México | Economía colaborativa: industrial o digital

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Reforma Jorge F. Negrete P.

Comprender los cambios, apreciar sus beneficios y amenazas. Estar abierto a la innovación, percibir el fluido de la evolución. Aprender, abandonar lo inútil, caminar ligero atestiguando la formación de una nueva civilización, de nuevo conocimiento que construye instituciones, reformando otras, modifica marcos legales y abandona viejas prácticas jurídicas. Nueva política pública y regulación, la digital.

Hemos regulado la sociedad industrial desde el paradigma de la revolución industrial, desde el centro de trabajo, el empleador, la jornada laboral, entradas y salidas, uniformes, bonos de productividad y estado de bienestar industrial. Un éxito de la civilización industrial y agrícola que privilegió la evolución de la economía a partir de la mecánica, la siembra, el humo, el carbón y la gasolina. La Revolución Industrial es madre del derecho social-laboral y de su estructura como la conocemos hoy.

El cambio. Todo ha cambiado. 4G transformó las redes de telecomunicaciones en mercados, globalizó los mismos y acercó productos a los consumidores sin intermediarios. El poderoso ancho de banda que nos obsequió liberó una economía de datos en beneficio de los ciudadanos, empresas y gobierno.

Por otra parte, las Tecnologías de la Información y la Comunicación en forma de cómputo y software denuncian ineficiencias en las cadenas de valor. Lo que no sirve, se va. La música no se compra en cajas, se consume en la red, en Spotify, Tidal, Claro Música y Amazon Music. Los videos no se rentan en cajas en la tienda de la esquina, se reciben en streaming, los libros no se compran en las librerías, se pueden adquirir también en Kindle. El acceso a enormes catálogos de contenido y derechos de autor es lo que la sociedad quiere.

La carga financiera por almacenar, transportar y promover en puntos de venta discos, libros y videos no funciona en una sociedad digital. Así, esta divisa se repite inexorablemente en cada cadena de valor de negocios y ésta se pone en tensión con viejas estructuras jurídicas.

Los plomeros y albañiles afuera de la Catedral Metropolitana esperaban horas y días con su equipo a que los contrataran. Hoy, todos ellos tienen WhatsApp y se promocionan en Facebook, en su propia página. En Facebook, hay páginas de mamás empresarias que comunican productos y servicios, también en Telegram y WhatsApp.

Ahora que se cayeron de la red hace unas semanas, se visibilizó la nueva economía colaborativa mediada por una plataforma. Fueron tan amadas como odiadas.

Hace varios meses Reino Unido, España y, en general, Europa, su Estado de bienestar, PIB per cápita alto y una defensa feroz de derechos humanos a la europea, determinó la pertinencia de sindicatos entre las plataformas y sus socios. Una perspectiva propia de las atávicas formas jurídicas en contra de la innovación y los nuevos modelos de negocio.

¿Acaso una asociación de taxistas, donde cada uno es dueño de su auto, es un trabajador de su par? No. Un sitio de taxis no es un sindicato. Muchos albañiles en Facebook y WhatsApp tampoco trabajan para otro, se asocian y usan la plataforma para mediar su trabajo y llegar más rápido y más cerca, sin intermediarios a sus clientes.

La intermediación entre oferta y demanda por una plataforma tecnológica permite acercar al mercado y sus insumos al consumidor. Acerca al pequeño empresario insumos tecnológicos que facilitan su trabajo, le genera flujo de recursos rápidamente, le da conocimiento sobre los indicadores de su actividad, puede acceder a fuentes de financiamiento. Pero además eficienta infraestructura ociosa como autos, motos, bicicletas, casas, cuartos, talleres, habilidades técnicas o espacios públicos.

La pregunta es regular o cómo hacer crecer esta economía.

Politizar y regular con la duda en la mano puede destruir esta nueva actividad económica y generar su exterminio. Nunca ha funcionado una regulación precoz.

Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia. Socrates.


Presidente de Digital Policy & Law
Twitter @fernegretep