El año pasado, el dispositivo sexual Osé, de la startup Lora DiCarlo, ganó un prestigioso premio por innovación en la categoría de robótica y drones. Pero los organizadores de la feria de tecnología CES anularon la decisión de los jueces por considerar al vibrador robótico como “obsceno e inmoral”.

Luego de diversas críticas tanto de medios como de las propias fundadoras de DiCarlo, los organizadores del CES finalmente restablecieron el premio y se disculparon.

Tras un cambio de políticas y mentalidad, la tecnología sexual está dominando la sección de gadgets en el CES 2020. La feria por fin está permitiendo un espacio para las empresas enfocadas en vibradores, dispensadores de lubricantes y otros productos relacionados con la salud sexual.

Los fundadores de dichas startups, en su mayoría mujeres, afirman que sus productos fomentan el empoderamiento y bienestar sexual femenino, un tema que a menudo es ignorado en la industria tecnológica.

De hecho, esta feria tecnológica ha sido históricamente dominada por hombres, desde la falta de mujeres ponentes, hasta por permitir edecanes con poca ropa e incluso la aceptación de robots humanoides sexuales que se enfocan sólo en el placer masculino.

La diversidad de género también fue un cambio importante en esta edición del CES, ya que además de permitir la tecnología sexual femenina, los organizadores de la feria llevaron a The Female Quotient, una organización que capacita a las empresas en prácticas de igualdad de género, con el objetivo de dirigir una conferencia en la feria enfocada en mujeres.

Aunque la tecnología sexual femenina ha existido durante varias décadas, 2016 fue el año en que varias compañías comenzaron a progresar en temas como la menstruación y la menopausia, enfatizando sus esfuerzos en la salud y libertad sexual femenina.

Estas innovaciones han forjado el camino para que la tecnología sexual crezca y los inversionistas comiencen a interesarse en ella. Pero no ha sido fácil. Muchas de las fundadoras de estas empresas cuentan que se han enfrentado al rechazo por ser comparadas con la industria del porno.

Otro de los obstáculos que enfrentan es a la hora de promocionar los dispositivos en redes sociales, ya que las plataformas muchas veces censuran los anuncios.

DiCarlo ya comenzó a enviar su vibrador Osé este mes, luego de obtener ventas anticipadas por un valor de 3 millones de dólares, gracias al impacto mediático que recibió el año pasado tras la polémica.

La compañía dijo que ya está planeando nuevos dispositivos, incluyendo algunas opciones menos costosas.

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