Tecreview Liliana Corona

Con el confinamiento social por la pandemia, el internet nos parece una herramienta indispensable. Las clases se dan en línea y se puede mantener cercanía con quienes no podemos abrazar. Pero, en México, 24 millones de personas no tienen ese servicio. ¿A qué equivale? A llenar 275 veces el Estadio Azteca.

Donde más se necesita

Los satélites de órbita baja son una solución a los problemas de conectividad. Sin embargo, en México no hay una política clara para apoyarlos. Estos servicios se necesitan para llevar cobertura a los lugares de difícil acceso.

Si bien la actual administración abandera el lema “primero los pobres”, la buena intención todavía no alcanza a los deciles más bajos del país. El regreso a clases virtual debido a la pandemia de la Covid-19 ha puesto bajo los reflectores que no todos tienen televisión. Mucho menos internet.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2019, 92.5 % de los hogares contaba con al menos un televisor. En contraste, 70.1 % de la población mayor a seis años era usuaria de internet.

Especialistas coinciden en que llevar los servicios de telecomunicaciones a los lugares más apartados es muy costoso. Es ahí donde intervienen los satélites.

“Con la capacidad instalada de satélites puedes proveer internet en aquellas regiones donde la fibra óptica o las redes de celulares no llegan. Vemos que este gobierno ha sido un poco ignorante en los detalles, en conocer exactamente para qué funcionan o cómo funcionan estas capacidades satelitales y cómo aprovecharlas”, dice Radamés Camargo, coordinador de análisis en The Competitive Intelligence Unit (CIU).

Sin política satelital

Los 24 millones de mexicanos que no cuenta con ese servicio, explican expertos, podrían ser beneficiados por la señal del propio Sistema Satelital Mexicano (MexSat).

Sin embargo, la última vez que se habló del tema fue el año pasado. El entonces secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú, dijo que estaban trabajando en ella. Pero los avances aun se desconocen.

“La operación de un sistema satelital es muy costosa para el gobierno. La 4T debería ser consciente del tema de soberanía y seguridad nacional que implican los satélites y por ello destinar los recursos indispensables”, señala Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi).

Acción costosa, pero muchos interesados

Dado que la construcción y puesta en órbita de un satélite cuesta alrededor de 400 millones de dólares, es el tipo de operación en la que pueden intervenir las empresas privadas.

“No tenemos una visión digital del gobierno mexicano. El tema del presupuesto para satélites lo sabemos desde hace cuatro años. Se tenían que aprovisionar recursos para la operación de los satélites. Pero el gobierno tiene que definir si va a operar satélites directamente o no”, considera Jorge Negrete, presidente Digital Policy & Law Group.

Durante el Foro Internacional sobre el Avance Tecnológico y las nuevas oportunidades de mercado en las comunicaciones por satélite para la provisión de Internet, organizado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en octubre del año pasado, varias firmas satelitales mostraron interés por brindar conectividad en México.

Algunas de esas empresas son:

SpaceX

Viasat

Omnispace

SES

Hispasat

Eutelsat

OneWeb

De hecho, Eutelsat opera el MexSat desde 2014 , pero declinó hacer comentarios sobre las inversiones a este sistema. No obstante, de acuerdo con el Libro Blanco Sistema Satelital Mexicano MEXSAT, la inversión ha bajado.

En 2010 se aprobó un presupuesto por 3,000 millones de pesos para MexSat. Mientras que entre 2013 y 2018 el presupuesto fue de 1,369 millones de pesos por año, en promedio.

“El riesgo para los operadores satelitales es que busquen comercializar su capacidad ociosa. Esto se contrapone a la capacidad reservada al Estado que los operadores nacionales y extranjeros les proporcionan. Debería primero agotar su propia capacidad y luego solicitar capacidad gratuita a los operadores“, opina Ingrid Motta, directora de BrainGame Central, agencia especializada en telecomunicaciones.

Motta señala que hasta el momento no ha habido problemas operativos en MexSat. Pero sí cree que ciertos servicios satelitales están subutilizados.

Para Carlos Bello, socio fundador de BGBG Abogados, la inversión en materia satelital no es el único factor a considerar. “Se requiere dinero para los equipos y la gente que opera el sistema (satelital). Uno de los satélites MexSat es un sistema diseñado para comunicaciones móviles, no para educación a distancia. Pueden ayudar con algo de acceso a internet”, señala.

Aunque la política satelital no se ha actualizado desde 2018 y se requiere mayor conectividad para las clases en línea debido a la pandemia, la solución no solo se trata del servicio satelital. “Más que el gobierno meta capacidad satelital, debe impulsar el despliegue de infraestructura”, indica Bello.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here