Cada vez más las compañías tecnológicas se están asociando con las petroleras para utilizar la automatización, la Inteligencia Artificial y los servicios de Big Data para mejorar la exploración, extracción y producción del petróleo.

Y es que los algoritmos informáticos que se mejoran constantemente pueden automatizar el descubrimiento de nuevas reservas y agilizar la extracción de combustible fósil, un gran impulso para las empresas que ahora tienen que competir con la energía eólica y solar.

Tan sólo en 2018, las industrias de petróleo y gas gastaron un estimado de 1.75 mil millones de dólares en Inteligencia Artificial, una suma que se prevé que aumente a 4 mil millones de dólares para 2025.

Un ejemplo de las alianzas entre las petroleras y las tecnológicas fue el acuerdo que firmó Rockwell, compañía dedicada a la automatización industrial, y la firma petrolera Schlumberger, que crearon una empresa conjunta llamada Sensia. La nueva firma será “el primer proveedor de soluciones de automatización de campos petroleros digitales totalmente integrado”, de acuerdo con un comunicado de prensa. Permitirá que las plataformas de perforación funcionen en horarios automatizados, mejore la comunicación entre los equipos de campos petroleros y ayude a la maquinaria a evaluar cuándo necesita reparación.

Según publicó el sitio Gizmodo, si bien las petroleras tienen el compromiso de reducir las emisiones y colaborar en mejorar el cambio climático, estos acuerdos irían en contra de mejores prácticas ambientales, y es porque las alianzas con las tecnológicas están dirigidas explícitamente a racionalizar, mejorar y hacer que las operaciones de extracción de petróleo y gas sean más rentables.

Por ejemplo, Google está ayudando a las compañías de combustibles fósiles a utilizar una amplia gama de sus tecnologías para sacar petróleo y gas del suelo, lo que aceleraría el proceso del cambio climático.

El año pasado, la filial de Alphabet comenzó silenciosamente una división de petróleo, gas y energía. Contrató a Darryl Willis, un veterano de la industria petrolera, para encabezar lo que el Wall Street Journal describió como “parte de un nuevo grupo que Google ha creado para cortejar a la industria del petróleo y el gas”.

Además, el principal buscador está utilizando el Aprendizaje Automático para encontrar más reservas de petróleo, tanto por encima como por debajo de los mares; sus servicios de datos están racionalizando y automatizando las operaciones existentes en los campos petroleros; y está ayudando a las compañías petroleras a encontrar formas de recortar costos y competir con nuevas fuentes de energía limpia.

Amazon también creó una división de petróleo y gas en su división Amazon Web Services (AWS). “AWS permite a las compañías de petróleo y gas racionalizar y reinventar flujos de trabajo de TI complejos y personalizados para prosperar a pesar de los bajos precios, la reducción de los márgenes y la volatilidad del mercado”, destaca la compañía.

Por su parte, Microsoft lleva dos años en un acuerdo de siete años —se rumora que vale más de mil millones de dólares— para ayudar a Chevron, una de las compañías petroleras más grandes del mundo, a extraer y distribuir mejor el petróleo. Asimismo, Microsoft Azure ha vendido software de visión artificial a Shell y está alentando su “impulso de Aprendizaje Automático”. Ha ayudado a BP a construir una herramienta de Inteligencia Artificial para ayudar a determinar cuánto petróleo en una reserva dada es recuperable.

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