El Economista Nicolás Lucas

La historia sobre el cambio de manos del Sistema Radiópolis —un radiodifusor con 17 frecuencias que dan cobertura a 22 estados y al 62% de la población mexicana— escribe un nuevo capítulo tras la salida definitiva del Grupo Televisa como accionista del 50% de la compañía y el arribo del Corporativo Coral de la familia Alemán al control de las decisiones que en la práctica tomaba el grupo español Prisa, el otro dueño y con quien Televisa se asoció entre 2001 y 2002.

Las divergencias entre Prisa y Coral por el manejo de las concesiones de espectro y la línea editorial de Radiópolis —se desconoce todavía si la radiodifusora mantendrá ese nombre en el futuro— sonaban desde marzo, cuando Coral pagó a Televisa el último abono de 624 millones de pesos de un total de 1,248 millones de pesos por todas las frecuencias, entre ellas la mítica XEW y la Ke-Buena, hoy día la estación más escuchada de todo México. Esas diferencias se acentuaron en la noche del lunes, cuando se ventiló en redes sociales una toma violenta de las estaciones de Radiópolis, versiones que la compañía y los propios trabajadores desmintieron en su momento.

El trasfondo del pleito entre Prisa y Coral que ya se ha vuelto mediático, radica en una interpretación de la legislación mexicana respecto a cuál de las partes tiene la facultad legal para tomar las decisiones esenciales de la compañía y entre los argumentos se toma y no el acuerdo de asociación entre Prisa y Televisa de 2001.

Coral, luego de una resolución judicial del 21 de agosto, plantea que el control de Radiópolis le corresponde, con base también en las leyes de Inversión Extranjera y de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR), en lo que toca a la participación tope del 49% de capital extranjero en empresas de radio y televisión en México, cuando no exista reciprocidad con el país de origen del inversor. Prisa refuta ese argumento y desconoció que Coral le hubiese informado sobre los movimientos recién sucedidos en Radiópolis.

Este desentendimiento entre las partes hizo que Corporativo Coral y su socio Carlos Cabal Peniche removieran por sorpresa al director Francisco Cabañas y colocaran en esa posición a Ignacio Carral Kramer.

“La mencionada asamblea de accionistas, de la que Grupo Prisa no tenía conocimiento, no fue convocada ni celebrada conforme a lo establecido en los estatutos sociales ni la legislación en vigor y es, por tanto, nula (…) Prisa ha decidido llevar a cabo las acciones legales para preservar el adecuado funcionamiento de Radiópolis y para que sus profesionales puedan seguir desempeñando su labor con el rigor y la independencia que les caracteriza, al objeto de que sus emisoras sigan prestando el mejor servicio a sus oyentes y a la sociedad mexicana”, dijo esa compañía desde España.

El tema de la línea editorial también ha tomado revuelo en este asunto, después de que desde W Radio transmite uno de los periodistas más críticos con la actual administración federal y porque el jefe de Grupo Coral, el empresario Miguel Alemán Magnani, integra el grupo de empresario asesores del presidente Andrés Manuel López Obrador, por lo que este caso podría también ser salpicado por temas políticos.

Radiópolis es uno de los radiodifusores de mayor aceptación entre los mexicanos: en la Ciudad de México W Radio 96.9 lidera la radio noticiosa y hablada; en música y entretenimiento, Los 40 Principales 101.7 y la Ke-Buena 92.9 hacen el 1-2 entre las audiencias. Las seis estaciones del grupo en la capital consiguen cerca de dos millones de radioescuchas cada día y sus oyentes escuchan su estación por al menos 2.54 horas, de acuerdo con mediciones de la firma INRA. Con esos datos, Radiópolis y el resto de compañías pelean un mercado de 3,065 millones de pesos que genera la industria de la radio en la capital de México.

La nueva directiva de Radiópolis comunicó el martes que mantendrá la línea editorial de la emisora, en tanto define con Prisa, a través de un arbitraje, quién debe tomar el control definitivo de la compañía:

“Sistema Radiópolis informa que Corporativo Coral dirimirá sus diferencias con Grupo Prisa en un panel arbitral, para demandar la nulidad de los acuerdos que violan las leyes mexicanas (…) Deja en claro que el grupo español no tiene facultades para desconocer o reconocer cuestiones legales, lo que corresponde estrictamente a un juez o un panel arbitral”.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here