El Tiempo-Wilson Vega

El 2019 tuvo un comienzo emocionante para quienes cubrimos el sector tecnológico. Luego de años de espera, eventos como el CES de Las Vegas y Mobile World Cogressde Barcelona mostraron modelos de smartphones plegables. No prototipos, modelos listos –o eso creíamos– para salir a la venta muy pronto.

Hay otros, pero sin duda el Galaxy Fold de Samsung y el Mate X de Huaweirepresentaban lo que esperábamos de esa innovación. Ambos equipos lucían líneas estilizadas y ofrecían lo mejor de los dos mundos: La portabilidad de un celular y la pantalla de una tableta. Incluso, sus diferencias hablaban de un mundo de posibilidades al alcance de la mano.

Excepto que no fue así. Los problemas de unidades de prueba del Galaxy Fold llevaron a Samsung a postergar de manera indefinida su lanzamiento. La semana pasada, Best Buy anunció que canceló todas las reservas de unidades que había prevendido en EE. UU. Lo de Huawei vino de una dirección aún más inesperada.

Android eliminó al Mate X de su web oficial tras la ruptura de Google con la fabricante china para atender un veto impuesto por la Casa Blanca. Las capacidades de Android Q para alternar el modo smartphone y el modo tableta eran, está claro, fundamentales en la estrategia de despliegue de este, el primer plegable 5G del planeta. 

La firma parece decidida a mantener su fecha de lanzamiento, pero incluso si acuerdos ya firmados le permiten hacerlo, el nuevo terminal se quedaría, salvo un cambio en las condiciones actuales, sin actualizaciones de su sistema operativo o de apps esenciales del catálogo de Google.

Ojalá este no sea el final de la historia, porque la tendencia que encarnan los plegables es el primer soplo de verdadera renovación en el diseño de los smartphones en casi una década. En un momento crucial para despertar el interés y la confianza de los consumidores, esta clase de tropiezos puede echar por tierra años de desarrollo en los que han sido invertidos millones y millones de dólares.

Y todo esto sin saber cómo afectarán los problemas del Mate X y el Fold a otros fabricantes como Motorola, del que apenas conocemos un render de lo que sería una espectacular versión plegable de su icónico Razr.

Así que, por ahora, estamos obligados a esperar. Pero tal vez eso sea lo mejor. Samsung no se puede permitir lanzar un teléfono de casi 2.000 dólares que falle en manos de sus usuarios, y Huawei necesita asegurarse de que sus clientes no adquieran un aparato incluso más caro con capacidades reducidas por asuntos de software.

Quienes empezamos 2019 soñando con una era de dispositivos que se transforman en las manos podemos esperar un poco más

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