La vigilancia china ha generado empresas millonarias y un régimen de premios y castigos a los ciudadanos

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El régimen chino ha convertido al país asiático en un lugar donde no se hace nada sin que el gobierno lo sepa. La tecnología ha tenido mucho que ver en la forma de represión prevaleciente.

Según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, al menos cuatro compañías de cámaras de seguridad con tecnología de reconocimiento facial han crecido enormemente, teniendo al gobierno como principal comprador con un patrimonio neto de al menos 12 mil millones de dólares.

La cifra subraya la magnitud del impulso del presidente chino Xi Jinping para controlar a los mil 400 millones de habitantes del país. Cerca de 176 millones de cámaras de videovigilancia monitoreaban las calles, edificios y espacios públicos de China en 2016, frente a 50 millones en Estados Unidos, según IHS Markit.

En 2017, el gobierno de Xi gastó un estimado de 184 mil millones en seguridad doméstica. Para 2020, las autoridades planean desplegar una red de cámaras a nivel nacional “omnipresente” y un sistema de crédito social que rastrea los datos personales de todo, desde violaciones de tráfico hasta hábitos de videojuegos.

Asimismo, las compañías Alibaba, Ping An Insurance y Tencent están desempeñando roles cada vez más importantes.

A medida que las compañías chinas de seguridad se expanden al extranjero, algunos temen que la industria de vigilancia de China pueda ayudar a los gobiernos de África y América Latina a erosionar las libertades civiles.

Los defensores del sistema de crédito social del país, que se está probando en varias ciudades antes de un lanzamiento nacional planificado en 2020, dicen que promueve relaciones honestas en un país cuyo sistema legal a menudo no ha logrado generar confianza entre los consumidores y las empresas.

Las personas con altos puntajes de crédito social pueden encontrar más fácil bajo el nuevo régimen comprar boletos de avión, pedir dinero prestado, comprar una casa y obtener un trabajo bien pagado.

Human Rights Watch ha señalado a compañías como iFlyTek, un desarrollador de tecnología de reconocimiento de voz que cotiza en Shenzhen, y Thermo Fisher Scientific, un fabricante de secuenciadores de ADN con sede en Massachusetts, por supuestamente abastecer a la policía de Xinjiang. El grupo de defensa también ha instado a los administradores de dinero a que se abstengan de invertir en negocios que tengan vínculos con los programas de vigilancia masiva de China.

Las empresas tecnológicas más establecidas de China, algunas de las cuales han ayudado al gobierno a supervisar y censurar Internet, están aumentando sus vínculos con el estado de vigilancia.

Baidu, la compañía de búsquedas en línea del multimillonario Robin Li, está trabajando con las autoridades chinas para proporcionar servicios de “ciudad inteligente”, incluidos los sistemas de almacenamiento en la nube que pueden analizar los datos relacionados con la vigilancia.

Tencent y Alibaba, el gigante del comercio electrónico fundado por el multimillonario Jack Ma, están participando en proyectos similares.