Japan Display Inc reportó una pérdida neta de 98.6 mil millones de yenes para su tercer trimestre fiscal, afectado por un cargo de 75.2 mil millones de yenes a causa de las pérdidas de su fábrica de Hakusan y a la débil demanda de pantallas de teléfonos inteligentes.

La pérdida neta fue menor que la cifra registrada en 2018, de 146.6 mil millones de yenes, su novena pérdida trimestral consecutiva.

Los ingresos trimestrales totalizaron en 171.3 mil millones de yenes, un aumento de 12.8 por ciento interanual, pero con un descenso de 32 por ciento con respecto al tercer trimestre, debido a la desaceleración estacional económica en China.

Japan Display dijo que los resultados del ejercicio fiscal de 2018, que cerró a fines de marzo de este año, fueron más débiles de lo esperado, ya que la recuperación en las pantallas Full Active en el segundo semestre no se materializó completamente.

Durante todo el año, las ventas cayeron un 11.3 por ciento a 636.7 mil millones de yenes, y el EBITDA bajó un 28.1 por ciento a 14.1 mil millones de yenes, mientras que la pérdida neta alcanzó los 247.2 mil millones de yenes.

La compañía espera que las ventas se mantengan lentas en la primera mitad del nuevo año fiscal y bajen un 10 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, además tiene la expectativa de reducir los costos en 20 mil millones de yenes y pretende disminuir el gasto capital en 25 mil millones de yenes.

Con el fin de reducir los costos de operación, el fabricante de pantallas también anunció un nuevo programa de retiro voluntario para despedir a mil trabajadores en los próximos meses.

La firma japonesa dijo que parte de la baja en las ventas de pantallas para teléfonos móviles y tabletas es el uso de la tegnología OLED en el mercado y la competencia de los productores chinos.

Espera que las reformas estructurales se anuncien a fines de este trimestre junto con los nuevos productos de tecnología OLED que conduzcan al crecimiento de las ventas del segundo semestre en comparación con los primeros seis meses, así como a una mejor rentabilidad.

La perspectiva de la empresa para el resto del año se actualizará una vez que se complete su nueva alianza de capital con el fabricante taiwanés de pantallas planas TPK Holding y la firma de inversión china Harvest Group.

Entre los planes de reestructuración del proveedor están la jubilación anticipada, recortar las compensaciones de los ejecutivos y los bonos a los gerentes.

Finalmente, la compañía anunció que su presidente Nobuhiro Higashiiriki se retirará, después de ocupar el cargo desde 2017. Yoshiyuki Tsukizaki fue reelegido como CEO, mientras que Sadahiro Numazawa se convertirá en director de operaciones.