Las franquicias de Telefónica

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Milenio – Barbara Anderson

No todo México es territorio Telcel. Al menos hay unas 400 localidades rurales con casi dos millones de habitantes que lograron conectividad gracias a un modelo de franquicias que Telefónica trajo al país hace cinco años.

“Los primeros tres años fueron de pruebas y en este último tiempo es cuando más ha crecido. Este es un modelo que copiamos de India y que ahora México se ha convertido en ejemplo para llevarlo a otros países donde operamos”, me explicaba Carlos Morales, presidente y CEO de Telefónica México.

¿Cómo funciona la franquicia? Un inversionista compra una antena que coloca en la zona donde quiere ofrecer telefonía y conectividad. Con un modelo de comisiones, la empresa española ofrece de su lado la marca, el espectro y una plataforma comercial para vender y cobrar los servicios. Una antena en promedio cuesta 25 mil dólares y tiene la capacidad para atender a una comunidad de 2 mil habitantes.

La antena es colocada por Telefónica y el franquiciatario se encarga del mantenimiento, la operación y gestión del negocio local. Actualmente la cobertura de estas franquicias llega a 19 estados y el plan es terminar 2019 duplicando el número de pueblos, llegando a 800 en el país y con cuatro millones de personas beneficiadas.

La oportunidad existe, ya que la población rural se encuentra altamente dispersa: 24 millones de personas viven en más de 196 mil localidades remotas y 13 millones más son vecinos en 3 mil localidades rurales semiurbanas. Hoy por hoy internet solo llega a cuatro de cada diez personas que viven en las zonas rurales de México, mientras que en las ciudades alcanza a siete de cada 10. Esta brecha se amplía en estados como Chihuahua, mientras que en otros como Morelos se reduce considerablemente.

La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información (Endutih) del Inegi reveló que de cada 100 personas conectadas a internet en México, 86 viven en zonas urbanas y solo 14 en comunidades rurales. “Es un modelo muy innovador que por un lado cierra la brecha digital en el país y genera un impacto positivo en el progreso económico de localidades aisladas”, agrega Morales.

En el brochure de este producto, Telefónica pone un dato poderoso: existen 40.4 millones de mexicanos de seis años o más que se encuentran en desventaja informativa y de obtención de contenidos educativos al no acceder a internet. Además, la escolaridad promedio en zonas rurales es de menos de 5 años versus 9.7 en Ciudad de México.

Mientras la inclusión digital y la democratización de las telecomunicaciones fue tema nodal en las privatizaciones que crearon grandes negocios en el país y que crearon la red compartida (más otro nuevo proyecto que cocina el gobierno actual), Telefónica fuera de los reflectores llevó su marca y las señales a lugares donde nunca antes hubo ni un teléfono fijo.