La tecnología en la educación

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Moisés Jerez

El proceso de enseñanza-aprendizaje debe considerar que los cambios tecnológicos en la educación se aceleraron a partir de marzo de 2020.

Si hacemos una retrospectiva de cuando se inició el siglo XXI, recordaremos que se impulsaba el preparar a los docentes con las TIC, las tecnologías de la información y comunicación, y estar preparados para las generaciones de Millennials y Centennials. En Guatemala, los dispositivos inteligentes pasaron a ser masivos y cada día estos superan la cantidad de habitantes.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones muestra que por cada 100 guatemaltecos hay 119 terminales móviles en uso (UIT, 2020).

En 2021, se reduce el analfabetismo digital entre docentes y estudiantes con tecnología que ya estaba disponible desde hace más de una década.

Actualmente, como lo he mencionado con anterioridad, los docentes están llamados a optimizar integralmente las competencias de sus alumnos, centrando el proceso de enseñanza-aprendizaje en sus estudiantes y alcanzando para ellos el papel de docente-tutor.

Los docentes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala, en este primer ciclo académico que está por finalizar, indicaron que algunas barreras para los estudiantes es la conexión por internet, a pesar de que se fomenta la participación a través de foros de discusión y resolución de casos, la mayoría prefiere su dispositivo móvil en lugar de la computadora, lo que dificulta realizar algunas actividades.

Para la mayoría, la satisfacción es evidente, han trabajado individual y colaborativamente bien; los alumnos han mostrado con su trabajo, su responsabilidad y crecimiento humano e intelectual.

De parte de los estudiantes de la actual generación, es preocupante la falta del hábito de la lectura, analizar y argumentar tanto a la hora de las sesiones virtuales como en la realización de actividades o tareas; a pesar de las dinámicas y los recursos pedagógicos, su comportamiento es de forma mecánica y poco interactivo en la participación académica.

La labor del docente continuará con la motivación necesaria, la interacción, empatía y exhortaciones a los estudiantes, ya que algunos anteponen preocupaciones y problemas de la vida diaria, que si bien no podemos solucionar, con escucharlos hacemos una buena labor.