrollo en general, la productividad creció 3.9 por ciento al año y el PIB per cápita 4.2 por ciento entre 2000 y 2018.

En América Latina, el equivalente de ambas cifras fue de sólo 0.6 y 1.6 por ciento, respectivamente. El imperativo de aumentar la productividad en América Latina es ampliamente reconocido por instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco Mundial.

La OCDE dijo: “El desafío para los gobiernos de la región es volver a poner sus economías en una trayectoria de crecimiento más fuerte, más justa y más sostenible mediante la realización de reformas estructurales integrales necesarias para acelerar el crecimiento de la productividad y mejorar la cohesión social.”[6]

Si la región quiere hacer de este decenio “la década de América Latina y el Caribe”, el desafío clave será revertir sus bajos niveles de productividad y competitividad. Esto NO se va a lograr sin rápidamente adoptar los ecosistemas digitales.

Las TIC en el ecosistema digital

En el caso de las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones, el ecosistema es un concepto relativamente nuevo y emergente que sugiere que las TIC no deben verse como sistemas técnicos en la insolación, sino más bien como parte de una red más amplia que tiene en cuenta las dinámicas no técnicas, sino las socioeconómicas, políticas y espaciales.

Para las TIC, es fundamental que los participantes aprovechen los ecosistemas de extremo a extremo que unen a colaboradores y usuarios con máquinas, proveedores, clientes, familiares y autoridades. Se ha demostrado que los ecosistemas brindan valor social, comercial, resistencia y rigidez, así como la capacidad de apuntar a las conexiones y colaborar entre plataformas.

Un ecosistema de extremo a extremo, además de los equipos terminales tradicionales, las plataformas, la nube y la Internet, incluye 5G y fibra óptica como parte fundamental de la conectividad, el Internet de las Cosas, Inteligencia Artificial y Big Data, robótica y video en sus versiones de Realidad Virtual y Aumentada.

En pocas palabras, no tenemos futuro si no nos integramos y evolucionamos con los ecosistemas digitales.


[1] Accenture Strategy Ecosystems Resumen Ejecutivo. Mayo de 2018.

[2] Gartner CIO Agenda Report 2017. Size the Digital Ecosystem Opportunity.

[3] IDC. Oct 2020 – Market Perspective – Doc # US46903520. “Ecosystem Business Management Concept and Capabilities”, Christopher Webber.

[4] Forbes. 22 de julio de 2020. “How Technology Can Help Solve Business Problems”, Hod Fleishman.

[5] Harvard Business Review. “In the Ecosystem Economy, What’s Your Strategy? The five questions you need to answer”, Michael G. Jacobides. De la eevista (septiembre-octubre de 2019).

[6] Ver “Promoción de la productividad para el crecimiento inclusivo en América Latina”, Serie de Mejores Políticas de la OCDE, 2016.

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