Más datos para mejorar el estudio de conectividad: caso de estudio de Asia-Pacífico

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Un nuevo caso de estudio sobre el estado de conectividad de los países de Asia-Pacífico, realizado por la Alianza para un Internet Asequible (A4AI), encontró nuevos conocimientos que servirían para evaluar los programas de conectividad en la región, tales como la necesidad de recolectar más datos para permitir la mejora de la regulación.

Aunque la conectividad permitió a múltiples familias continuar con sus actividades cotidianas de manera remota, este servicio sigue siendo una quimera para muchas personas en las zonas rurales pobres de Asia y el Pacífico, indica el estudio Hacia una conectividad significativa: conocimientos de los estudios de caso de Asia y el Pacífico.

El informe “proporciona una sólida línea de base para orientar el diseño y la implementación de acciones de política que se necesitan con urgencia para promover el acceso significativo para todos en la región. Esperamos fortalecer nuestra asociación para apoyar estos esfuerzos”, señaló Sonia Jorge, directora Ejecutiva de A4AI.

El documento se basa en los estudios de cuatro países representativos de las regiones que componen Asia-Pacífico, tales como Bhután, Kirguistán, Indonesia, Mongolia y Papua Nueva Guinea (PNG), de acuerdo a los datos públicos disponibles, además de que algunos de estos países se distinguen por la implementación de amplias agendas de conectividad, a pesar de tratarse de países de bajos recursos.

A4AI explica que se eligió un país de cada subregión de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (CESPAP) –organización colaboradora del estudio– sobre la base de su clara implementación de una buena práctica de política identificada y la asociación de esa práctica de política en la literatura con países de alto desempeño en todo el mundo.

Cada caso de país revisado se alinea con al menos una recomendación de la Comisión de Banda Ancha. Bhután, Kirguistán y Mongolia en particular han sido señalados como líderes en la adopción de la banda ancha móvil entre los países de ingresos bajos y medianos bajos en sus subregiones.

El estudio advierte que aunque no es posible establecer un vínculo causal entre las políticas implementadas hace mucho tiempo y el desempeño actual del país en cuestión, se debe considerar que la implementación de buenas prácticas reconocidas podría haber contribuido a su éxito.

El estudio se realizó con base en el concepto y metodología de conectividad significativa desarrollada por A4AI. Para su medición, se establece un conjunto de umbrales en cuatro dimensiones que deben cumplirse para garantizar que las personas no sólo tengan acceso a Internet, sino también un acceso a Internet útil y equitativo. La base de la medición de A4AI para los indicadores de conectividad significativa son las encuestas de hogares que pueden proporcionar datos desglosados por género para las cuatro dimensiones.

Las cuatro dimensiones se dividen en conexión rápida, con capacidad de 4G; un dispositivo apropiado, que sea smartphone; suficientes datos, banda ancha ilimitada para trabajo o estudio; uso regular de Internet, de forma diaria.

Entre los resultados obtenidos del estudio, A4AI indica que se encuentran las mismas brechas de conectividad entre países ricos y pobres que en otras regiones, incluso a nivel subnacional, y en países de altos ingresos se encuentran diferencias en el desarrollo de infraestructura y el uso de Internet.

El informe también revela que la conectividad significativa no está únicamente ligada al nivel de ingresos o la densidad de población de un país. Las políticas nacionales, como la introducción de la competencia en el mercado de la telefonía móvil y las inversiones en educación que conducen a una mejor alfabetización digital y la adopción de Internet, desempeñan un papel importante en el logro de una conectividad a Internet significativa y asequible, señala la organización.

En Bután, por ejemplo, se desplegaron redes de fibra óptica a lo largo de la red eléctrica, lo que ayudó a que el país pasara de tener las tasas de penetración más bajas entre los países de ingresos bajos y medianos bajos en la región en 2009 a reportar la segunda tasa más alta en 2019.

Indonesia, por su parte, a través de su obligación de servicio universal y fondos relacionados, y la consiguiente mayor competencia en los mercados inalámbricos móviles y fijos, ahora tiene los datos más asequibles entre las economías en desarrollo y emergentes.

La Asociación afirma que la inclusión social requiere un acceso a Internet confiable y asequible, y los objetivos de conectividad significativa pueden servir como un marco útil para que los países evalúen si se está logrando la equidad.

“Los formuladores de políticas deben diseñar e implementar estrategias digitales para garantizar un acceso a Internet seguro, inclusivo, asequible y confiable para todos. Lograr un crecimiento socioeconómico sostenible es posible con una inversión sostenida en la reducción de la brecha digital en la región”, dijo Armida Salsiah Alisjahbana, secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y secretaria Ejecutiva de la CESPAP.

Los hallazgos de este informe plantean dos mensajes importantes para futuras investigaciones: en primer lugar, que si bien las reformas regulatorias de las telecomunicaciones en general han sido positivas en los países seleccionados de Asia y el Pacífico, su impacto en la conectividad significativa ha variado.

La Asociación admite que se necesitan más investigaciones sobre otros factores que están impidiendo que el sector de las telecomunicaciones desarrolle plenamente su potencial a pesar de las políticas bien intencionadas.

En segundo lugar, el impacto en los objetivos de conectividad significativa se comprende mejor mediante la evaluación de la información a nivel de usuario. Por lo tanto, la realización de una encuesta nacional a nivel de país generaría conocimientos más útiles para los responsables de la formulación de políticas.

El estudio se puede descargar aquí.