Saber leer y escribir es una habilidad básica que todo individuo de una sociedad moderna debe tener. Empiezan a desarrollarse desde los primeros años de vida y son la herramienta fundamental para el aprendizaje escolar y la futura formación profesional.

Todo nuestro sistema jurídico está plasmado en lengua escrita, y en él se describen nuestros derechos y obligaciones, la organización de los gobiernos y las estrategias de desarrollo que debe tener cualquier sociedad.

Si salimos a la calle, nos encontraremos con infinidad de mensajes escritos: señalamientos viales, nombres de calles, anuncios espectaculares, el origen y destino del transporte público, señales de advertencia y peligro, etcétera.

En la historia reciente de la civilización humana, el conocimiento se ha transmitido de generación en generación por medio de los libros. En ellos hemos interpretado la historia y plasmado nuestros sueños de futuro. Los libros son, por mucho, el medio de transmisión de información a distancia que más ha transformado la sociedad humana.

No se qué pensaría Gutenberg, allá por 1440, cuando inventó la imprenta; tal vez visualizó un enorme potencial de negocio imprimiendo cientos de biblias que pudiera vender a precios más asequibles para una mayor cantidad de gente; tal vez fue un romántico y humanista y el negocio fuese lo de menos. Lo que sí creo poder afirmar sin temor a equivocarme es que nunca imaginó el impacto tan brutalmente positivo que tendría su invento.

Con el invento de la imprenta la palabra escrita se pudo masificar a través de los libros e impresos de toda naturaleza. Gracias a la imprenta las escuelas también pudieron masificarse y la educación llegó más allá de las clases sociales privilegiadas, la ciencia pudo ser difundida en todas las universidades, la cultura encontró nuevas formas de expresión y las noticias pudieron circular en los periódicos de las principales ciudades y pueblos del mundo.

El libro, y la palabra impresa en general, se convirtió en un estándar de transmisión de información que aceleró la integración económica, social y cultural de regiones y naciones con el mundo entero. Fue así el primer medio de transmisión estandarizado que permitió crear nuestra primera red de redes, la redes de bibliotecas y los rotativos de periódicos, las redes de los laboratorios científicos, las redes de los filósofos y pensadores, las redes de los escritores y periodistas.

La palabra impresa, en sus diversos formatos, se convirtió en el medio de transmisión por excelencia entre entidades consumidoras-generadoras de información. Curioso es el parecido de esta descripción con la definición de una red de telecomunicaciones moderna.

Con el avance tecnológico se ha desarrollado y transformado el medio de transmisión y, con él, la palabra escrita ha dejado de ser el elemento básico de información. Hemos pasado de los libros y la palabra impresa como único medio de transmisión a distancia, a los modernos sistemas de comunicación, desde la invención del telégrafo y el teléfono, la radio y la TV, hasta nuestros días, con la expansión acelerada de la Internet. En las redes de telecomunicaciones modernas los datos representan muchas cosas diferentes: palabras, sonidos, imágenes fijas y en movimiento, instrucciones computacionales y protocolos de comunicación.

Regreso ahora al tema de saber leer y escribir. Si bien en México podemos decir que tenemos cifras positivas en cuanto al porcentaje de personas mayores de 15 años que saben leer y escribir (93.6% a marzo de 2015)[1], es evidente que en la economía digital de nuestros días no es suficiente para que un individuo y su familia puedan mejorar su bienestar y calidad de vida.

La alfabetización ahora debe ser digital. No sólo se trata de aprovechar las enormes ventajas que nos brinda la tecnología y las modernas redes de telecomunicaciones para mejorar y potencializar la educación, utilizando sistemas multimedia, interactividad, Realidad Aumentada e Inteligencia Artificial. Se trata también de actualizar el contenido que se transmite a los educandos, incorporando nuevas habilidades digitales, tales como programación básica, construcción y manejo de bases de datos, robótica, dibujo y diseño en plataformas digitales, principios básicos de sistemas de telecomunicaciones, filtrado de la información y Big Data, seguridad digital y derechos digitales ciudadanos, entre otras.

Por un lado la imprenta, vista como el medio de producción que permitió la creación de un medio masivo de transmisión de información (el libro y la palabra impresa), ha sido reemplazada por las grandes empresas de tecnología digitales de hardware y software  (productoras de insumos tecnológicos digitales) que proveen los insumos que se utilizan para construir las industrias y servicios del presente y del futuro. Por otro lado, el libro (y la palabra impresa en general), recurso tecnológico que permitió la masificación del conocimiento, ha sido reemplazado por las modernas redes de telecomunicaciones digitales, permitiendo que miles de millones de individuos y organizaciones intercambien información de manera casi instantánea.

Así, el libro y la imprenta, producto y medio de producción, ambos considerados avances de la tecnología humana de sus tiempos, han sido reemplazados por las redes de telecomunicaciones y las productoras de insumos tecnológicos digitales. Pero a diferencia de la imprenta, las productoras de insumos tecnológicos digitales no sólo proveen y habilitan a la industria de las telecomunicaciones (que reemplazan al libro y la palabra escrita en nuestra analogía), también satisfacen una creciente demanda de digitalización y automatización de industrias de todo tipo, llevándonos irremediablemente por la senda que conduce a la economía digital.

No se necesita ser experto para entender que, ante esta realidad, la alfabetización, ahora, debe ser digital y debe ser puesta como primera prioridad en el plan estratégico que, esperamos, algún día tenga México.


[1] INEGI (2015). Características educativas de la población. Disponible en: https://www.inegi.org.mx/temas/educacion/ Consultado el 12 de mayo de 2020.

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