La inteligencia artificial podría ser la clave para entender los destellos de ondas de radio que llegan desde el espacio

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Emol- Camila Diaz S.

Un nuevo sistema automatizado que utiliza inteligencia artificial permite revolucionar la capacidad de detectar y capturar las misteriosas señales cósmicas FRB en tiempo real, de las que aún es muy poca la información que se tiene, tanto en términos de su origen, como de su significado.

Las FRB (Fast Radio Bursts) son poderosos destellos de ondas de radio desde el espacio, que se cree que se originan a miles de millones de años luz de la Tierra. Duran sólo unos pocos milisegundos y su causa es uno de los mayores enigmas de la astronomía.

El estudiante de doctorado del Instituto Tecnológico Swinburne, en Australia, Wael Farah, desarrolló el sistema de detección de FRB, y es la primera persona en descubrir FRB en tiempo real con un sistema de aprendizaje automático totalmente automatizado.

El sistema de Farah ya ha identificado cinco ráfagas, incluida una de las más enérgicas jamás detectadas, así como la más amplia. Sus resultados han sido publicados en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

El investigador, quien publicó su trabajo en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society entrenó su software en el Observatorio de Radio Molonglo -cerca de Canberra- para reconocer los signos y firmas de los FRB, y desencadenar una captura inmediata de los detalles más finos vistos hasta la fecha.

Las explosiones se detectaron a los pocos segundos de su llegada al radiotelescopio Molonglo, produciendo datos de alta calidad que permitieron a los científicos de Swinburne estudiar su estructura con precisión y obtener pistas sobre su origen.

Farah dice que su interés en los FRB proviene de su potencialidad para estudiar la materia alrededor y entre galaxias que de otro modo es casi imposible de ver.

“Es fascinante descubrir que una señal que viajó a la mitad del Universo, llegando a nuestro telescopio después de un viaje de unos pocos miles de millones de años, exhibe una estructura compleja, como picos separados por menos de un milisegundo”, comenta.

Las cinco explosiones se encontraron como parte del programa de búsqueda UTMOST FRB, una colaboración conjunta entre Swinburne y la Universidad de Sydney.