La pandemia y los medios

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COVID-19  2019-nCoV concept. Human hands holding various smart devices with coronavirus alerts on their screens. flat vector illustration

El Economista Jorge Bravo

Por el confinamiento en casa y el cierre de las escuelas a causa de la pandemia, es normal que la audiencia de los medios de comunicación tradicionales y el consumo de Internet hayan crecido. Los medios han tenido seis meses para recuperar credibilidad y utilizar las redes sociales como amplificadoras de sus contenidos. La paradoja a la que se enfrentan es a audiencias récord pero reducción de ingresos. El reto es conservar esas audiencias que regresaron a la radio, la televisión abierta y la prensa (digital) para entretenerse e informarse durante la emergencia sanitaria.

Desde la segunda semana de marzo, cuando se confirmó la emergencia sanitaria por Covid-19, la televisión abierta incrementó su rating 2.24 puntos en personas y 3.63 puntos en hogares. En las primeras cuatro semanas de contingencia las audiencias dedicaron 37 minutos más a ver la televisión, pero en julio bajó a 30 minutos, según mediciones de Nielsen.

Según Statista, entre principios de marzo y mediados de abril, el tiempo promedio diario viendo televisión aumentó de 299 minutos (4 horas y 59 minutos) a 345 minutos (5 horas y 45 minutos). La mejor semana alcanzó 68.1 millones de mexicanos consumiendo televisión.

No debe sorprender este ascenso. Durante la pandemia por H1N1 de 2009 la TV también creció en visionado y audiencia, pero no fue capaz de sostener esa tendencia y retornó a sus niveles habituales. En el periodo de contingencia por influenza hace casi 11 años (que sólo duró 3 semanas), los televidentes vieron 22 minutos más la televisión que en tiempo normal (Nielsen).

Hace una década las redes sociales y la Internet no estaban tan extendidas como ahora con la Covid-19. Netflix, por ejemplo, todavía no iniciaba operaciones en México. Sin embargo, “Netflix” fue una de las palabras más buscadas en Google durante el brote de coronavirus en marzo de 2020, 47% más, ante la apremiante necesidad de esparcimiento.

La radio también tuvo un ascenso en audiencia entre marzo-mayo de 2020 durante la pandemia: creció 4.36%: pasó de 5.97 a 6.23 puntos porcentuales al día, un ascenso equivalente a 19 minutos más de escucha de radio al día (Nielsen-Ibope).

Debido a las restricciones de movilidad, la escucha radiofónica fuera de casa (auto, trabajo, transporte) disminuyó 31%, pero dentro de los hogares creció 33%. Conforme el retorno a las oficinas se “normalice”, la radio tradicional podría regresar a los niveles de escucha pre pandemia. Sin embargo, muchas empresas y negocios ya experimentaron los beneficios del teletrabajo, por lo que la radio podría fidelizar esas audiencias que harán home office como parte de la nueva normalidad.

El género favorecido por la pandemia fue el de los noticiarios, el de mayor tiempo de transmisión (20.74%). Durante la primera semana de la contingencia (marzo) los noticieros incrementaron su audiencia 3.16%, pero a la segunda semana creció 23.1%. La actividad de los medios de comunicación fue declarada como esencial por el Consejo de Salubridad General. Los noticieros nocturnos de la televisión registraron los niveles de audiencia más altos (+61.63%), pero los espacios matutinos también despegaron considerablemente (53.32%) (Nielsen-Ibope). Ambos se nutrieron de las fuentes oficiales como las conferencias presidencial y sanitaria.

Este crecimiento de la audiencia en los medios tradicionales contrasta con la estrechez publicitaria ocasionada por la cuarentena, que tuvo en la radio, televisión, prensa y revistas a cuatro industrias damnificadas. Y es que las personas no podían salir a comprar como lo hacían antes de la pandemia, por lo que anunciarse en los medios era innecesario.

Los anuncios de gobiernos, tiendas de autoservicio y departamentales han tenido menos inserciones en esos medios durante la pandemia (Nielsen-Ibope). De hecho, las redes sociales (48%) e Internet (23%) superaron a la televisión (21%) en influencia para la decisión de compra durante el brote de SARS CoV-2 durante marzo (Statista).

La profunda crisis económica causada por la Covid-19 en 2020 contrasta con la contingencia ocasionada por la pandemia de influenza por H1N1 en 2009, cuando la actividad publicitaria mostró un crecimiento de 16% en radio.

Según un estudio de consumo de Kantar, el aislamiento riguroso afectó a seis de cada diez internautas. Por efecto de la enfermedad Covid-19, la descarga y uso de las aplicaciones de videos (TikTok), videollamadas (Zoom, Teams, Meet) y entregas a domicilio (Uber Eats, Rappi) tuvieron un auge considerable.

Entre marzo y abril las aplicaciones con mayor crecimiento de tráfico fueron Facebook Messenger (39%), Outlook (38%), Netflix (31%) y Gmail (26), es decir, para comunicación, entretenimiento y trabajo en línea mediante correo electrónico.

Durante la contingencia y la proliferación de noticias falsas, los medios han aprendido a encontrar nuevos formatos y formas innovadoras de hacer periodismo para satisfacer una demanda creciente de información confiable y comprobada por hechos. Los lenguajes digitales se apoderaron de los formatos audiovisuales tradicionales, como es el caso de los mosaicos de las videoconferencias. La pandemia evidenció lo que ya sabíamos: la convergencia medios tradicionales-plataformas digitales es inseparable.

Notificaciones. Mal por el gobierno de la Cuarta Transformación que quiere desaparecer 109 fideicomisos para hacerse de ese dinero, entre ellos el de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. En agosto de 2019 el instrumento tenía recursos por 129.1 millones de pesos. Les anticipo que esa decisión puede causar la pérdida de vidas de activistas y comunicadores amenazados por ejercer la libertad de expresión y defender derechos fundamentales. Autoridades y legisladores: están advertidos.

Bien por el Instituto Federal de Telecomunicaciones que envió al Congreso de la Unión y la Secretaría de Hacienda un análisis sobre los impactos negativos de incrementar los derechos por el uso del espectro radioeléctrico: inhibición de inversiones, menos cobertura, retraso de nuevas tecnologías.

*El autoer es Presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

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