El Mundo-Daniel J.Ollero

“Es una promesa que un algún momento despuntará”, esta frase sobre Guti repetida hasta la saciedad por comentaristas deportivos bien podría aplicarse al Mobile World Congress, el principal congreso de móviles del mundo en el que esta semana ha celebrado su decimotercera edición en Barcelona.

Al igual que sucedía con el mítico 14 del Real Madrid, la presente edición del Mobile World Congress puede resumirse en eso: una promesa de tecnologías, como el 5G, llamadas a despuntar pero que, por ahora, solo ofrecen un potencial y una atención que empuja a empresas e instituciones a llevar a cabo experimentos que generen titulares con la siguiente fórmula: “(Nombre de una empresa) hace la primera (acción deseada) con 5G”.

El potencial de Guti formaba parte de una retórica que también servía para cubrir sus ausencias, que en esta edición del Mobile han sido notables tanto en la propia feria como en todo lo que le rodea. Han faltado los coches de Uber y Cabify (dentro y fuera) contribuyendo a tiempos de espera de 40 minutos en los taxis.

Tampoco han aparecido en escena los independentistas -que salvo por la tímida presencia a las puertas de la feria de unos jóvenes repartiendo (sin mucho éxito) pasquines amarillos en inglés atribuidos de pseudorganismo internacional creado adHoc para el jucio del Procés- permanecían sentados ante una pantalla gigante en el centro de Barcelona aplaudiendo las respuestas de Jordi Cuixart como si de zascas tuiteros a la fiscalía se tratase. Ni se han dejado ver por el grandes anuncios de empresas como Apple, Samsung, Facebook o Google o personalidades extranjeras de alto nivel capaces de generar una foto icónica más allá de la instantánea que capturó el rictus de Felipe VI mientras miraba a Quim Torra durante la cena inaugural.

También conocido por su afición al vicio, la presente edición del Mobile arroja también la imagen de una joven extranjera con tacones imposibles entrando a un hotel junto a un hombre que le dobla la edad y la cuadruplica en masa. Y es que, según medios locales, la demanda de prostitución se dispara durante la semana un 30% y los negocios relacionados con el sexo, como la Sala Bagdag, llegan a ofrecer seis pases cada noche con un precio de 90 euros más copa.

Sin embargo, Guti también era conocido por las genialidades y destellos de calidad, por aquellos taconazos que regalaron goles Zidane y Benzemá, que invitaban a los espectadores a soñar, como hoy nos hacen soñar con el futuro los móviles de varias pantallas, la nitidez de sus cámaras de fotos y el futuro de la tecnología en general.

Móviles de 2000 euros (y que se doblan)

Dos de los principales competidores del mercado de móviles Android (Samsung y Huawei) han presentado teléfonos con un valor de mercado por encima de los 2000 euros.

En el caso de Samsung, se trata del Galaxy Fold que, aunque presentado una semana antes del Mobile, ha marcado los tiempos de la nueva tendencia en el mercado: móviles de altísima gama que se doblan.

Como si de un libro se tratase, tiene tapa e interior. El espacio de la portada lo ocuparía una pantalla de 4,6 pulgadas, pero al abrirse, el móvil pasa a tener una pantalla de 7,3 pulgadas en su interior. Entre sus particularidades, que permite el uso de tres aplicaciones a la vez en la pantalla, tiene 12 GB de RAM, 512 GB de memoria interna y cinco cámaras Su precio superará los 2000 euros.

Que no sorprenda el precio: el Huawei Mate X, que sí se ha presentado durante el Mobile, saldrá a la venta por 2299 euros. A diferencia del Galaxy Fold, cuenta con una única pantalla de 8 pulgadas que se dobla sobre la parte exterior del cuerpo del terminal.

Cuando el teléfono está abierto, la pantalla ocupa la parte frontal y se puede coger con una mano gracias al agarre que queda descubierto. Al cerrarlo, la pantalla tiene el mismo grosor que esta ‘joroba’ y el teléfono, en apariencia, no dista mucho de un teléfono con pantalla ‘tradicional’, si bien es mucho más ancho.

El Mate X cuenta con capacidades 5G, tres cámaras Leica y un lector de huellas dactilares bajo la pantalla. Salvo sorpresas de última hora, este móvil se convertirá en el terminal más caro del mercado cuando salga a la venta.

Unos teléfonos que difícilmente veremos en el bolsillo del consumidor medio español pero cuyos anuncios funcionan como golpes de efecto en su estrategia de márketing y que nos permiten anticipar las tendencias del futuro.

Las grandes marcas prefieren otras fechas

Apple no es amiga del Mobile World Congress La compañía de Cupertino (California) goza de una hegemonía en el mercado que le permite marcar los tiempos del sector y esta manera de hacer las cosas ha calado entre otras.

Su principal competidor, Samsung, se adelantó una semana al Mobile para presentar sus teléfonos: las cuatro versiones del Galaxy S10 (una de ellas con 5G), así como su móvil plegable. Todo con el objetivo de no competir con nadie durante la feria en sí.

La empresa surcoreana sí ha estado presente con stands en la feria y en ellos ha promocionado sus terminales y Bixby, su asistente de inteligencia artificial, que ahora incorpora el castellano como idioma. Además, ha aprovechado para anunciar, sin pompa ni boato, el Galaxy A50, un terminal de gama media.

Huawei, con la excepción del anuncio de su móvil que se dobla por 2299 euros, y que muchos expertos entienden como una réplica a la presentación del teléfono de Samsung, también ha dejado fuera a sus buques insignia, los P30, para un mes después del encuentro en Barcelona.

La empresa ha centrado su presencia para reivindicar su desarrollo del 5G y para contrarrestar las acusaciones del bloque encabezado por Estados Unidos que acusan a la empresa de funcionar como un brazo de espionaje tecnológico del gobierno chino.

La fiebre del 5G

Las empresas lo venden como la panacea para la próxima generación de móviles, pero el 5G también provocado un torbellino diplomático en EEUU, que pide a aliados que echen el cerrojo a las empresas chinas que desarrollan infraestructura 5G (Huawei y ZTE). Se las que acusa de espiar para el gobierno de Pekín y de robo de tecnología.

En la presente edición del Mobile World Congress, el 5G es el apellido ‘marketiniano’ que se añade como coletilla cualquier producto tecnológico. Lleva siendo así años. Cuando se encuentre plenamente operativo, en 2020 como pronto, el 5G promete una mayor velocidad (más de 10 Gbps por segundo), una menor latencia (retardos en la red) y una mejora en la conexión entre dispositivos de todo tipo, sean móviles o coches o lavadoras.

Hasta entonces, el 5G ha servido en el contexto de este Mobile para anunciar teléfonos móviles, predicar el potencial de los coches conectados e, incluso, para anunciar la que sería la primera operación del mundo guiada con 5G de mano del Hospital Clinc, Vodafone y AIS Chanel. Sin embargo, la realidad resultó ser mucho más prosaica ya que se trataba de una sencilla operación intestinal en la que un cirujano daba instrucciones por videollamada al quirófano desde un auditorio. ¿La diferencia real con la tecnología actual? Que el retardo en la videollamada ha pasado de aproximadamente 20 milisegundos a cerca de 1 milisegundo.

Los móviles de los países emergentes

La postura de las grandes empresas líderes a nivel mundial contrasta con la creciente presencia de compañías de móviles de países emergentes que ven en esta feria una oportunidad de dar el salto al mercado internacional y de reafirmar su prestigio como marca en sus mercados locales gracias a su presencia en el Mobile.

Este es el caso de Condor Group, una empresa de móviles argelina líder de ventas en su país y con presencia en el resto del Magreb, que ha aprovechado la cita para dar a conocer sus móviles de gama media y baja e iniciar su expansión en los mercados Español, Francés, Portugués e Italiano.

Otro ejemplo de esta tendencia sería la empresa hindú Centric, que ha aprovechado esta plataforma global para presentar cuatro nuevos modelos de móviles que van entre la gama muy baja (80 euros) y la gama media con terminales a la venta por 300 euros.

Reconocimiento facial en accesos: el fin de la reventa

Los accesos de esta edición del Mobile World Congress emplean un sistema de vigilancia conocido como BREEZ, el acrónimo en inglés de “Zonas de Entrada Fácil para el reconocimiento Biométrico”. Una tecnología que promete convertirse en la pesadilla de quienes revenden entradas para conciertos y partidos de fútbol.

Al registrarse o comprar una entrada para la feria se solicita una fotografía como parte del proceso de registro de quién haya comprado el abono. A partir de esa imagen, una inteligencia artificial recopila los datos biométricos de nuestro rostro y los almacena en una base de datos para que, cuando deseemos acceder al recinto, sea nuestra propia cara el elemento que nos autoriza el acceso a las instalaciones.

Una tecnología que ya están probando las agencias de seguridad de Estados Unidos, compañías como Delta Airlines y que también se empleará en el acceso a los Juegos Olímpicos de Tokio en el año 2020.

Minimó, el prototipo eléctrico de SEAT

Con uno 1,20 metros de alto y dos metros y medio de ancho, SEAT ha presentado en el Mobile World Congress a Minimó. Un coche en miniatura con forma de huevo que ha presentado como solución sostenible de movilidad urbana.

Es un coche biplaza, 100% eléctrico, con una autonomía de 100 kilómetros y se encuentra enfocado al mercado del coche compartido. Un lanzamiento que, como no podía ser de otro modo, también tiene colgada la etiqueta del 5G.

El primer Mobile sin Uber y cabify, ni dentro ni fuera

Sin Uber ni Cabify (y con huelga de metro) esta edición del Mobile se ha convertido en una pesadilla de movilidad para los asistentes. A medida que se acerca la hora punta de salida del recinto, sobre las 6 de la tarde, el cartel que indica el tiempo de espera para poder montarse en un taxi llega a estar por encima de los 40 minutos.

Una vez dentro del coche, los tiempos desplazamientos también se dilatan: trayectos sencillos en los que Google Maps marca unos tiempos de 20 minutos en condiciones normales se convierten en una odisea de una hora y cuarto en las horas puntas de la mañana y de la tarde.

En el metro los problemas estuvieron marcados por las algomeraciones fruto de la huelga, aunque contó con unos servicios mínimos durante las horas punta de la mañana y de la tarde. Los tiempos de espera en los andenes se duplicaron (pasando de los 3 o 4 minutos habituales hasta los 8) y, debido a las aglomeraciones dentro y fuera de los vagones, era necesario esperar el paso de varios trenes para poder abordar uno de ellos. En total, esperas de más de un cuarto de hora para subirse a un vagón abarrotado.

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