Proceso Jorge Bravo

La televisión abierta sigue siendo el medio de comunicación de mayor alcance y cobertura en México; sin embargo, como fuente informativa está cayendo cada vez más y su confianza entre la población es cada vez menor. En su lugar está emergiendo el smartphone como principal dispositivo para consultar noticias, con los sitios online y las redes sociales como las fuentes dominantes de información.

Según el Digital News Report 2020 del Reuters Institute, la televisión es la tercera fuente noticiosa (48%) de los mexicanos por detrás de las redes sociales (70%) y la información en línea (86%). Lo más llamativo es la caída constante que ha tenido desde la edición de 2017 del estudio, cuando su popularidad era de 65%, pero cuatro años después perdió 17 puntos para quedar en 48% en 2020.

Es paradójico que los medios noticiosos con mayor alcance sean TV Azteca (49) y Televisa, pero a la vez se encuentran entre las marcas con menos credibilidad. Según Reuters Institute, las noticias de Televisa son las menos confiables del estudio, con una puntuación de 52, mientras que la información de TV Azteca alcanza una calificación de 61. La marca más confiable es la estadunidense CNN –una cadena de noticias de TV de paga–, con una evaluación de 74.

El teléfono inteligente ya es el principal dispositivo de acceso a noticias. Su crecimiento ha sido notable: de 70% en 2017 a 81% en 2020. El dato es relevante si se considera que la televisión está presente en 94% de los hogares, mientras que la población usuaria de Internet en 2019 fue de 70% y el smartphone fue el principal dispositivo para conectarse a la red.

Los esfuerzos de las principales televisoras por producir contenidos informativos creíbles no parecen coincidir con las preferencias de las audiencias, a pesar de ser el principal contenido consumido por los televidentes. El 80.7% de la oferta programática de Foro TV de Televisa es contenido informativo, pero apenas es sintonizado por 8% de las personas. Es el mismo caso del canal ADN 40 de TV Azteca, del que 81.4% de sus contenidos son informativos, pero también es visto por apenas 8% de quienes encienden el televisor.

Otros documentos confirman la involución de la TV como principal medio de masas. El Estudio de diagnóstico del Servicio de Televisión Radiodifundida en México, del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), arroja datos reveladores. En cuanto a audiencia, Televisa logró la mayor participación con 57.79% en septiembre de 2019, pero son nueve puntos porcentuales menos que en enero de 2014 (66.79%). El liderazgo noticioso que muestra el Instituto Reuters por parte de TV Azteca tiene su correlato en un sostenimiento de su audiencia al crecer tres puntos porcentuales entre principios de 2014 (28.82%) y el tercer trimestre de 2019, cuando alcanzó 31.70% de audiencia.

El dato más dramático es el de televisores encendidos entre personas con acceso a TV abierta, que pasó de casi 50% en enero de 2014 a 35.23% en septiembre de 2019. Es decir, no sólo está cayendo la audiencia en TV, sino que cada vez menos las personas encienden el televisor para ver la programación, aunque sí para ver contenidos audiovisuales en plataformas de streaming de video.

Este comportamiento errático de la televisión se explica en parte porque donde más se ven sus canales es en los entornos rurales y en algunos de los estados de la República con menor acceso a Internet. En México existe una brecha digital de 30% de la población o 40 millones de mexicanos sin acceso a la red. Buena parte de estos habitantes se encuentran en zonas rurales, apartadas y de muy escasos recursos donde la televisión sí tiene presencia. Conforme esa desigualdad digital se reduzca, la televisión podría encontrar su momento más estrujante.

Lo más sorprendente es que la televisión siga concentrando la mayor parte del gasto publicitario y éste se haya mantenido –incluso crecido– a pesar de la caída en los índices de audiencia, el menor encendido de televisores y la pérdida de confianza. La televisión concentra 54.3% del gasto en publicidad, pero Internet ya ocupa la segunda posición (21.5%) y se acerca rápida y peligrosamente a la TV.

La Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales del IFT corrobora estas tendencias. Los noticiarios son el género más visto en la TV abierta. En 2015 fueron consumidos por 56% de las personas, pero en 2018 la preferencia cayó a 44%. Por el contrario, Facebook es la red social donde más se siguen las noticias (90%).

No sorprende que los espacios informativos de Televisa hayan dado cabida a la reciente encuesta revelada por el diario británico The Guardian, según la cual un tercio de los anunciantes que integran la World Federation of Advertising suspenderán su publicidad en Facebook durante julio. Consideran que la red social no está haciendo lo suficiente para combatir el discurso de odio en su plataforma. La televisión quiere beneficiarse de la campaña “Stop Hate for Profit” y del descrédito de Facebook y las redes sociales (como también ocurrió en 2017 contra YouTube por sugerencias inapropiadas de videos) para atraer a los anunciantes. Pero la fuga hacia Internet parece imparable.

El panorama para este medio tradicional –el que más ha tardado en adaptarse a las tecnologías digitales– debe ser desolador, aunque todavía no toca fondo. En abril consiguió que el presidente López Obrador publicara un decreto que reduce 40% el llamado tiempo fiscal por considerarlo excesivo, el que pagan en especie los radiodifusores al erario público. Cuando lo anunció, el Ejecutivo Federal fue muy transparente: “la industria de la radio y la televisión está pasando por un mal momento. Porque han bajado sus ingresos en general y no podemos darles dinero para publicidad”.

En 1972 Jaime Sabines publicó su poemario ‘Maltiempo’. Ahí incluye un poemita llamado “Me preocupa el televisor…” por sus “imágenes distorsionadas”. Ese mismo año falleció Emilio Azcárraga Vidaurreta y asumió el mando su hijo del mismo nombre, Azcárraga Milmo. También fue el año de la fusión de Telesistema Mexicano con Televisión Independiente de México que daría origen a Televisa. En ese mal tiempo de la televisión (que en realidad fue uno de sus mejores momentos y vendrían más) Sabines escribió: “Ojalá supere esta crisis. Porque lo que tiene es una fiebre tremenda, un dolor de cabeza, una náusea horrible, que lo hacen soñar estas cosas que vemos.” La interrogante es cómo la televisión va a superar esta nueva crisis que sigue siendo de contenidos, pero ahora además de estrategia, digital, tecnológica… e irreversible.

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