Los changarros de la Ciudad de México se impulsan gracias a los pagos QR

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Cnnexpansión Fernando Guarneros Olmos

Para José Antonio Figueroa, propietario de “Jugos Pepe”, un pequeño negocio al lado del Parque España, en la colonia Condesa de Ciudad de México, los pagos con códigos QR se han convertido en aliados para reponerse de los golpes de la pandemia. Sin embargo, uno de los principales retos de esta tecnología es ampliar su alcance a zonas de la periferia.

De acuerdo con Ramiro Nández, senior manager de QR en Mercado Pago, esta herramientas tiene potencial, pues en el país más del 85% de los mexicanos tiene un teléfono celular y nueve de cada 10 dispositivos son smartphones.

No obstante, admite que una de las principales brechas para su implementación es la educación financiera y la confianza del usuarios para adoptar los pagos electrónicos, pues comenta que a la gente le gusta la seguridad que les transmite el efectivo en sus operaciones, pues lo pueden tocar.

Por ello, resalta que una colonia como la Condesa es un sitio propicio para incentivar este tipo de tecnologías, las cuales también han ampliado de manera paulatina a otras zonas de la capital, como el Centro Histórico, o incluso a mercados como el de San Juan o el de Coyoacán.

En este sentido, Pepe Figueroa apunta que la zona donde él vende, un método de pago digital es muy práctico para los clientes, pues son personas que salen a hacer ejercicio sin efectivo en los bolsillos o para que turistas extranjeros que quieren pagar con dólares, puedan hacer los pagos.

Sobre la adopción de esta tecnología, Nández acepta que será paulatina, pues se está cambiando un hábito de la gente y, por lo tanto, se necesita mayor recurrencia de uso, así como una mayor oferta respecto a los establecimientos de las ciudades donde operan.

Un ejemplo de este problema lo muestra la propia aplicación de Mercado Pago, pues en un recorrido por la Condesa o Roma, los establecimientos que aceptan el método de pago son bastantes, pero en una colonia en la periferia de Tlalpan, los negocios que lo permiten se cuentan con los dedos de una mano.

Nández resalta que para el despliegue de esta tecnología, las recomendaciones de boca en boca son vitales. Figueroa ha usado el método por un par de años, pero hace dos meses influyó para que Quesadillas Paty lo comenzaran a usar. “La novedad ha atraído a algunos clientes”, platica Patricia Osorio, la dueña del lugar.

Además, Pepe ha recomendado el servicio a sus familiares, quienes tienen negocios en el Estado de México, a los cuales les ha hablado de sus beneficios, como la posibilidad de obtener créditos mensuales para solventar emergencias, como comprar una nueva licuadora y no detener la operación de Jugos Pepe.

De mayo de 2020, Mercado Pago pasó de operar en 7,000 pequeños comercios en CDMX a hacerlo en cerca de 13,5000 para el mismo mes de este año. “La adopción se ha acelerado un montón conforme la economía se ha reactivado y precisamente ese es el propósito que buscamos: ayudar e impulsar a los negocios”.

No obstante, otras opciones de pago digital, como CoDi, del Banco de México, no han logrado tener el mismo éxito. Según una encuesta del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el 77.1% de usuarios de internet en el país no han usado la plataforma de Cobro Digital por temor a ser hackeados, porque desconocen sus beneficios o simplemente porque no la conocen.

“La herramienta es un fracaso y no porque sea mala, sino por la estrategia que se utilizó. No se le dio buena difusión, no se le promueve, no se generan incentivos para su uso y por ella la gente no sabe de sus beneficios”, dijo en conferencia Mario Di Constanzo, ex titular de la Condusef.

Si bien las fintech se han sobrepuesto a los problemas que ha tenido CoDi, todavía son conscientes de los retos que deben superar, como la baja bancarización en el país, especialmente en zonas de la periferia, o la brecha tecnológica.