Cnnexpansión Liliana Corona

Dos propuestas de dos gobiernos diferentes, pero con un mismo objetivo: conectar a internet a todo el país. La Red Troncal, una iniciativa del sexenio de Enrique Peña Nieto, y CFE Telecomunicaciones se propusieron en distintas administraciones, lo que impidió el desarrollo de la primera y detonó el nacimiento de la segunda.

La Red Troncal era un proyecto mayorista para ‘iluminar’ con señales de internet dos hilos de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que operaría el ganador de la licitación. Otras empresas llevarían el servicio a los usuarios finales. Con su cancelación, apenas la semana pasada, ahora la propuesta del gobierno es que CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, la nueva empresa de creación estatal, cumpla con la operación mayorista y la provisión de servicios a usuarios finales.

La compañía dará el servicio como subsidiaria de CFE, sin fines de lucro, para conectar al 100% de la población. Aunque es una buena intención, algunos especialistas detectan dificultades, incluso de tipo constitucional.

“La CFE ha generado una infraestructura que se puede utilizar para la provisión de servicios mayoristas, pero la parte crítica es la última milla. Habrá que conocer más a detalle el proyecto y, en función de las distintas posibilidades que existan, poder minimizar los costos del despliegue”, afirma Víctor Pavón Villamayor, director general de Oxford Competition Economics, consultora especializada en temas de competencia e impacto regulatorio.

Otro aspecto que preocupa a los especialistas es la competencia que puede generar la llegada de una empresa con poder estatal. “La reforma también es de competencia económica, se estableció en la Ley Federal de Telecomunicaciones el principio de ‘neutralidad de competencia’, que es la obligación del Estado de no generar distorsiones al mercado”, señala Rolando Guevara, socio de BGBG Abogados.

Por eso, en principio, cuando CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos comience a operar, deberá tener cuidado de hacerlo solo en las zonas donde ningún operador, por pequeño que sea, ofrezca sus servicios o deberá llegar a un arreglo que no desincentive la competencia.

“La CFE ha generado una infraestructura que se puede utilizar para la provisión de servicios mayoristas, pero la parte crítica es la última milla. Habrá que conocer más a detalle el proyecto y, en función de las distintas posibilidades que existan, poder minimizar los costos del despliegue”, afirma Víctor Pavón Villamayor, director general de Oxford Competition Economics, consultora especializada en temas de competencia e impacto regulatorio.

Otro aspecto que preocupa a los especialistas es la competencia que puede generar la llegada de una empresa con poder estatal. “La reforma también es de competencia económica, se estableció en la Ley Federal de Telecomunicaciones el principio de ‘neutralidad de competencia’, que es la obligación del Estado de no generar distorsiones al mercado”, señala Rolando Guevara, socio de BGBG Abogados.

Por eso, en principio, cuando CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos comience a operar, deberá tener cuidado de hacerlo solo en las zonas donde ningún operador, por pequeño que sea, ofrezca sus servicios o deberá llegar a un arreglo que no desincentive la competencia.

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